Miércoles 22 DE Noviembre DE 2017
Nación

Los monitores del Hogar Seguro

La violación de un adolescente con capacidades especiales, la muerte de dos niños ahogados y el encierro en la bartolina, son algunas historias del Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

 

 

Fecha de publicación: 17-03-17
Uno de los monitores, Manglio Mijangos, levanta un arma. Su primo Selvin, que viste camisa a rayas amarillas, también labora como monitor. Por: Redacción elPeriódico
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Un hombre que laboró durante varios años como monitor cuenta anécdotas que confirman, desde otro ángulo, los abusos hacia los menores de edad bajo abrigo y protección de la Secretaría de Bienestar Social (SBS).

Esa mirada evidencia que los castigos quedaban a discreción de los monitores: golpizas, caminatas de madrugada, la fisiqueada, encierro en la bartolina, todo con impunidad garantizada.

Violaciones y homicidios también quedaron impunes. En 2011, un adolescente de 13 años, con capacidades especiales, fue violado por un educador llamado Raúl, un hecho conocido por los directores del centro que terminó en despido, pero no fue denunciado ante el Ministerio Público.

Mucho de lo que pasaba en el Hogar Seguro se quedaba adentro de los muros grises del complejo en San José Pinula. En una ocasión, dos niños, que empezaban a caminar, murieron ahogados en un baño de agua por el descuido de las niñeras a cargo.

“Hubo monitores que se propasaban con los castigos. Yo lo presencié, yo lo ví”, manifestó un testigo. La bartocha; un espacio de uno por tres metros, donde se encerraba a los jóvenes durante uno o dos días, sin comer o solo proporcionándoles una sola ración diaria, era un sitio común de “corrección”.

Los primos Selvin, Cristhian y Héctor laboran como monitores en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

A los jóvenes también se les sometía a castigos físicos, denominados fisiqueada, que consitía en caminatas de madrugada, largos periodos haciendo planchas o despechadas; o bien hacer rollos en el suelo, después de las comidas y de haber bebido desinfectante mezclado con agua.

El relato coincide con el de muchos adolescentes e informes oficiales, que hicieron poco eco en el sistema de justicia o en la Secretaría de Bienestar Social. Esta apeló una sentencia de diciembre, argumentando que no podía aceptar la existencia del llamado gallinero, un sitio de castigo que guarda estrecha relación con la descripción de la bartocha.

Sin filtros ni capacitación

La actitud retadora pareciera ser una de las cualidades para ser monitor, una plaza para la que no hay filtros, inducción ni capacitación. En las imágenes a las que tuvo acceso elPeriódico se observa a los primos Mijangos, que laboran como monitores del Hogar Seguro, portando armas de fuego, las cuales llevaban a su lugar de trabajo.

En las nóminas de diciembre de 2016 se estableció que Arnoldo Mijangos Flores; Cristhian Adolfo Botello Mijangos; Manglio Mijangos y Selvin Rolando Mijangos Hernández laboran como monitores del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, con un salario base de Q3 mil mensuales más un bono de Q1 mil.

No fue posible establecer oficialmente que aún laboran para el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, ya que la SBS no entregó los listados de personal requeridos.

Las armas no era el único ilícito dentro del hogar. Era usual ver a los jóvenes con cocaína y marihuana, relata un testigo.

El encierro era usual

Encerrar a los menores en la bartolina o en sectores para “los conflictivos” era común en el Hogar Seguro, una práctica de castigo. A los “mal portados” se les encerraba con los mayores, para que fueran golpeados o abusados. En otra ocasión, una pandillera, con una crisis de agresividad, fue trasladada a una sección para menores con capacidades especiales, donde estranguló a una de sus compañeras.


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