Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Nación

Estructuras mafiosas en las redes sociales

Desde finales de la década de los años ochenta he sido desacreditado, descalificado, infamado, calumniado por los gobernantes de turno. Serrano me acusó de líder de la guerrilla, asegurando que me reunía cada mes con los comandantes en Tapachula para coordinar la desestabilización del país. Al mismo tiempo aseguraba que yo era apologista de la derecha fascista y que, junto a Don Francisco Pérez de Antón, éramos voceros del narcotráfico. Mandó a tirar una granada en la puerta de mi casa y dinamita en la pared externa de uno de mis socios en “Siglo Veintiuno”. Infructuosamente rodeó con 200 oficiales y un comisario la planta de producción para que la edición del diario no circulara. Agentes de su Estado Mayor me seguían por las calles y recibieron la orden de asesinarme; sin embargo, el embajador Tom Stroock jugó un papel clave para impedir una desgracia. Serrano también envió censores al diario, a quienes detuvimos y expulsamos con la Constitución en la mano.

Fecha de publicación: 09-01-17
Por: jose rubén zamora elPerióidico
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En tiempo de Ramiro, su ministro de la Defensa, el general Enríquez y el coronel Fernández Ligorría realizaron un atentado en mi contra, y semanas después provocaron un accidente en el que mi auto quedó enteramente destrozado.

Arzú realizó un boicot efectivo y radical contra la revista Crónica y elPeriódico y nos acusó reiteradamente de voceros del narcotráfico ante grupos como el CACIF y la comunidad internacional acreditada en Guatemala.

Portillo y sus mafias criminales, encabezadas por Ortega, Salán, Rojas, Carlos de León y el delincuente de Abadío, mantuvieron el boicot comercial, nos persiguió fiscal y judicialmente (al término de su gestión yo tenía en mi contra 84 demandas judiciales), envió a 14 miembros de Inteligencia militar fuertemente armados a allanar mi vieja y querida casa: fuimos blanco de agresiones e insultos con mi esposa y mis hijos, y simularon mi ejecución en tres ocasiones durante las dos horas y media que nos tuvieron secuestrados. (Identifiqué y metí a cuatro de estos terroristas a la cárcel por 16 años). Cada jueves de su último año de gobierno, helicópteros militares sobrevolaban el techo de mi vivienda por más de media hora en la noche. Forzaron el exilio permanente de mi familia, que gracias a Dios se transformó en una gran oportunidad para todos. Con el apoyo incondicional de Ángel González, durante seis meses, antes de los telenoticieros, transmitían una franja de media hora en la que mostraban un texto leído por una persona con tono grave de sentencia del juicio final, que aseveraba que yo era cocainómano, narcotraficante, que lavaba dinero en el diario, pero que, al mismo tiempo, estaba en quiebra, no pagaba cuentas ni impuestos y, por si fuera poco, febrilmente planificaba un Golpe de Estado.

Ricardo Méndez Ruiz (izquierda) y el abogado Moisés Galindo (derecha) junto a Byron Lima, este último asesinado el año pasado

Sandra y Gloria Torres me golpearon e insultaron en el restaurante Carpaccio. Me señalaron de drogadicto y forzaron mi renuncia de Guatefuturo, la fundación que impulsé con grandes amigos y ciudadanos para otorgar becas de maestría y doctorados en las mejores universidades del mundo a destacados jóvenes guatemaltecos. Charly Quintanilla me detuvo ilegalmente en la zona 10 empleando agentes de la SAAS, me inyectaron diazepinas masivamente y me entregaron a una banda de delincuentes que me fue a tirar a El Tejar, Chimaltenango, para morir en un basurero; ahí estuve inconsciente más de 14 horas, sufriendo hipotermia. Debido al revuelo internacional que se desató, revirtieron la orden y me localizaron en el hospital de Chimaltenango. Los agentes del Estado se presentaron ante los médicos como mis familiares y ofrecieron traerme a la ciudad para una tomografía. Me subieron a un camión que traía a varios enfermos en busca de mejores facilidades de atención médica. Según el parte del hospital de Chimaltenango me llevaron mis parientes, “pero el paciente ya no regresó”. Logré identificar a tres responsables materiales de este atentado, que fueron sentenciados a 16 años de cárcel.

Pérez y Baldetti profundizaron el boicot comercial de anuncios del Estado presionando a empresas privadas que también retiraron sus anuncios drásticamente; nos persiguieron fiscal y judicialmente (he tenido que lidiar con 189 demandas judiciales), botaron en 14 ocasiones la página web de elPeriódico, y me acusaron local e internacionalmente de cocainómano.

Bárbara Hernández ha sido contratada por diferentes guatemaltecos para hacer campañas negras a personajes del país, el 3 de julio de 2010 fue capturada en EE. UU.

Bárbara Hernández ha sido contratada por diferentes guatemaltecos para hacer campañas negras a personajes del país, el 3 de julio de 2010 fue capturada en EE. UU.

Desde 2007 hemos tenido que enfrentar los call centers de la UNE, el PP y el FCN.

