Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

Quién mató a Byron Lima (Parte 1)

El mismo patrón del caso Gerardi

Fecha de publicación: 21-07-16
Por: Escrito por Steven Dudley miércoles 20 de julio de 2016
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Jose Rubén Zamora

El Ministro de Gobernación en su primera conferencia de prensa sobre la ejecución del capitán Byron Lima Oliva, el lunes 18 a las 4 de la tarde, todavía desconcertado como todos los guatemaltecos, aseguró que existía una hipótesis sobre su asesinato. Dos días después con serenidad habló de más de una hipótesis. La señora Fiscal General, con mayor prudencia, se refirió desde el principio a varias hipótesis. Los corifeos conscientes e inconscientes y los perros falderos del sindicato criminal que administra el Estado, han empezado su trabajo incansable de descalificación, descrédito y de desviación de la atención de la opinión pública.

Mientras tanto, la Dirección General de Inteligencia Civil –Digici- que responde a Armando Melgar Padilla, filtró, a velocidad de vértigo, un “memorando” a InSight Crime, con el propósito, sin duda, de tomar ventaja de la credibilidad de esta institución con sede en Washington. En términos prácticos, estamos en un Deja Vu de la trama y sobre todo la poderosa estrategia de desinformación que explotó la súper cúpula del poder paralelo en 1998, manipulando al Estado, en el mismo instante en que monseñor Gerardi fue atrozmente lapidado. No, sin razón, Minugua concluyó que la capacidad de represión psicológica “preventiva” del poder paralelo local no tiene parangón en el mundo.

A continuación, el trabajo confeccionado por InSight Crime, en base al memorando que le filtró ingenuamente Digici, escrito antes de que el cuerpo de Lima fuese llevado a la morgue.

Escrito por Steven Dudley  miércoles 20 de julio de 2016

En lo que indudablemente será la primera de muchas versiones oficiales sobre el asesinato, el 18 de julio, del preso más famoso de Guatemala, Byron Lima, la agencia de inteligencia civil del gobierno culpó a un narcotraficante encarcelado de llevar a cabo el ataque a Lima por el robo de un cargamento de drogas.

En el memorándum interno que obtuvo InSight Crime de una fuente cercana a la Oficina de Inteligencia Civil (Dirección General de la Inteligencia Civil – Digici), los analistas de la agencia insinuaban que Eduardo Francisco Villatoro Cano, alias Guayo Cano, pagó 1 millón de quetzales ( US$132,000) a Marvin Montiel Marín, alias el Taquero, para asesinar a Lima dentro de la prisión de Pavón.

Otras trece personas murieron en el ataque, incluyendo una visitante femenina argentina; diez más resultaron heridos. Lima recibió dos disparos en la cabeza, declararon las autoridades. Otros tres fueron decapitados y las autoridades encontraron un cadáver incinerado. El Ministro de Gobernación todavía está tratando de identificar a todas las víctimas.

El memo de la Digici decía que también se utilizaron granadas en el ataque y en el motín que le siguió, y que las armas utilizadas fueron introducidas de contrabando por un acueducto que conducía a un pozo de agua dentro de las instalaciones de la cárcel.

El memo de inteligencia marcado como “confidencial”, pero que una fuente del Ministerio del Interior dice que es auténtico, afirma que Lima era sospechoso de haber robado “2,000 paquetes de drogas etiquetadas bajo el nombre cocaína” pertenecientes a Villatoro. No dice cuándo o dónde ocurrió esto, pero el robo es la teoría principal que motivó el ataque.

Villatoro es un chivo expiatorio muy conveniente. Está en una cárcel separada de Lima por el asesinato de ocho policías en el 2013, que él y sus hombres mataron por su supuesta participación en un robo de drogas que le pertenecían a él también.

La nota añade que hubo una disputa entre Lima y Montiel Marín por el control de Pavón. En una conferencia de prensa el 18 de julio, el ministro de Gobernación, Francisco Rivas, también culpó a Montiel Marín por el ataque, pero no mencionó a Villatoro.

El control de Pavón

Lima fue transferido a Pavón en noviembre del 2015 y, en una entrevista con InSight Crime en abril, dijo que en los cinco meses que había estado allí, había llegado a tener el control de la mitad de la cárcel. Pavón tiene 22 sectores y tres líderes por sector. Dijo que hizo aliados o nombrado 30 líderes, de un total de 65.

