Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Nación

Sillas de ruedas construidas por personas con discapacidad

La fundación da empleo a personas con capacidades especiales para que sean independientes y se les facilite la reinserción a la sociedad.

Fecha de publicación: 27-08-16
Construyen sillas adaptadas para una de las personas con discapacidad física. Por: Rony Ríos rrios@elperiodico.com.gt
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Alexander Gálvez, fundador de la organización Transiciones, cuenta que fundaron la organización hace casi 20 años y que esta se mantiene en su mayoría con donaciones de organizaciones, iglesias y embajadas. La entidad elabora alrededor de 500 sillas de ruedas hechas a la medida para personas con discapacidad.

Actualmente operan en un centro propio, al cual se trasladaron este año, y donde cuentan con un lugar para realizar prótesis. En la fundación trabajan 33 personas, de las cuales 11 tienen capacidades especiales. “Es un centro de personas con discapacidad para personas con discapacidad”, dice Gálvez.

Según el fundador, el costo promedio de fabricación de una silla de ruedas a la medida es de US$450 (aproximadamente Q3 mil 465), aunque algunos pacientes son exonerados y otros pagan hasta Q2 mil, dependiendo de los resultados del estudio socioeconómico que realizan.

“Aunque quisiéramos ayudar a todas las personas, muchas veces debemos limitarnos por la falta de presupuesto”, dice Gálvez, quien también indica que en la fundación ofrecen becas para que los trabajadores sigan estudiando, asimismo imparten educación especial a 12 niños y el personal cuenta con transporte y un tiempo de comida.

Últimos retoques son dados a la silla de ruedas antes de realizar la pintura.

Últimos retoques son dados a la silla de ruedas antes de realizar la pintura.

Un encuentro con Los Pasaco

Juan Ajanel, trabajador de Transiciones, es una persona con discapacidad a causa de un incidente armado que sufrió hace 19 años, el 14 de septiembre de 1997, cuando corría junto a otras personas con la antorcha desde el lago de Atitlán rumbo a su natal Quiché.

La tradicional marcha con la antorcha era una actividad promovida por el alcalde de su localidad, en la que participaron casi 200 personas. Salieron de Santa Cruz y fueron a conocer el pueblo y principalmente el lago de Atitlán, luego, en la carretera, irían a bordo de los automóviles en los que se trasladaban y en cada pueblo bajarían para correr con la antorcha.

Ajanel cuenta que se detuvieron a observar un camión rodeado de personas, pues creyeron que se trataba de un accidente automovilístico; sin embargo, cuando se acercaron al lugar se percataron de que quienes rodeaban el vehículo usaban gorros pasamontañas “era un tipo de asalto o secuestro, no estoy muy seguro”, dice.

Según Ajanel, cuando los criminales vieron que la multitud de personas se acercaba, creyeron que iban por ellos y los empezaron a repeler a disparos, por lo cual un profesor les indicó que regresaran a los automóviles corriendo en zigzag.

“Yo le hice caso al profesor y corrí pero como venía en el último vehículo pasé entre los carros dos veces, cuando quise pasar entre el tercer auto sentí un fuerte golpe en la espalda y caí al suelo”.

“Cuando estaba tirado llegó uno de los que tenían la cara cubierta, me apuntó con su arma a la cabeza y le dije: ‘no me matés, ya me hiciste daño’. Uno de los conductores que iba con nosotros le dijo que me dejara, entonces le robó la billetera y se fue. Para bien o para mal mi vida cambió”, asegura Ajanel.

Juan Ajanel es el encargado de elaborar la tapicería para los asientos y adaptaciones de las sillas de ruedas.

Juan Ajanel es el encargado de elaborar la tapicería para los asientos y adaptaciones de las sillas de ruedas.

El disparo lo dejó parapléjico, postrado en la cama, sufría de úlceras debido a la falta de movimiento de su cuerpo y además entró en depresión. “Una amiga de Estados Unidos estaba ayudando con atención médica en mi pueblo y me dijo que me iba a ayudar”, recuerda.

A los tres meses su amiga regresó y lo llevó a la Fundación Transiciones, ubicada en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, donde lo ayudaron a reintegrarse a la sociedad y a ser independiente.

“El deporte es nuestra terapia”

Paulino Buch, de 27 años y trabajador en el área de soldadura de Transiciones, dijo que ingresó a la organización en 2001 por medio del programa de becas para estudiantes con discapacidad que ofrece la organización, estudió becado desde cuarto primaria hasta graduarse de Bachiller en Turismo y Hotelería.

Buch aseguró que cuando tenía un año de edad le diagnosticaron poliomielitis, lo cual le dejó con movilidad limitada en sus extremidades inferiores y necesitó de andador, muletas y silla de ruedas que le permitiesen desplazarse, las cuales fueron otorgadas por la organización. Actualmente trabaja soldando piezas para la elaboración y reparación de aparatos para movilidad asistida.

