Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Nación

El contrato irregular de la empresa que provee alimentos a empleados de la EPQ

El servicio de 257 mil 200 raciones de alimentos fue avalado por la Junta Directiva de la Portuaria sin conocer los detalles del evento, confirmó el presidente de la EPQ, Bernardo López. La Contraloría analiza presentar una denuncia penal por este hecho.

Fecha de publicación: 22-05-17
Por: F Montepeque/ C EspinaA elperiodico
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Para los representantes del Restaurante De Karlo, el primer contrato con el Estado al principio fue todo un éxito. En diciembre del año pasado la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) le adjudicó, por dos años, el suministro de desayunos, almuerzos y cenas para los trabajadores de esa entidad por Q7.5 millones. Sin embargo, la licitación fue opaca porque la empresa ganadora del evento no posee la capacidad para prestar el servicio y además suscribió un contrato con una persona individual cuya actividad comercial es la imprenta, según una auditoría concurrente de la Contraloría General de Cuentas (CGC).

Los auditores de la CGC pidieron a la Junta Directiva de la Portuaria que anularan el evento NOG 4893751 por las irregularidades encontradas, pero los directivos no atendieron la advertencia. A finales de 2016 la Junta Directiva ratificó lo que días antes había resuelto la Junta Calificadora en el acta 101-2016 por medio de la cual adjudicaron el concurso, sin que se estableciera quién sería el verdadero proveedor del servicio de alimentos. El 10 de enero pasado, De Karlo y la EPQ firmaron el contrato administrativo A-183-2017 y dos meses después recibieron las primeras 11 mil 444 raciones valoradas en Q281 mil 321.

Según el subcontralor de calidad de gasto público, César Elías, el evento no fue transparente porque para proveer los desayunos, almuerzos y cenas en la EPQ, la propietaria del Restaurante De Karlo, Brenda Amarilis Portillo Recinos, suscribió un contrato de participación con José Mauricio Gómez Castillo, quien tiene como actividad comercial servicios de imprenta.

Según el portal de Guatecompras, esta es la sede del Restaurante De Karlo, aunque en la manta aparece escrito de forma diferente a los registros gubernamentales.

Aunque el contrato de participación se encuentra regulado en el Código de Comercio, Portillo Recinos lo ocultó a la Junta Licitadora integrada por la doctora Brenda Isabel Sáenz Rodríguez de Borrayo, la subjefa del departamento de Contabilidad, Esther Alfaro Albillo, y la oficial de finanzas III, Gilda Yadira Pérez Cruz.

“No hay anomalías que devengan de la firma del contrato per se, el punto es que la Junta Calificadora le adjudica el evento a una empresa que no tiene la capacidad de poder prestar el servicio, entonces cuando se le cuestiona eso a la empresa ellos dicen ‘es que yo firmé un contrato de participación’, entonces ya uno tiene que ponerse a pensar que pareciera que solo utilizaron el nombre de la empresa De Karlo y que realmente detrás de ese negocio puede haber otras personas. Eso ya no le compete a la Contraloría, sino al Ministerio Público (MP)”, señaló Elías, quien no descartó que se presenten denuncias penales por las irregularidades identificadas.

Un contrato millonario para un pequeño local

Una pequeña manta desteñida por el sol arriba de un portón negro con las ventanas empolvadas es lo primero que se ve en la entrada del Restaurante De Karlo, ubicado en la 2a. calle 15-54, zona 15, colonia El Maestro. elPeriódico visitó el lugar para obtener la versión de la propietaria; pero una persona que habitaba el domicilio aseguró que no se encontraba. El sujeto –quien no se identificó–, increpó a los reporteros de este medio y dijo que Portillo Recinos no estaba obligada a hablarles, “en todo caso hablen con los abogados”, indicó, pero no proporcionó ningún número.

En el acta de adjudicación no consta que los integrantes de la Junta hayan visitado las instalaciones de la empresa ganadora, solo se indica que De Karlo cumplió con el criterio C.4 literal b de calificación, el cual establece que el proveedor debía permitir apreciar la calidad del suministro y presentar programas de calidad, manipulación y almacenamiento de insumos; además de planes de contingencia, estándares de higiene, seguridad, manejo de residuos propios y estándares de recursos humanos. Sin embargo, esa versión contradice a la de los auditores de la CGC.

Pacto Colectivo de la Empresa Portuaría Quetzal establece dar alimentos a los empleados del sindicato.

En la licitación, además participaron Proveedora de Alimentos El Rosario, Restaurante Nautilus y Hotel Titanic, las cuales fueron descalificadas por no cumplir con los criterios de las bases del concurso, según resolvió la Junta Calificadora. El otro oferente fue Alimentos y Preparados Industriales, S.A. (Aliprinsa)­ –que tiene reparos de la CGC–, pero obtuvo una calificación más baja que De Karlo.

Aprobación sin conocer detalles

El presidente de la Junta Directiva de la EPQ, Bernardo López, dijo que tiene conocimiento de los hallazgos de la CGC, pero aseguró que el convenio entre De Karlo y Gómez Castillo no se materializó. Al cuestionarle el origen de esa afirmación, explicó que es parte de los resultados de la auditoría interna que solicitaron los directivos; sin embargo, no puede darlos por hecho, ya que todavía está en proceso.

López explicó que también se solicitó un informe detallado a la Junta Licitadora sobre la adjudicación del contrato de Q7.5 millones a la empresa de Recinos Portillo. Aseguró que él nunca conoció los detalles, porque lo que les trasladan a ellos es el resultado final del proceso para aprobarlo o improbarlo y como no hubo inconveniente se decidió firmar el contrato con De Karlo.

Manfredo Marroquín, presidente de la organización Acción Ciudadana (AC), indicó que es común este tipo de contratos privados en las empresas contratistas del Estado, pero que esto no quiere decir que es legal, por lo que considera que la intermediación que realiza Gómez Castillo tendrá un costo para la EPQ, los cuales podrían reflejarse en deficiencias en la calidad de los alimentos. “Es ridículo que la empresa calificada para dar el servicio tenga que subcontratar… si no tiene la capacidad para dar el servicio, que lo diga”, expresó.

Otro proveedor cuestionado

Alimentos y Preparados Industriales S.A. (Aliprinsa) era la otra opción que los miembros de la Junta Licitadora evaluaron, pero en 2015 la CGC identificó hallazgos como omisión de procesos de cotización o licitación y otros como la suscripción de las actas de los contratos fuera del tiempo establecido. Uno de los últimos contratos de Aliprinsa fue otorgado por la Secretaría de Bienestar Social por Q3.4 millones para servir 581 mil raciones de alimentos, de los cuales los internos han hecho señalamientos de que son entregados en descomposición, por lo que se realiza una nueva supervisión de los contratos.

Q7.5

millones es el monto total del servicio que prestaría  De Karlo.

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