Lima también dijo que prestaba servicios de salud, dando clases, ofreciendo trabajo a los presos y resolviendo conflictos que venían de hacía mucho tiempo sobre los deseados espacios que los presos utilizan para poner en marcha pequeños negocios y restaurantes.

Además, según él, estaba proporcionándole a los prisioneros una mejor seguridad. Lima, que fue condenado a 20 años por su participación en el asesinato del obispo Juan Gerardi en 1998, era un exoficial de las fuerzas especiales del Ejército y desde su encarcelamiento en el 2000, había dominado el arte de hacerse amigo de las masas que no formaban parte del alto nivel del crimen organizado o de las bandas. Los llamados rusos eran el ejército de Lima, sobre todo porque a ellos y a sus familias les había prometido protección.

Vale la pena explicar este último punto. Como lo veía Lima era que los presos necesitan dos cosas cuando están en la cárcel: dinero para mantener a sus familias mientras están en prisión; y una forma segura de ver a sus familias dentro de esas peligrosas, depredadoras paredes.

La versión del Digici afirma que Lima estaba en contra de las drogas ilícitas en el interior de las cárceles, sin embargo, estaba profundamente inmerso en el mundo de las drogas en el exterior.

“Ahora, ¿qué es lo que necesitamos aquí? Que nos visiten todos los días. Que los fines de semana, los visitantes pueden permanecer más tiempo”, explicaba. “Que yo sepa que puedo vender botellas de agua y que yo no voy a ser robado, asaltado. Porque eso solía ocurrir. Aquí asaltaban a los carpinteros, al tipo que vendía la fruta, al que vendía pollo.

“Había una red de extorsión en el interior (de la prisión), que extorsionaba a los familiares, diciéndoles que si no les daba cierta cantidad de dinero, tendrían problemas. Así que empezamos a poner nuestras propias reglas, ya que la mayoría de los presos quiere vivir en paz”.

Citando un ejemplo, Lima afirmó haber usurpado el liderazgo de un preso en Pavón porque violaba a todos los nuevos prisioneros que eran asignados a su sección.

En otro ejemplo, Lima dijo que él y sus rusos había hecho búsquedas completas en la cavidad corporal de más de una docena de transferencia de presos que estaban conectados a una reciente masacre en otra prisión. Encontraron cuchillos, números para extorsionar a la gente, chips telefónicos. Algunos de los prisioneros habían ocultado teléfonos de sus cavidades anales, decía. Cuando terminaron con la búsqueda, separaron a los internos transferidos a diferentes sectores.

“Esa es la forma en que impuso orden en todos”, dijo. “Los teníamos durante cinco horas y después de haberlos registrado completamente, les hacíamos entender que esto no era como la antigua cárcel”.

Lima también dijo que había prohibido las armas de fuego en la cárcel. Y había creado equipos de inteligencia que interrumpían las reuniones o cualquier cosa que pareciera ser una conspiración en marcha.

“Es en contra de las normas andar caminando alrededor en grupos que sean de más de tres o tener reuniones en cualquier lugar”, decía. “Lo que quiero decir es que debe continuar caminando. No se puede detener allí y platicar o algo por el estilo”.

Por último, Lima dijo que estaba tratando de prohibir ciertas drogas, especialmente cocaína. Esto fue “un proceso”, admitió. La venta de las drogas es una actividad lucrativa, y muchos distribuidores autorizados internamente trabajan para distribuidores más grandes en el exterior.

Una de las hipótesis apunta a que Marvin Montiel entró en disputa con Lima por la venta de drogas en Pavón.

Una de las hipótesis apunta a que Marvin Montiel entró en disputa con Lima por la venta de drogas en Pavón.

“Se mueren o salen libres, o son transferidos”, decía, hablando de los vendedores de drogas ambulantes. “Pero lo que estoy tratando de hacer es asegurarme que nadie se queda donde lo dejaron”.

De hecho, muchos de los distribuidores no cedían este espacio normativo a Lima, y Montiel Marín, al parecer, estaba entre ellos.

“Había información de que la lucha pudo haber comenzado debido a que el capitán Byron Lima había prohibido la venta de drogas, lo que afectaba directamente a las relaciones comerciales de Marvin Montiel Marín, alias el Taquero, quien era responsable de la venta de sustancias ilícitas dentro de la cárcel”, decía el memorándum del Digici.

Lima y el Tráfico de Drogas

Sin embargo, la nota de la Digici está plagada de inconsistencias y contiene grandes lagunas. No dice cómo está relacionada esta diferencia interna en Pavón sobre el tráfico de drogas con la pequeña distribución de Guayo Cano. Tampoco dice si el supuesto robo de la droga de Guayo Cano fue de drogas vendidas dentro de la cárcel.

Lo que es más, el memo dice que Lima estaba involucrado en tráfico de drogas, específicamente en “recoger el dinero del robo de drogas, recuperando drogas robadas, coordinando los radares [y] garantizando la seguridad de pistas clandestinas para el movimiento de drogas [ilícitas]”.

Añade que Lima estaba protegido por Julio César y Luis Antonio Lemus Grajeda, también conocidos como Cara Dura, o Cara de Piedra. Los hermanos Lemus Grajeda –ambos en la cárcel– están acusados de operar una red de sicarios, supuestamente conectada a la organización criminal mexicana Los Zetas. El memorando de la Digici dice que los hermanos también están involucrados en el tráfico de personas y lavado de dinero.

Sin embargo, hay otros dos Caraduras en Guatemala: Julio Jaime y su hermano Francisco Edgar Domínguez Higueros. Se trata de infames traficantes de drogas que supuestamente operan principalmente en el ámbito local, que controlan el lucrativo mercado de la ciudad de Guatemala y sus alrededores. No está claro si se trata del mismo Cara Dura mencionado en el memorándum de la Digici.

En resumen, la versión de la Digici afirma que Lima estaba en contra de las drogas ilícitas en el interior de las cárceles, sin embargo, él estaba profundamente inmerso en el mundo de las drogas en el exterior, además de estar conectado con el Cara Dura, aunque no está claro con quién de ellos.

Todo esto es plausible. Los investigadores del gobierno habían mencionado a InSight Crime sobre la conexión de Lima con los hermanos Domínguez, aunque no mencionaron a los hermanos Lemus Grajeda. Y controlar un espacio confinado como la cárcel requiere, talvez, de una interpretación más estricta sobre lo que es aceptable, especialmente si se trata de grandes sumas de dinero y el potencial de la violencia en estos espacios restringidos.

“En la cárcel, uno se tiene que asegurar que no cualquiera puede hacer negocios, porque se vuelve competencia”, decía Lima.

Eduardo Villatoro Cano habría comisionado el atentado contra Lima, según Digici.

Eduardo Villatoro Cano habría comisionado el atentado contra Lima, según Digici.

Sin embargo, ningún investigador judicial o agente antidrogas del Gobierno de los Estados Unidos conecta directamente a Lima con el tráfico de drogas o el robo de cargamentos de drogas, una práctica común en Guatemala. Dicen que bien pudo haber sido por recoger el dinero de los traficantes –algo que Lima negó– él nunca fue traficante.

En la entrevista con InSight Crime, Lima negó incluso que tuvo contacto con el Cara Dura y actuó confuso cuando se le preguntó acerca de él.

Lima embargo, no mencionó a Montiel Marín, a quien lo llamaba simplemente “un problema”. Luego respiró profundamente.

* Lea la Parte II en los próximos días: El asesinato de Byron Lima en Guatemala: un “crimen de Estado”?

Traducción libre

Lea la nota de InSightCrime en:

http://www.insightcrime.com/news-analysis/who-killed-guatemala-s-prison-king-byron-lima-part-i

InSight Crime fue fundada en abril de 2010 por los periodistas Jeremy McDermott y Steven Dudley con el financiamiento de Open Society Foundations. En 2012 se constituyó legal y formalmente como Fundación, como una institución de investigación y sin ánimo de lucro con sede en Medellín, Colombia. Cuenta con oficinas en American University, Washington, DC. Estas páginas de Internet constituyen la base de datos más grande y completa sobre el crimen organizado en las Américas, se consigna en la información.

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