Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Nación

“Que uno llegue a estos puestos por ser honesto… no va a llegar pues” Miguel Ángel Gálvez, titular del juzgado de mayor riesgo B

Es difícil no hablar de los casos de corrupción con el juez de Mayor Riesgo B, quien ha tenido la misión de iniciar a juzgar al dúo presidencial, seguido de un buen número de exfuncionarios con muchas influencias jurídicas, políticas y económicas, pero en esta entrevista se buscó conocerlo en un ambiente alejado de los tribunales de justicia.

Fecha de publicación: 15-08-16
Por: Ferdy Montepeque elPeriódico
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Esta vez, Miguel Ángel Gálvez no lleva corbata ni traje formal, viste pantaloneta, playera y zapatos deportivos. Es sábado por la mañana, su momento para recordar al triatleta que un día fue y que compitió en eventos deportivos en Chiquimula. Este es el lado que pocos conocen del honorable juzgador, “una persona normal” como él se define.

Los días de descanso, lo primero que hace es correr 10 kilómetros, luego monta bicicleta, dice que cuando tiene oportunidad practica natación. Le gusta el fútbol, sus equipos favoritos son Municipal de Guatemala y el Real Madrid de España. Mientras se ejercita, sus vecinos lo saludan, pero no piden tomarse fotos con él, como sí le ocurre cuando acude a lugares concurridos.

Después de su rutina regresa a su casa, un lugar modesto donde vive con su esposa y su hijo de 12 años. Lo primero que se ve al entrar es un jardín con árboles frutales, rosas y variedad de plantas ornamentales; Rayito el perro raza beagle de su hijo sale a saludarlo. Al fondo se escucha la música romántica de una radio local “me gusta el jazz y el bossa nova”, dice el juez mientras coloca su bicicleta en un pequeño garaje.

Su rutina empieza cuando corre diez kilómetros.

Su rutina empieza cuando corre diez kilómetros.

¿Qué hace cuando no está en el juzgado?

– Usualmente estoy con la familia, leyendo, haciendo ejercicio en bicicleta. Si pudiera hacer ejercicio todos los días, lo hiciera. Corro cuatro días a la semana; pero ahora se me dificulta salir solo, por la inseguridad.

En la sala de su casa, Gálvez cuenta que en los últimos días no ha sufrido intimidaciones, como las que denunció en mayo pasado. Eso, dice, lo hace sentir un poco más tranquilo, trata de no frecuentar lugares con mucha gente por precaución; pero extraña salir a comer a cualquier restaurante a la hora que él disponga, o tomarse un café mientras lee un libro.

¿Cuáles aspectos de su vida han cambiado en los últimos meses?

– Piensa un poco y responde Es increíble que poco a poco se va cerrando uno, como encerrándose en una burbuja, no es que uno se encierre totalmente, pero como que se pierden paulatinamente un montón de derechos que uno tiene, como querer salir solo, correr, salir en bicicleta o en moto. Uno ya no lo hace. Incluso, era muy usual ir a cafeterías o restaurantes populares, ahora ya me limito un poco porque hay mucha gente.

El juzgador continúa con el ciclismo. Algunas veces nada.

El juzgador continúa con el ciclismo. Algunas veces nada.

¿Lo reconocen en la calle?… ¿qué le dicen?

– Sí, me felicitan y abrazan. Es más, a veces he ido con gorra y ropa de lona para entrar a una cafetería y la gente grita, ¡allí está el juez Miguel Ángel Gálvez! Muchos me dicen el honorable juzgador, ese es el trato de la gente. El caso de los memes me llama la atención, he pensado que la gente tiene mucha mística y creatividad porque aunque haya un programa para hacerlos, se necesita mucha creatividad.

El rincón preferido del juzgador es su estudio, un cuartito en el segundo piso de su casa con libros de Derecho, tesis, obras literarias y en cuyas paredes hay caricaturas de él y cuadros de sus títulos profesionales. Allí estudia los expedientes de los casos por las tardes. Gálvez muestra el libro que está leyendo actualmente: Narcotráfico, Corrupción y Estados, un análisis de varios autores sobre redes de corrupción en Guatemala, Colombia y México.

¿Cómo hace para liberarse del estrés que le causan las audiencias?

– Yo no me he sentido muy estresado, llego a la casa y me pongo a leer, me pongo a ver una película con mi hijo o salgo en bicicleta. Salgo a La Antigua con el niño, a veces lo llevo a un lugar donde hay juegos, él está jugando y yo me pongo a leer. Casi no veo televisión, a veces alquilo una buena película, me gustan las redes sociales, pienso que el ser humano no se puede quedar rezagado y hay que aprovechar la tecnología para bien, hay diccionarios y de todo.

Gálvez acaricia a Rayito, el pequeño perro, propiedad de su hijo.

Gálvez acaricia a Rayito, el pequeño perro, propiedad de su hijo.

Gálvez habla pausado y en todo momento hace ademanes con las manos para reafirmar lo que dice. Desayuna cereal de chocolate con leche y luego se toma dos tazas de café con dos cucharadas de azúcar cada una. No puede evitar conversar sobre los casos más recientes de corrupción como el de Cooptación del Estado y los implicados en este. Recientemente ligó a proceso penal a 53 personas y dice aún estar sorprendido por los indicios que el Ministerio Público le presentó.

¿Cuál es su lugar preferido para viajar?

– La Antigua. Allí hay buenos lugares donde uno se puede tomar un refresco, café o sacar un libro y ponerse a leer debajo de los árboles. Panajachel es muy bonito, o sea, incluso sin ir muy lejos, Chimaltenango.

¿Cómo fue su juventud?

Viví en la zona 7, crecí y estudié allí. Tenía limitaciones porque mi familia era numerosa, soy el quinto de siete hermanos, vivíamos con limitaciones económicas como muchas familias, lo normal.