A ellos se ha sumado el poderoso comerciante de polvo blanco que no es harina, Igmar Itemm, que creó su propio call center que me ataca incesantemente. Hace poco reclutó a dos mercenarios que se dedican a expresar infamias, calumnias y canalladas sobre mi persona. Barbara Hernandez, una cubana “marielita” de muy malos antecedentes y reputación, que vive en La Florida, donde ha estado en la cárcel y al salir logró venderse como activista de derechos humanos y experta en redes sociales (ha trabajado para Allan Marroquín, hoy preso en Miami y tenía engatusado a Quique Godoy) y a Ricardo Méndez Ruiz, una persona evidentemente desequilibrada y enferma, de sospechosa e incesante homofobia, cuyas únicas ejecutorias conocidas son haber sido el tramitador del contrabando y exportación ficticia de pollo a Jamaica de Jorge Raúl García Granados y, consecuentemente, del cobro de inexistentes créditos fiscales de IVA a la SAT, principalmente en tiempos de Alfonso Portillo, y ahora dirige la Fundaterror, grupo fascista, de discurso trasnochado, desbordado de violencia verbal, la cual, por cierto, en un principio fue financiada por el excapitán Byron Lima desde donde guardaba prisión.

Lejos de responder a las diatribas, libelos, infamias y canalladas de los dos vulgares esbirros rústicos y de cerebro minimalista del capo Igmar Itemm, me parece más importante publicar la columna que escribí, que lo hizo distraer su atención de sus negocios sucios, enfocándose en el reiterado intento de asesinar mi credibilidad y reputación. Estimados amigos lectores los dejo con La marcha imparable de las mafias.

La marcha imparable de las Mafias:  el intimidante despojo de propiedades

Îtemm, con amigos en una playa paradisíaca.

Îtemm, con amigos en una playa paradisíaca.

Ante nuestra mirada estupefacta e irremediable impotencia, las mafias se siguen apoderando de Guatemala. Las estructuras ilegales han diversificado sus negocios, además de mover droga, contrabandear mercaderías y tesoros, traficar y esclavizar personas (sobre todo mujeres y niños) y blanquear sus ilícitas ganancias, ahora despojan propiedades a sus legítimos dueños.

Ya no son simples abogaditos mañosos y sin escrúpulos, especializados en identificar tierras no registradas y que de un plumazo las traspasan a sociedades anónimas de gaveta, ni ladrones de poca monta, que a hurtadillas llegan a arrancar las anotaciones al Registro de la Propiedad. Ahora son verdaderas redes criminales que le echan el ojo a la propiedad que se les antoja, sea por su posición estratégica o por sus buenas instalaciones para almacenar mercadería ilícita y las roban por las buenas o por las malas.

Esta práctica echa raíces en la historia del país, pero dio un salto brutal en tiempos del Mono de Oro, cuando sus asesores corruptos de cuello blanco descubrieron que, desde el poder, el Estado de Derecho se podía retorcer también para favorecer intereses particulares. Ese es un buen punto de comparación, pues Arzú y sus testaferros garantizaron la impunidad de estafadores financieros, en buena medida estatizando las pérdidas de las financieras privadas por medio del Crédito Hipotecario Nacional (CHN), institución que utilizó como banco central de esos estafadores. Mientras, también estos estafadores financieros se robaron Q2.8 millardos a costa de miles de ahorrantes de clase media y media alta, que dolorosamente vieron esfumar su patrimonio, sin encontrar respuesta judicial, pues el régimen de turno fue su tapadera. Además, despojaron con lujo de fuerza e impunidad a empresarios decentes que impulsaban proyectos inmobiliarios. Estos no solo sufrieron el despojo ingrato de sus terrenos y maquinarias, sino que debieron huir del país para no perder lo último: la vida.

Itemm, en el desierto.

Itemm, en el desierto.

Una nueva estructura criminal, conocida en el bajo mundo como la Mafia Itemm, que se ha robustecido blanqueando el dinero del narco, hace su aparición en la carretera a El Salvador, en Las Cañas, Milpas Altas, y en la CA-9, jurisdicción de Palín, Escuintla.

Hace dos años, a unas bonitas bodegas en Fraijanes, carretera a El Salvador, llegaron unas personas en carros de lujo, ropa de ‘boutique’ y cadenas de oro de muy mal gusto.

Preguntaron por el propietario, un hombre de avanzada edad, quien había invertido en esas instalaciones su jubilación. Los invasores le gritaron: “Esto es nuestro”. “¡Cómo va a ser!”, replicó el dueño, encolerizado. Los usurpadores llevaban supuestos títulos de propiedad, y el viejo,  confiado, los desafío: “Nos veremos en los tribunales”.

Nunca llegaron con el juez. Días más tarde, entrando en sus bodegas, el anciano fue acribillado. Aprovechando la congoja familiar, los truhanes se hicieron de la propiedad con papeles falsos y bajo el amparo de autoridades judiciales.

Itemm, en Londres.

