Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Nación

“…era como ir en carro a la hora pico, el tránsito es tan denso que uno no puede caminar aunque quiera o tenga prisa de llegar”.

José Alfonso Cabrera fue hasta el viernes, ministro de Salud. Su lugar es ocupado por Lucrecia Hernández Mack. El exfuncionario confía en que los conocimientos de las nuevas autoridades les permitan superar una serie de problemas estructurales del Ministerio. Sin embargo, advierte que es probable que la “burocracia y el tortuguismo”, con la que evolucionan los procesos les impida avanzar lo rápido que quisieran. Tal y como a él le sucedió.

Fecha de publicación: 31-07-16
José Alfonso Cabrera, exministro de Salud - Foto_ archivo Por: Conversación por: Claudia Méndez Villaseñor
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¿Por qué aceptó dirigir el Ministerio de Salud, con la grave crisis que lo afecta?

– Acepté por tres razones: Fui todos los sábados a la Plaza a protestar y exigir que se luchara contra la corrupción. No falté a ninguna de las convocatorias y tenía mi cartel. Voté por el actual presidente, porque creí en él. Es una persona honesta y correcta y por mi amistad con Jafeth Cabrera, el vicepresidente. Nos conocemos desde la universidad cuando estudiamos Medicina y participamos juntos en política estudiantil. Teníamos un plan y nos reunimos con las anteriores autoridades, pero dejaron el Ministerio desordenado y sin rumbo. Nos tocó trabajar duro para enderezar el camino.

La cercanía con el Vicepresidente y la de Enrique Rodríguez, uno de los principales asesores de Jorge Villavicencio (exministro de Salud), fue objeto de críticas. ¿Era necesario contar con su apoyo?

– Rodríguez es un técnico excelente. Tiene mucho conocimiento del tema de salud. Ha sido catedrático universitario y consultor en gestión pública. Es un excelente asesor, sin importar que trabajó con el doctor Villavicencio.

¿Cuál fue el principal aporte de Rodríguez?

– Colaboró en elaborar la hoja de ruta de la Reforma al Sector Salud.

Pero, es igual al Plan de trabajo que intentó impulsar el exministro Villavicencio y que fue elaborado por Rodríguez y otros exfuncionarios.

– En América Latina las propuestas de reforma al sector Salud son similares y muy criticadas. Pero en el caso de la iniciativa que presentamos contó con la colaboración de asesores chilenos, peruanos y de la Universidad de Harvard. Lo que siento es que era como el Titanic que se hundía y uno trataba de sacar el agua con una cubeta, pero había otro que en lugar de ayudar, abría una manguera de esas gruesas como las que usan los bomberos. Así no se puede.

¿Por esa razón usted renunció?

– Quería avanzar, pero era como ir en carro a la hora pico, el tránsito es tan denso que uno no puede caminar aunque quiera o tenga prisa de llegar a un lugar.. Eso es por la burocracia. Los trabajadores se han acomodado y solo les interesa devengar un salario. También es el sistema. En mi opinión los procesos de gestión son muy arcaicos. En la primera semana, cuando tomé posesión del cargo, me di cuenta que habían plazas que estaban vacías y era necesario contratar al personal. Eran tres personas. Conseguí que las contrataran en febrero, pero tomaron posesión hasta mayo. También en los procesos financieros, se espera hasta el último momento para comenzarlos. Me tocó trabajar el 1 de mayo y el 2 de mayo, que fue descanso, para llenar la papelería del requerimiento del Fondo Mundial. Se mandó a Ginebra en un vuelo expreso, el 3 de mayo. El Congreso lo aprobó el último día, cuando estaba por vencer.

¿Algo así pasó con el oxígeno?

– Sabíamos lo que pasaba, pero para comprar el gas había que hacerlo con el Seguro Social y el Ministerio de la Defensa para que fuera otra vez, por contrato abierto. Pero, el representante del IGSS (Instituto Guatemalteco de Seguridad Social) se inhibió de participar y conocer del proceso. Esperamos tres semanas a que se nombrara uno nuevo y así comenzar el trabajo técnico que es largo. Se hizo la convocatoria cuando se terminó esta fase y ya casi estaba por concluir el contrato con la empresa. Se buscó un amparo para garantizar el abastecimiento, mientras se recibían las ofertas y se adjudicaba el contrato. Eso ya se hizo. Esas son cosas administrativas que se pueden resolver, pero hay un tortuguismo que no deja que avancen.

¿Cómo encuentran el Ministerio las nuevas autoridades?

– De cómo nosotros lo encontramos hay una diferencia. Integramos una Comisión Interinstitucional con el Ministerio de Finanzas, con eso agilizamos los procesos financieros y resolvimos los problemas de recursos más rápido. El 2 de julio presentamos una ampliación presupuestaria de Q1 mil 100 millones. Finanzas la debe analizar y el Congreso la aprueba. Eso lo debe gestionar la nueva Ministra. Había una deuda de Q521 millones y ahora falta por pagar Q151 millones. Pero hay compromisos de 2016, por Q227 millones y eso en conjunto suma Q378 millones. También avanzamos en la verificación, auditoría e inventario del personal de Recursos Humanos. Encontramos que habían 59 mil trabajadores en todos los renglones. Al 25 de julio se habían registrado 50 mil con foto, firma y huella digital. El proceso para registrarse terminaba el 29 de julio, quienes no aparecen, se puede decir que tienen una plaza fantasma.  Con los sindicatos no tuvimos problemas y ahora que llega la nueva Ministra hacen protestas contra la privatización y el abuso a los sindicalistas. Se sacan consignas de la manga y argumentos que no tienen fundamento, porque eso no es cierto. La nueva Ministra no encuentra el Ministerio en cero, nosotros lo recibimos con menos cero.

¿Qué hospitales enfrentan la mayor crisis?

– El de Retalhuleu y el de Sololá. El de Amatitlán trata de salir de la crisis. Es por problemas de gestión y de administrar mal los recursos. Las estadísticas reales del abastecimiento de los hospitales no refleja lo que pasa, porque todo depende de la disponibilidad de los medicamentos. Algunos que no se necesitan están disponibles y los que son urgentes no, eso nivela los promedios y por eso las personas dicen que no hay medicamentos. Eso pasa por una gestión inapropiada de los encargados de compras de los hospitales y las Áreas de Salud.

Este año se compraron vacunas, luego de una demora de más de 18 meses, ¿cree usted que se pueden recuperar los bolsones de niños que quedaron con los esquemas incompletos?

– Por primera vez, las vacunas de este año ya se pagaron. Nunca se había cancelado por adelantado a la OPS, pero es cierto, y no se va a conseguir cerrar la brecha en un cien por ciento. En la Semana de Vacunación de las Américas se cumplió una meta importante. Luego continuamos con el Programa de Intensificación de la Vacunación con el que se espera cubrir los niños que quedaron sin vacunas entre 2014 y 2015.

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