La lectura es una de las actividades preferidas del juez Gálvez.

La lectura es una de las actividades preferidas del juez Gálvez.

¿Por qué decidió convertirse en juez?

– Desde que era pequeño siempre me incliné por el Derecho e ingresé a la Usac y me recibí un poquito antes de 1994, cuando entró en vigencia el Código Procesal Penal, entonces hubo oportunidad para ingresar papeles al Organismo Judicial. Me gustó tanto el proceso penal porque se dio mucha oportunidad a los medios de prueba científicos. Lo fundamental es hacer justicia, eso está más arriba del Derecho.

¿Si no fuera juez a qué se hubiera dedicado?

– Estuviera posiblemente litigando, el Ministerio Público me llama la atención. En el proceso penal el MP es el alma de este y nos dan a conocer lo que ellos quieren que nosotros conozcamos. Si no estuviera aquí en el juzgado, fuera fiscal, seguramente.

Se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en la Escuela Normal Central para Varones, a los 24 años obtuvo el título de Abogado y Notario. Posee dos maestrías; una en Derecho Penal y otra de Derecho Procesal Penal. Su primer trabajo fue como jefe del Registro Laboral del Ministerio de Trabajo, donde laboró por dos años. Después se instaló en una oficina e intentó litigar por un tiempo, pero en seguida se abrió paso en el Organismo Judicial.

¿Ha estado a punto de perder la paciencia en alguna de las últimas audiencias?

– He visto que esto es atendible, porque ya se pueden imaginar ustedes que nosotros estemos como sindicados… ahora los abogados, a ellos les están pagando y tienen que demostrarle a su cliente que están trabajando y que son buenos y a veces lo quieren demostrar gritando, a mí eso me tiene sin cuidado porque yo sé lo que estoy haciendo.

En el caso este (Cooptación del Estado) el centro era Juan Carlos Monzón. Me dijeron que yo había dictado unas órdenes (de captura) ilegales porque cómo era posible que me basara en la declaración de Monzón, entonces lo prudente era demostrarles que no había tomado en cuenta solo ese testimonio, si yo hubiera querido seguir indagando en el proceso hay demasiados elementos que habría utilizado.

El buen café es uno de los gustos del funcionario judicial.

El buen café es uno de los gustos del funcionario judicial.

¿Por qué decidió no utilizar la declaración de Monzón?

– Con paciencia de docente, explica: Para enseñarles a los abogados que una escucha no es medio de investigación, que muchos pueden venir a decir aquí “yo le di tal y quise esto”, pero, ¿cómo lo va a probar o corroborar? Si no, el proceso sería prácticamente chismes y eso es lo que tenemos que evitar.

Tenemos que explicar a la población que estamos haciendo las cosas bien. Yo dicté faltas de mérito, las apelaron, ¿y qué? Leí todo el proceso y hacían falta algunas cuestiones, que las investigue el Ministerio Público.

¿Qué piensa cuando los sindicados lloran y suplican no ir a prisión?

– Lo más duro del proceso penal es la prisión, ¡ah!, es muy violento. Lo mínimo que tiene que hacer una persona es despojarse de los elementos subjetivos. Esa es la esencia del Derecho, darle a cada quien lo que le corresponde. Claro, uno está consciente porque todo está mal en Guatemala, pero el Sistema Penitenciario es lo peor.

Si ver a un pajarito en una jaula genera sentimiento, cómo no le va a generar sentimiento meter a una persona a la cárcel y más cuando uno está consciente que alrededor de eso hay hijos y esposa. Pero las reglas del juego así son y hago lo que considero que es justo.

¿Qué le falta por hacer? ¿Le gustaría ser presidente del Organismo Judicial?

– Si uno estudia y si se prepara es lógico y natural que tiene aspiraciones de mejorar, eso es indiscutible. Lamentablemente como está la situación en Guatemala, que uno llegue a esos puestos por ser honesto… no va a llegar, pues. El sistema es muy perverso y esos cargos, no solo aquí sino en todos lados, esto de las Comisiones de Postulación no es sencillo.

¿Aún hay tráfico de influencias?

– Sí. Esto no ha cambiado, y no ha cambiado porque las mismas autoridades son producto de un sistema perverso.

¿Pero sí le gustaría ser presidente del OJ?

– Por supuesto, claro, si eso es por lo que uno estudia

¿Sigue habiendo la misma corrupción de hace cinco años?

– Allí si siento que ha mejorado la cuestión, lamentablemente no como uno quisiera (…) por ejemplo, la Corte (Suprema de Justicia) se queda rezagada en comparación con el Ministerio Público, porque estamos con edificios que no tienen pero ni aire en las salas de audiencias, ¡mire las incomodidades! Nosotros deberíamos estar en un edificio bonito, más digno, donde el público y los periodistas se puedan sentar.

La catarsis del honorable juzgador

En la sala de su casa el juez Gálvez tiene un cuadro de San Antonio de Padua, el santo de su devoción. Todos los días en la mañana antes de salir a trabajar asegura que reza media hora en la capilla, de unos cuatro metros cuadrados, que construyó a un costado del jardín.

“Soy el quinto de siete hermanos, vivíamos con limitaciones económicas como muchas familias, lo normal”.

 

“Esa es la esencia del Derecho, darle a cada quien lo que le corresponde”.

 

“Todo está mal en Guatemala, pero el Sistema Penitenciario es lo peor”.

Antes de llegar al edificio de Tribunales ocupa el tiempo para leer los periódicos y aunque ve los medios de comunicación en su tableta electrónica, prefiere leer las noticias impresas. En su teléfono tiene una colección de memes en los que él aparece y sus conocidos le envían constantemente.

 

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