Itemm, en Londres.

En otro territorio, en Las Cañas, robaron cuatro manzanas de  terreno, matando al propietario. El Capo juega monopoly al mejor estilo de las mafias de Chicago y de Sicilia de hace un siglo. Mata a quienes despoja, y a sus competidores, pero también a sus socios. Fue el caso, a finales de 2007, de Estuardo Ortiz y del peruano Ricardo Segura, con quienes compartía el negocio de la chatarra, y de Juan Manuel Paiz, también su exsocio en una  financiera. Y además le gusta el cobre ajeno: Telgua y la Empresa Eléctrica han enfrentado problemas de transmisión debido a que les hurta el metal.

“Jackie” Flores García.

“Jackie” Flores García.

Otro caso, de la misma banda, ocurrió en diciembre pasado. La táctica, esta vez, fue más sofisticada, aunque también sangrienta. Primero enviaron a Blanca Juárez, una mujer de condición humilde, a reclamar la propiedad de una franja de dos kilómetros de frente por 200 metros de fondo, sobre la CA-9, en Palín. Se trata de una fracción desmembrada de la finca La Compañía, donde ya hay una lotificación desde hace varios años. Por cierto, esta finca la conocí de patojo, pues era propiedad de Tere y Arturo Altolaguirre, los padres de Martita y, junto a la familia, la disfrutamos mientras transcurrían placenteros algunos domingos.

A la señora Juárez le siguió un grupo, encabezado por “Jackie” Flores,  (foto 1), haciéndose acompañar de Víctor Manuel López y José Pelón, lugartenientes de el Capo, y media docena de gente armada. Ellos se transportan en una Cherokee P 190DDH, una camioneta BMW X3 P 547DNH, una Mitsubishi Lancer gris P 320DDP y un picop blanco Chevrolet P 146DWN.

Manuel Rey.

Manuel Rey.

Paola Flores, una mujer robusta de mediana edad, se identificó como heredera de las tierras. “Yo vivo en Miami y me avisaron que mi papi me dejó esas tierras, que eran de él, y las puso a nombre de algunos de sus empleados, y ahora unos invasores me las están robando”.

El modus operandi de la banda fue así: compraron legalmente unas tierras sobre la CA-9, luego usaron los planos, falsificaron títulos de 1957 y superpusieron la propiedad sobre otra que es legal y legítima. Aunque no cazaban los linderos ni correspondían las vecindades, y sin citar a las partes, la jueza Liliana Joaquín Castillo, del Juzgado 13o. de Primera Instancia Civil, les dio posesión, haciéndoles acompañar fuerzas de la PNC.

De hecho, la banda tiene a sueldo un agente policial, Manuel Rey (foto 2), quien se moviliza en un picop blanco Mitsubishi P 857DMP e intimida a los legítimos propietarios.

Pero más que intimidar, como ya se vio, esta mafia también asesina. Munir Masis Masis fue otra de sus víctimas. Él poseía una bodega, también comprada de los desmembramientos de la finca La Compañía, y como se resistió al despojo, lo mataron.

No es casualidad que frente a la propiedad invadida por la mafia, está el negocio de chatarra de el Capo, a quien la DEA y la CICIG le vienen pisando los talones. Su nombre es Itemm y su fortuna reciente crece a un ritmo exponencial. Lleva una vida digna del jet set, al mismo estilo del Cartel de los Sapos. Pero él sigue campante: sus testaferros ya comenzaron a llamar a los dueños de un tercer terreno, contiguo al que acaban de robar. Dentro de poco sus dos kilómetros de carretera serán seis. Todo, a ciencia y paciencia de jueces y policías corruptos.

Fue socio de la Liliana Rodríguez, más conocida como la Tarántula, brazo derecho del general Callejas y Callejas, en operaciones voluminosas de lavado de La Cofradía, hasta que rompieron, ambos intentaron asesinarse y finalmente Itemm logró que la encarcelaran.

El antecedente más destacado del peligroso capo, fue cuando de joven atentó contra su tío y primer capo y patrón Byron Berganza en el restaurante Jumbo, en la colonia El Maestro en la zona 15. Berganza sobrevivió milagrosamente; Itemm volvió a atentar contra su vida y nuevamente falló y salió del país hasta que su tío y excapo Byron Berganza fue extraditado a Estados Unidos de América por narcotráfico.

En síntesis y a grandes rasgos, Igmar Itemm es un capo experimentado en el comercio de polvo blanco que no es harina, dueño de una de las redes más exitosas de despojo de propiedades, que como valor agregado suele mandar al otro potrero a los dueños de las propiedades de las que se apropia, que sin enfado ha terminado con los hijos de algunos de sus competidores, que ha desfalcado a la SAT y que ha desarrollado call centers para destruir a quienes considera un riesgo, que cuenta con mercenarios y títeres sin escrúpulos y canallas, sin límites ni fronteras para infamar, desacreditar y destruir en las redes sociales a quienes tiene en su mira y con recursos ilimitados, hasta el momento, para garantizar su impunidad.

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