Lunes 23 DE Octubre DE 2017
Nación

Vecinos de Tajumulco e Ixchiguán abandonan casas por enfrentamientos

Alcaldes de San Marcos quieren que el presidente Jimmy Morales escuche sus demandas.

 

Fecha de publicación: 18-05-17
Los cultivos de amapola se observan en varios sitios del municipio de Tajumulco. Por: Evelyn Boche elPeriódico
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Las trincheras y los impactos de proyectiles de armas de grueso calibre en varias casas de Tajumulco e Ixchiguán, San Marcos, son los indicios de un conflicto de más de 80 años que a principio de mayo llegó a uno de sus puntos de mayor tensión.

Las viviendas están deshabitadas y algunas fueron saqueadas. Las familias huyeron a refugiarse en otros poblados, cuentan los pocos vecinos que se quedaron o que recién volvieron a sus hogares. El fuego cesó en los puntos de los enfrentamientos y la desolación impera en las calles de aldeas como Las Brisas o Tuichán, que para algunos pertenecen a Ixchiguán y para otros a Tajumulco.

Casas abandonadas en Ixchiguán sirven como centro de resguardo de algunos integrantes del Ejército.

La construcción de casas en el terraplén situado entre esos dos municipios generó los ataques desde la montaña, relata una pobladora. “Si disparan no podemos quedarnos así nomás, aunque no queramos”, señala otro vecino.

Los enfrentamientos armados y construcción de trincheras que suponen la influencia del crimen organizado, según las autoridades, justificaron el Estado de Sitio en ambas localidades. Algunos comunitarios ubican a Cornelio Chilel, el llamado Señor de la amapola, que guarda prisión en Quetzaltenango, como uno de los agitadores de la rivalidad entre los municipios.

Los vecinos se mantienen a la expectativa ante la posible incursión de las fuerzas de seguridad y de la incidencia definitiva que las acciones del Estado, que afirman ha estado ausente durante años, puedan tener en la disputa territorial.

Inmueble desde donde disparaba un grupo de hombres armados, un lugar ubicado en el área de Tajumulco.

Escasa presencia

Hasta ayer no se observaba mayor despliegue de fuerzas de seguridad civiles ni militares. Dos grupos de soldados tienen como base las casas abandonadas de pobladores de Tuichán y Villa Real, en Ixchiguán. Al anochecer, varias patrullas se dirigían a la zona del conflicto.

Los vehículos se desplazaban por la ruta que conduce de la cabecera departamental a Ixchiguán y Tajumulco, la cual fue liberada ayer, tras dos semanas de bloqueos y enfrentamientos.

Varias casas en la zona del conflicto del lado de Ixchiguán presentan perforaciones de arma de fuego.

Alcaldes piden audiencia

El alcalde de Tajumulco, Ismael Santos, indicó que junto a varios de sus homólogos del departamento de San Marcos, pedirán una audiencia con el presidente Jimmy Morales. Quieren que el próximo martes escuche sus demandas para ponerle fin al conflicto.

“Si disparan no podemos quedarnos así nomás, aunque no queramos”.

Vecino, del área en  conflicto.

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Grupos  de soldados tienen como base las casas abandonadas en Ixchiguán.

“Nos desalojaron y saquearon mi casa”

Virgilio vivía con su esposa y cinco hijos en una casa de dos niveles en caserío Nuevo Mirador, Tajumulco, hasta que un grupo de hombres armados los obligaron a desalojarla. Desde entonces, hace ya casi tres años, todos duermen en una habitación donde solo hay espacio para una cama.

“¿Acaso es justo que teniendo nuestra casa, estemos aquí, en estas condiciones, con este frío?”, expresa mientras tira de un plástico que cubre la ventana desde donde se divisa la caída de la neblina.

“Yo soy indio; no sé leer ni escribir, pero sé que existe una ley y papeles, una propiedad”, dice Virgilio. “Yo tengo mi documento donde consta que ese terreno es mío, pero los de Villa Nueva, Ixchiguán, llegaron a sacarnos y se llevaron nuestros electrodomésticos, el molino de nixtamal, la ropa, todo”, expresa.

La historia de Virgilio es similar a la de otras 24 familias que también fueron desalojadas de Nuevo Mirador y que ahora están refugiadas en varias localidades de San Marcos. Los pobladores de Las Brisas –que unos atribuyen a Ixchiguán y otros a Tajumulco- también fueron desalojados.

Las autoridades se hacen los sordos, dice el hombre de casi 70 años. “Los alcaldes no hacen nada, ni el Ministerio Público; ellos vieron cómo quedó mi casa y no hicieron nada. No hay un juez que ponga orden”, expresó.

Para el vecino de Tajumulco, el problema territorial no se resuelve porque todo se arregla con dinero, “pagando a las autoridades antes que les caiga la ley”.

Estamos peleando por terrenos de nuestra propiedad, pagamos miles de quetzales o que heredamos, no estamos hablando de tierras nacionales, puntualiza Virgilio, que desconoce la situación actual de su vivienda, porque acercarse supone un riesgo para su vida.

¿Cómo es posible que estemos posando, si tenemos casa?”.

Virgilio, poblador.

Los niños han estado encerrados

Amelia abrió la persiana de su abarrotería 12 días después de que decidió cerrarla, por el hartazgo y el temor ante los disparos provenientes de la montaña.

Uno de esos días, su hija estaba jugando en el patio, lo que le asustó mucho, cuenta desde detrás del mostrador surtido con golosinas.

“Los niños han estado encerrados, no hay clases porque los maestros no vienen por temor”, señala Amelia. Los pequeños tampoco pueden salir a jugar porque pueden ser víctimas de una bala perdida. A veces se escuchan detonaciones, no se sabe si son bombas pirotécnicas o granadas.

La tendera reclama que, por fin, el Estado de Sitio signifique el fin del conflicto que por años ha alterado la cotidianidad de Tuichán, Ixchiguán, la aldea donde vive con su familia.

“Ixchiguán es como el hijo pequeño, que quiere tener independencia. Pero Tajumulco no deja”.

“Que nos den un papel para tener seguridad de los límites del terreno, esta es la quinta invasión de los de Tajumulco. Ahora vienen por el agua y ese pozo nosotros lo construimos, es de la comunidad”, afirma.

¿Quién pondrá orden en  el territorio? Es la gran incógnita para Amelia, pues señala que los policías y soldados abandonaron un destacamento cercano el viernes pasado, un día después de que se decretó el Estado de Sitio.

Amelia ha descuidado su negocio, pero dice que por fortuna no ha tenido que abandonar su casa como otros vecinos de la montaña, quienes sí se han tenido que refugiar con familiares o amigos.

Para ella, el conflicto es por la tierra y por el agua. “Pero no vamos a correr porque es tierra de nuestros antepasados, pagaron por los terrenos”, señala.

“No es justo salir corriendo de nuestro territorio”.

Amelia, vecina de Ixchiguán.