El equipo de baloncesto de la organización está integrado por sus trabajadores, y varios de ellos forman parte de la Selección Nacional de Baloncesto con personas con discapacidad, entre ellos se encuentra Buch, quien indica que el deporte es muy importante para salir de estados de depresión.

Rogelio Andrade, el administrador de empresas que ahora elabora y repara sillas de ruedas, bastones y muletas.

Rogelio Andrade, el administrador de empresas que ahora elabora y repara sillas de ruedas, bastones y muletas.

La selección nacional, según Buch, está integrada por seis jugadores de Transiciones y en 2011 lograron la clasificación, por primera y única vez, a los Juegos Parapanamericanos que se realizaron en México, además han visitado varios países europeos para realizar exhibiciones deportivas y “somos considerados ejemplo de superación”, asevera.

Veintidós cirugías

Rogelio Andrade, de 36 años, cuenta que posee discapacidad debido a una enfermedad congénita que afecta a una persona en un millón, la cual le generó malformación arteriovenosa que le afectó principalmente la pierna izquierda ya que le originó un tumor.

Fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Roosevelt y luego de cinco cirugías le amputaron la pierna en el año 2000, pero debido a la escasa movilidad que tenía se le originaron llagas y se complicó su recuperación.

Paulino Buch trabaja soldando la parte inferior de una silla de ruedas.

Paulino Buch trabaja soldando la parte inferior de una silla de ruedas.

Andrade comenta que ingresó a la organización, la cual le brinda ayuda y le ha costeado seis operaciones que le realizan en Estados Unidos, aunque indica que por lo menos le faltan seis más para solucionar su problema; en total será sometido a 22 intervenciones quirúrgicas.

Al igual que varios de sus compañeros de trabajo, consideró fundamental el deporte para recuperarse y, según asevera, practica fútbol, baloncesto, maratón y eventualmente escala montañas. Andrade sostiene a su familia, tres niños de 10, siete y tres años, a su esposa y a su madre de 87.

“Mis hijos me consideran único, soy un ejemplo para ellos, ya que poseo un título universitario en administración de empresas y trabajo a pesar de la discriminación y las limitantes de las empresas”, dice emocionado.

Paulino Buch muestra el trabajo de soldadura realizado en dos piezas metálicas que forman parte de una de las sillas.

Paulino Buch muestra el trabajo de soldadura realizado en dos piezas metálicas que forman parte de una de las sillas.

Víctima de la violencia

Desde hace siete años Vinicio Cabrera sufre paraplejía, cuando en una visita a la casa de su novia sufrió un asalto por parte de dos hombres que le dispararon. Los  asaltantes lo despojaron de su teléfono celular, dinero en efectivo y de una motocicleta, pero por error los perpetradores le quitaron las llaves equivocadas y no podían encender el vehículo. Cabrera luego del asalto corrió para intentar ingresar a la casa de su pareja pero se desplomó antes de entrar, producto de dos heridas de arma de fuego en su espalda.

Cabrera comentó que desde el momento de recibir los impactos de bala dejó de sentir las piernas y le impidió ponerse de pie.

Su novia le consiguió ayuda por medio de la Fundación Transiciones, la cual le provee una silla de ruedas a la medida y lo capacitan durante un mes, posteriormente le ofrecieron una plaza de trabajo en la misma, ya que producto del incidente perdió su trabajo.

Actualmente Cabrera es el encargado de gestionar los donativos de insumos por parte de varias empresas, para el sostenimiento y mantenimiento de la organización, además contrajo matrimonio hace cuatro años y tiene una hija. “Mi esposa me ayuda en cosas que yo no puedo hacer, como cambiar un foco o cargar cosas muy pesadas, y yo le ayudo a cocinar o a realizar las tareas de limpieza”, cuenta.

Vinicio Cabrera es el encargado de conseguir donaciones de insumos para la institución.

Vinicio Cabrera es el encargado de conseguir donaciones de insumos para la institución.

“Lamentablemente no terminé de estudiar, pero con esfuerzo y determinación no hay imposibles”.

Juan Ajanel.

“Lo importante es no darse por vencido, hay que intentarlo y luchar por lo que uno quiere”.

Juan Ajanel.

“El apoyo de la familia es importantísimo para salir de la depresión y sobreponerse a las pruebas”.

Vinicio Cabrera.

“Nosotros somos nuestros propios psicólogos, nos apoyamos mutuamente ya que sabemos lo que se sufre”.

Rogelio Andrade.

Solicitan apoyo

La fundación solicitó que las personas que deseen apoyar se comuniquen al teléfono 7831-1580,  o los busquen en la red social www.facebook.asociaciontranciones.gt. Asimismo indicaron que pueden depositar los aportes a la cuenta número 3001165422 de Banrural, a nombre de Asociación Transiciones.

El equipo de baloncesto de la fundación durante uno de sus entrenos.

El equipo de baloncesto de la fundación durante uno de sus entrenos.

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