Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

“La sociedad no puede estar esclavizada manteniendo delincuentes” Roberto Santana, director de la Academia Regional Penitenciaria

El excatedrático y directivo universitario, comparte algunas ideas del nuevo modelo de gestión penitenciaria que se implementó en Fraijanes I para mujeres privadas de libertad, el cual surgió en República Dominicana.

Fecha de publicación: 11-04-17
Por: Evelyn Boche elPeriódico
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¿Por qué es importante ponerle atención al Sistema Penitenciario?

– Las sociedades necesitan asegurarse de que las personas que cometen delitos y van a prisión, no continúen delinquiendo desde el encierro ni creando más inseguridad. Para que eso suceda, las prisiones tienen que ser seguras y deben estar dirigidas por sus autoridades legítimas, que deben contar con un programa que además del orden y disciplina tenga una oferta educativa, ocupacional y laboral tanto para que desarrollen una vida útil para ellos, la prisión y la sociedad.

¿Cómo comenzó el programa en República Dominicana y qué logros se alcanzaron?

– Como la mayoría de países del mundo, República Dominicana tenía muy serios problemas con las prisiones, y decidió apartar el sistema tradicional que es un sistema como en todos los lugares –ineficiente, inhumano, corrupto– en tanto emprendía de manera paralela una reforma penitenciaria con nuevos conceptos, nuevo personal, nuevos programas y nuevos actores. Se optó por un modelo que involucra a diversos actores, con el objetivo de garantizar que cuando las personas privadas de libertad volvieran a la calle, la sociedad estuviera lista para recibirlas. Buena parte de la reincidencia en el delito se debe a la falta de inserción social.

¿A qué plazo se observó el cambio?

– En los primeros siete meses ya se verían resultados. Claro, hay que establecer primero una política penitenciaria de mediano plazo, el tipo de modelo deseado y los actores que van a participar. La reinserción social de los que salen de las prisiones en República Dominicana supera el 95 por ciento y por lo tanto la reincidencia en el delito es mucho menos del cinco por ciento y eso da tranquilidad en la sociedad. Es el único país de América Latina y del Caribe en el que la población penitenciaria no está creciendo debido a una baja en la reincidencia y a que las prisiones no las dirigen los criminales.

¿Es posible que una persona que ha delinquido rehaga su vida? Hay una percepción de mucho rechazo a invertir en prisiones.

– Eso se responde con una pregunta sencilla. ¿Preferimos que las personas que ya han ofendido a la sociedad y que han cometido delito, continúen haciéndole daño o preferimos hacer una inversión para que eso no siga sucediendo?

Muchos ven en la pena de muerte una solución.

– ¿Vamos a matar a 20 mil personas? ¿Una familia que tiene un hijo descarriado, la decisión que toma es matarlo o hacer el esfuerzo para que tome otro camino? A los que están inquietos por esto, yo les llamo a que reflexionen.

¿El programa prioriza infraestructura segura o el personal que no ceda ante los intereses de los reclusos?

– El Sistema Penitenciario tiene que decidir qué tipo de personas quiere devolver a la sociedad. Si quiere que sea de manera útil, tiene que desarrollar un clima de orden, de disciplina, pero no violento. Y por otra parte, tiene que desarrollar programas de educación, laborales, ocupacionales. Para esto, necesita de personal adecuado, no puede hacerlo una persona con una pistola. No demerito esa tarea, pero las pistolas no enseñan. Se necesita personal con vocación educativa y de acompañamiento. Naturalmente, para las personas que no deben estar en la sociedad porque significa un peligro, hay que garantizar un apoyo de seguridad.

Los guardias penitenciarios están entre los peor remunerados. Recibir dinero para favorecer a los reclusos es común.

– Si la sociedad percibe que las cárceles no son útiles que se han convertido en centros para generar más delincuencia, no está de acuerdo con que se invierta en ellas. Si el Estado implanta un modelo que da resultados y convierte a la sociedad en más pacífica, la sociedad no tendría inconveniente en pagarles más.

¿Cómo se debe manejar la reacción de los reclusos ante el recorte de privilegios y la instauración de normas?

– En las prisiones tienen que mandar sus autoridades legítimas, no importa que se resistan los reclusos, es un sistema correccional, no opcional. Ellos no tienen opción de portarse bien o mal. No. Hay que portarse bien, hay que estudiar, que arreglar la cama, participar de la limpieza, trabajar. La sociedad no puede estar esclavizada manteniendo delincuentes, dándole comida, ropa, manteniéndolos seguros de una manera parasitaria. Por eso el modelo es participativo y autogestionable.

 

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Con el nuevo modelo operando reflejarán resultados en la sociedad, según Santana.

 

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Mil personas en promedio salen de las prisiones cada año. La sociedad tiene que interrogarse si van a salir con instrucciones para vivir de manera distinta o para reincidir, señala Santana.

 


“Eso que llamamos percepción y la inquietud de la gente por la inversión en prisiones, muchas veces es producto de la lógica indignación, pero es producto de una mirada que no es profunda”.

“Hay que invertir en las personas; se invierte en las universidades y en muchísimas otras cosas, con mayor razón hay que invertir en las personas que pueden ser peligrosas”.

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