Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

“Me dijeron que iban a eliminar a mi esposa, a mis hijos, a mis padres…”, denuncia ante MP el subdirector general del Congreso

Interrogado hoy por fiscales en inicio de investigación, Roberto Dávila señala haber recibido el pasado sábado una amenaza telefónica de muerte y confirma presunto intento por envenenarlo el lunes 18 con agua o café que tomó en varias oficinas.

Fecha de publicación: 29-07-16
Por: Tulio Juárez
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“Con palabras soeces me preguntaron por mi padre, por mi madre, yo no le puse atención”, pero por teléfono el sábado anterior le “dijeron que iban a eliminar a mi esposa, a mis hijos, a mis padres”, ha indicado hoy el subdirector general del Congreso, Roberto Emilio Dávila Figueroa, quien además fue entrevistado en este organismo por fiscales del Ministerio Público a quienes también confirmó que –supuestamente– el lunes 18 alguien habría intentado envenenarlo.

El funcionario declaró en conferencia de prensa previa a dialogar con los enviados del MP y el presidente Mario Taracena, que el martes último presentó las denuncias de que “se me suministró droga o algún medicamento que hizo bajar mi ritmo cardíaco”, habiéndose visto forzado a buscar auxilio médico en un sanatorio privado, pero que los efectos de la intoxicación le duraron dos días más.

Recordó que ese día –lunes 18– bebió agua pura y/o café en algunas de las oficinas legislativas en que recorrió por su condición de subdirector –en funciones de director general por falta de nombramiento del titular–, pero al concluir la jornada de labores se sintió mal y extremadamente fatigado, por lo que supuso una caída de su presión arterial.

Optó entonces por dirigirse a un centro asistencial, donde el médico que lo auscultó constató que presentaba 40 latidos cardiacos por minuto, aunque en ese momento no fue necesario dejarlo hospitalizado. El pasado lunes un cardiólogo lo chequeó habiendo concluido en la posibilidad de que ingirió –sin él saberlo– una medicina para reducir ese ritmo.

Más recientemente –el sábado 23–, según lo describió hoy viernes Dávila Figueroa, en su casa recibió en comunicación telefónica de 27 segundos una advertencia acompañada de un trato soez y variedad de insultos “por lo que está haciendo en el Congreso” –entre otras funciones,destituciones y descuentos al personal debido al excesivo pago de sueldos, así como la reestructuración que incluye despidos–.

Fue entonces cuando un individuo le anticipó que “iban a eliminar a mi esposa, a mis hijos, a mis padres”, mencionó el funcionario, a quien el diputado Taracena calificó como uno de sus hombres de confianza con la siguiente expresión: “Qué pena me da Emilio, es el brazo derecho de la administración y es la persona de más alto rango en el Congreso en esa área”. Ya cuenta con protección policial de Gobernación.

“Desconfían hasta de su sombra…”

Este mismo día, el Sindicato de Trabajadores del Congreso de la República (Sintracor) salió al paso de los velados señalamientos del Presidente.  “Es una acusación” (de Taracena), advirtió el secretario general Alfredo Tumax al señalar extrañeza por lo dicho, debido a que no da crédito a lo del presunto intento de envenenamiento ya que “ellos –los congresistas– desconfían hasta de su propia sombra”.

Al respecto, agregó para descalificar la versión que “ellos mismos se sirven el agua y, en la mayoría de ocasiones, hasta va sellada en la botella” plástica. Tumax encabezó a 125 empleadas que en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) denunciaron hoy a Taracena y otros dos jefes administrativos, “por la represión” contra el personal al anunciar el inminente despido de 274 personas.

Desde el miércoles último están en vigor las reformas aprobadas por el pleno a la Ley del Servicio Civil y con las cuales en lo relacionado al Congreso, Taracena adelantó la destitución de esa cantidad de empleados presupuestados porque ganan más de Q30 mil, son familiares de diputados, exlegisladores o bien de otros laborantes administrativos del organismo.

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