Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Nación

Habitan el Viejo Palmar a pesar de riesgos

La antigua cabecera municipal de El Palmar ha sido rehabitada, a pesar de que fue declarada inhabitable en 1983.

Fecha de publicación: 31-07-16
Por: Redacción elPeriódico
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Aunque debería estar deshabitado, lo que antes fue la cabecera municipal de El Palmar, hoy llamado Viejo o Antiguo Palmar, un promedio de 15 familias originarias en su mayoría de otros municipios lo han poblado, indican que no hace más de 11 años compraron terreno en el lugar porque era barato.

Entre las ruinas del antiguo Palmar, lo que fue la Iglesia católica, la cárcel y la Plaza Central, ha emergido en los últimos años un basurero público, en sus alrededores los habitantes corren riesgo a diario por la erupción del volcán Santiaguito.

Este lugar fue declarado inhabitable debido a las constantes catástrofes producidas por los desbordes de los ríos Nimá 1, Nimá 2 y El Tambor, circundantes que llevan material volcánico, y el material piroclástico expulsado por el volcán Santiaguito durante las erupciones. La población en ese entonces fue trasladada a un nuevo lugar, hoy Nuevo Palmar, el 21 de julio de 1988.

“Cuando retumba el Santiaguito la gente se asusta y salen a ver porque se forma un gran hongo, en los últimos días lo hace hasta dos veces diarias, antes era cada ocho días”, indica Isaías Alonzo, quien desde hace diez años reside en el lugar y trabaja recogiendo chatarra en el basurero.

La directora del Centro de Atención Permanente, CAP, de El Nuevo Palmar, Lucy García, relata que desde enero las erupciones y retumbos fueron más constantes por lo que se organizaron a nivel del municipio en un equipo de respuesta inmediata.

“Un día estaba atendiendo a un paciente cuando de repente se escuchó un ruido grande, yo dije se cayó una pared atrás, cuando vimos era el volcán que había hecho una explosión grandísima”, explica García.

Las autoridades formularon un plan de contingencia que contempla el personal de emergencia, vehículos para traslados, la habilitación de seis albergues en escuelas e iglesias y el abastecimiento de insumos y medicamentos.

“Una solución sería evacuar los lugares con más riesgo pero los pobladores no quieren dejar sus viviendas y cultivos”, indicó García.

Aumentan las enfermedades

García explicó que las enfermedades como conjuntivitis y alergias en la piel han aumentado y han sido atendidas en el CAP, las respiratorias se han elevado en un 40 por ciento, “tenemos medicamentos para estas afecciones y hemos distribuido cientos de mascarillas en las comunidades de mayor riesgo”, explica.

Personal del CAP coordina acciones de orientación y prevención ante cualquier desastre, incluyendo simulacros, en las comunidades ubicadas en las faldas del volcán Santiaguito como las aldeas Loma Linda, San Marcos, Niminá y las fincas Patzulín, El Faro y Las Marías, que han sido priorizadas.

Afecta cultivos

Feliciano Cruz, jornalero, dijo que el vapor que sale de la tierra después que llueve quema las hojas de la milpa, la pacaya y el café, también que “el pesor de la ceniza quiebra las hojas y daña la planta”.

Santiago Chigüil, habitante del Viejo Palmar, agregó que al menos unos 300 parcelistas que tienen sus terrenos en la cercanía del volcán han sufrido pérdidas en los cultivos.

Trinidad Ajxup, quien trabaja en las parcelas, informó que los daños son visibles en los cultivos cuanto más cerca están del Santiaguito.

Sin servicios

Los habitantes del Viejo Palmar no cuentan con energía eléctrica, el centro de atención en salud se encuentra a unos cinco kilómetros, los niños caminan unos 20 minutos para llegar a la escuela más cercana y establecimientos de educación media hay hasta en el Nuevo Palmar.

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