Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Nación

Escuelas en la provincia se sostienen con apoyo comunitario

Fecha de publicación: 18-01-17
Abner Paredes, defensor de la Juventud de la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos, durante una visita a escuelas públicas. Por: Claudia Méndez Villaseñor cmendezv@elperiodico.com.gt
Más noticias que te pueden interesar

La presencia del Ministerio de Educación en el área rural es escasa. Padres de familia y maestros velan por el mantenimiento de los planteles y el cuidado de los niños con recursos propios. Así pasa en el caserío Pachay, a una hora del centro urbano de San Martín Jilotepeque.

En el segundo día de clases, las tareas de mantenimiento fueron la prioridad de los integrantes del Consejo de Padres de Familia del Instituto Nacional Básico Rafael Álvarez Ovalle, localizado en el caserío Pachay, de la aldea Las Lomas, San Martín Jilotepeque, Chimaltenango.

Esta escuela fue construida en 2013 con el apoyo de la comunidad y la Municipalidad de San Martín Jilotepeque. Compraron el terreno y construyeron con ecoladrillos (recipientes plásticos rellenos de papel o bolsas plásticas) las tres aulas que hoy ocupan 130 estudiantes de entre 12 y 16 años, originarios de ese caserío y de otro más lejano, Cambalcal.

Equipos de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) y elPeriódico visitaron este plantel con el propósito de verificar las condiciones del mismo y el uso de los recursos del Programa de Gratuidad, y comprobaron que los familiares de los estudiantes gastan en mantener el instituto en la mejor condición posible.

Como dicho aporte ministerial no ha sido asignado todavía al plantel, los padres de familia comenzaron ayer las reparaciones menores del mismo. Compraron los tubos necesarios para instalar un sistema de acopio de agua y trabajaron en la limpieza del lugar, mientras sus hijos recibían clases.

“El terreno está a nombre del Ministerio para que asignaran los maestros y los recursos”, explicó Elmer Lara, docente de educación física, quien con otros seis profesores se encargan de impartir las distintas materias en el día, todavía falta maestro de Lenguaje, explicó.

Antes, el instituto compartía espacio físico en la escuela de primaria y los alumnos terminaban las clases a las 18:00 horas; para las niñas de Cambalcal era peligroso ir a estudiar, porque ese caserío está ubicado a más de una hora de Pachay y el camino es solitario.

Esta situación motivó a la comunidad a buscar la manera de construir un instituto propio y a cuidarlo, añadió.

Sin agua

El centro educativo cuenta con energía eléctrica que permite a los estudiantes recibir computación en 15 máquinas que comparten entre ellos a la hora de la clase, pero no hay agua. “Cada semana, los jóvenes traen uno o dos galones de agua para cubrir las necesidades de la escuela”, agregó. De allí la importancia del sistema de acopio.

Para Abner Paredes, Defensor de la Juventud de la oficina del PDH que visitó el lugar, esta es una clara muestra de negligencia de las autoridades ministeriales.

Sin OPF

La Escuela Oficial Rural Mixta Rafael Álvarez Ovalle está localizada en ese mismo caserío, frente al tanque de lavado público. Tampoco tiene servicio de agua entubada. Hace dos años, los padres de familia decidieron disolver la Organización de Padres de Familia (OPF) y eso ha evitado que reciban a tiempo recursos de gratuidad y para la compra de alimentos y útiles escolares. Los niños no han recibido todavía los libros de texto ni los maestros la valija didáctica. Tomaron la decisión por considerar que las OPF eran una forma de “privatizar” la educación en el área rural.

Etiquetas: