Viernes 23 DE Agosto DE 2019
Nación

PDH: “Tratos crueles, inhumanos y degradantes en centros juveniles de privación de libertad”

Jueza ordena clausurar por un año el área de adolescentes no antisociales ni paisas en centro para varones Etapa Dos (Cejupliv), de San José Pinula.

Fecha de publicación: 25-10-16
Por: Tulio Juárez

La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) ha comprobado a través de inspecciones físicas que en los centros juveniles de privación de libertad bajo la responsabilidad de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, ocurren “tratos crueles, inhumanos y degradantes” hacia los internos, por lo que coincidió con la jueza de Control de Ejecución de Medida para Menores en Conflicto con la Ley Penal, Verónica Galicia, en una serie de resoluciones a fin de garantizar que no sigan siendo violados los derechos de esos menores de edad.

 Por ejemplo, el PDH Jorge Eduardo De León Duque dictaminó que por las circunstancias prevalecientes en esos lugares resulta imperativo:

  • – Clausurar inmediatamente todas las áreas con características de bartolina o calabozo.
  • –  Habilitar edificios para el traslado de las y los adolescentes, particularmente para los que tienen medida de privación provisional.
  • –  Separar a las y los adolescentes de quienes hayan cumplido su mayoría de edad.
  • –  Hacer un diagnóstico de la infraestructura de los centros, proceder a hacer los cambios pertinentes, incluyendo aumento de mecanismos de seguridad, tanto para el personal como para las y los adolescentes.
  • –  Mejorar los ambientes destinados para actividades educativas y principalmente los dormitorios o sectores.
  • –  Revisar el modelo que se está aplicando, incluyendo los perfiles del personal, los expedientes y proyectos educativos, para ajustarlos a las directrices y normas internacionales, así como a la normativa nacional.
  • –  Realizar jornadas médicas periódicas en todos los centros, incluyendo la atención dental y visual.

En conferencia de prensa a la que asistieron el Defensor del Pueblo, la jueza Galicia quien ordenó cerrar por un año el área de adolescentes no antisociales ni paisas en el centro para varones Etapa Dos (Cejupliv), de San José Pinula, y Abner Paredes, defensor de la Juventud, se dio a conocer el siguiente comunicado de prensa:

Supervisión a los centros juveniles de privación de libertad a cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República

El 26 y 27 de julio de 2016, la institución del Procurador de los Derechos Humanos realizó una supervisión a los centros juveniles de privación de libertad a cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República.

La misma tuvo como objetivo verificar el cumplimiento de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, así como los tratados y convenios internacionales relativos a adolescentes en conflicto con la ley penal; además, evidenciar las condiciones de las y los adolescentes en los cuatro centros juveniles de privación de libertad. Para el efecto se tomaron como base las 40 denuncias presentadas ante la institución entre 2014 y julio de 2016.

Las áreas verificadas fueron: equipo técnico multidisciplinario, plan educativo, salud, clínicas médicas, alimentación y consumo de agua, seguridad y monitores, infraestructura, capacidad de los centros, servicios básicos y dormitorios, y la separación por edades.

Principales hallazgos

Durante las entrevistas realizadas se estableció:

  • –  Los equipos técnicos no están completos, casi el 50 por ciento de las plazas está vacante.
  • – Las actividades que corresponden a los programas de formación y extracurriculares son limitadas, principalmente por el poco personal y el alto número de adolescentes; los materiales son insuficientes y la infraestructura no es adecuada.
  • – La mayoría de los adolescentes tienen sercoptosis y recurrentemente presentan cuadros de diarrea, principalmente como consecuencia de la alimentación y el agua que consumen. Algunas veces la comida está en proceso de descomposición.
  • –  No hay suficientes monitores y los que están realizan su trabajo durante largas jornadas; hay algunos que tienen más de 5 años sin tomar vacaciones.
  • –  En algunos dormitorios se observó moho, filtración de agua y humedad, además carecen de pintura. No cuentan con suficientes literas ni colchonetas.
  • La capacidad de los centros está rebasada; la infraestructura puede albergar a 550 adolescentes y al momento de la supervisión se reportaron 1,077, por tanto, hay hacinamiento.
  • –  En algunos centros hay dormitorios con grupos de 12 a 16 adolescentes en un espacio aproximado de 2 por 2 metros e incluso hasta 73 en un espacio de 5 por 15 metros. En todos los centros hay dormitorios que por sus características podrían considerarse calabozos, celdas de castigo o de aislamiento, los cuales son utilizados en la fase de adaptación y para los que se portan mal.
  • –  En todos los casos no se tiene ningún tipo de privacidad en los baños, la mayoría no tiene puerta, acción que conlleva exposición, vulneración a su integridad, intimidad e indemnidad sexual.

Ante tal situación se concluye que:

  • –  Existe falta de aplicación del enfoque de derechos en la mayoría de acciones implementadas en los centros.
  • –  Las condiciones no son adecuadas, particularmente los dormitorios, por lo que las y los adolescentes están en situación de vulnerabilidad en cuanto a acceder a un proyecto de vida idóneo para su rehabilitación y reinserción.
  • –  Se vulnera su derecho a la salud.
  • –  Los derechos sexuales son vulnerados permanentemente.
  • –  Están expuestos a ser objeto de tratos crueles, inhumanos y degradantes.

Por esas razones, el Procurador de los Derechos Humanos recomienda:

  • –  Clausurar inmediatamente todas las áreas con características de bartolina o calabozo.
  • –  Habilitar edificios para el traslado de las y los adolescentes, particularmente para los que tienen medida de privación provisional.
  • –  Separar a las y los adolescentes de quienes hayan cumplido su mayoría de edad.
  • –  Hacer un diagnóstico de la infraestructura de los centros, proceder a hacer los cambios pertinentes, incluyendo aumento de mecanismos de seguridad, tanto para el personal como para las y los adolescentes.
  • –  Mejorar los ambientes destinados para actividades educativas y principalmente los dormitorios o sectores.
  • –  Revisar el modelo que se está aplicando, incluyendo los perfiles del personal, los expedientes y proyectos educativos, para ajustarlos a las directrices y normas internacionales, así como a la normativa nacional.
  • –  Realizar jornadas médicas periódicas en todos los centros, incluyendo la atención dental y visual.