Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Nación

Los “cabildeos” son un desperdicio de dinero, tirarlo a la basura: canciller Raúl Morales

Ministro de Exteriores desacredita oficial y categóricamente al exsupuesto “embajador adhonorem” Claus Marvin Mérida, designado por Jimmy Morales  como ‘comisionado presidencial del migrante’, y quien firmó con una empresa estadounidense un contrato de US$80 mil mensuales para “mejorar la imagen de Guatemala” en EE. UU.

Fecha de publicación: 19-06-17
Canciller Raúl Morales Por: Tulio Juárez
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Los puntos sobre las íes han sido puestos esta tarde por el canciller Carlos Raúl Morales en relación al presunto “exembajador adhonorem” Claus Marvin Mérida, quien hace algún tiempo firmó un contrato con la empresa Barnes & Tornburgh –por US$8 millones mensuales– para realizar cabildeos en Estados Unidos a efecto de mejorar la imagen de Guatemala en aquella nación del norte.

“Los ‘cabildeos’ son un desperdicio de dinero, tirarlo a la basura”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores al conductor radial José Eduardo Valdizán en el segmento Hora15, de Emisoras Unidas, al igualmente mencionar que en sus 28 años de carrera diplomática ha considerado que tal práctica no tiene sentido, porque se trata de una tarea realizada de forma directa por las embajadas.

Además, subrayó que aunque en los Estados Unidos talvez no sea tipificado como un delito, en Guatemala sí es tráfico de influencias, e hizo ver que su despacho en ningún momento tuvo conocimiento de lo que Mérida hacía en EE. UU. porque no ha trabajado ni trabaja en la Cancillería, sino que asesoraba directamente al presidente Jimmy morales en materia de los connacionales inmigrantes.

Claus Marvin Mérida

Por lo tanto, reiteró, la firma del contrato con la mencionada compañía dicha persona lo hizo a título personal o a nombre de otras personas, porque en ningún momento ostentó la representación oficial del Estado de Guatemala, solo era un asesor presidencial en lo migratorio por lo que sus actuaciones siempre fueron a nivel particular, con caracter honorario, no extraordinario ni plenipotenciario como sí lo posee un embajador de carrera.

“Mientras yo sea canciller no se pagará ni un solo centavo en ese tipo de cabildeos”, continuó señalando el ministro Morales, para quien Claus Marvin Mérida nunca ha sido representante diplomático acreditado ante otro Estado, ni funcionario público, sino simple y sencillamente una persona con designación de funciones –por parte del gobernante a título individual–, aunque “él sí se creía embajador”.

Horas antes, la viceministra del mismo ramo Ana María Diéguez había declarado en conferencia de prensa que Guatemala no necesita de ese tipo de servicios, que “la cancillería no ha contratado ninguna firma de lobistas, no hay necesidad porque tenemos a nuestro personal diplomático que está capacitado para llevar a cabo intervenciones ante autoridades en un tema específico”.

Por lo tanto, puntualizó, el Ejecutivo no tiene participación alguna en lo hecho en EE. UU. por el señor Mérida –quien incluso denunció ante un senador al embajador en Guatemala Todd Robinson señalándolo de dirigir un movimiento desestabilizador del régimen de Jimmy Morales, ante lo cual en marzo fue despedido por excederse en las funciones que el mandatario le había encomendado de manera adhonorem.

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