Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Nación

La “juntita” de Jimmy Morales

Los jefes de Estado de facto en el siglo pasado solían gobernar con  “juntas militares” que representaban los intereses de los grupos de poder y, además, cumplían la función de vigilar al caudillo. Inexplicablemente Jimmy Morales, electo con el voto masivo del pueblo, decidió gobernar con una “juntita militar” de facto. Son cuatro oficiales retirados y ninguno ocupa cargo oficial en el Gabinete, pero mandan más que el Presidente. Y sus hojas de vida no autorizadas anticipan que si siguen ganando influencia, este gobierno, como el de Otto Pérez, acabará mal.

Fecha de publicación: 19-06-16
Por: JOSE RUBÉN ZAMORA elPeriódico

JOSE RUBÉN ZAMORA elPeriódico

Quienes le conocieron en su niñez y juventud, aseguran que Jimmy Morales entremezcla dos talantes que podrían ser contradictorios en una sola persona: bohemio y militar frustrado. En su carrera de cómico y productor Morales encajó la vocación bohemia, pero siempre aspiró a la figura de disciplina, limpieza y orden del soldado. Esto ha explicado su incesante necesidad compulsiva de relacionarse con los señores del uniforme. Sus “Presidentes héroes” o referentes, son dos militares: Rafael Carrera (1844-65) y Jorge Ubico (1931-44).

En el 2005, cuando ya era un actor conocido y empezaba su sueño en las tarimas, pero como político, Jimmy Morales hacía antesala en una casa multifamiliar, de tres manzanas, en Santa Amelia 19-83, zona 16, sobre el boulevard Centro Médico Militar. Allí vive aún, con sus hijos, y despacha, el coronel retirado Edgar Justino Ovalle Maldonado (alias Puñalito), que estaba formando un partido político con exmilitares de la Asociación de Veteranos Militares (Avemilgua), el Frente de Convergencia Nacional (FCN).

A Ovalle le simpatizaba Jimmy Morales, pero no se hacía ilusiones. “Con suerte podemos conseguir tres diputados con este patojo contando chistes”, comentaba más en serio que en broma. Observarlo en la campaña por la Alcaldía de Mixco en 2011, donde obtuvo menos del ocho por ciento de votos, era el primer peldaño de una predecible larga escalinata. Ovalle jamás imaginó lo que vendría cuatro años después.

El 2015 fue extraño para la política. Jimmy Morales era un competidor sin posibilidades reales de ganar. Pero las cosas cambiaron radicalmente entre abril y julio. En ese lapso el candidato pasó del último al primer lugar en  intención de voto. En la campaña Ovalle se encontró a otros dos militares retirados, Herbert Armando Melgar Padilla y Mario Efraín Aragón Paredes, ambos excoroneles de la Promoción 103, más jóvenes que Ovalle, que es de la promoción 71 (año 1966).

Melgar Padilla y Aragón Paredes ofrecían servicios gratuitos de seguridad a cuanto político se les pusiera enfrente. Sus empresas prosperaron por facilitar seguridad y sicarios a conocidos narcos de la época, como Juancho León (asesinado en 2008) y Mario Ponce (capturado en Honduras en 2011). Así que brindar el servicio gratuito a candidatos era un costo marginal y les servía para hacer otro tipo de conexiones. Melgar Padilla había prestado seguridad en la campaña de Otto Pérez en el 2007 y 2011 y en las últimas elecciones comenzó cuidando a Zury Ríos, pero cuando se percató que no había futuro político ni capital electoral, logró colarse con Jimmy Morales.

Melgar y Aragón se aferraron a Jimmy. “Se convirtieron en su Estado Mayor Presidencial”: Lo acostaban y lo levantaban todos los días; conforme avanzaba en las encuestas le llamaban Señor Presidente, y satisfacían de inmediato todos sus gustos, incluyendo fiestas discretas, pero con mucha periodicidad. Una vieja técnica de los viejos agentes de inteligencia militar para hacer dependientes los presidentes y gente de influencia.

El elenco de exmilitares se completó con un cuarto personaje, el general retirado Edgar Ricardo Bustamante Figueroa, exasesor de Otto Pérez y con más experiencia que los anteriores. Su entendimiento del Estado es mucho más amplio que el de los otros militares. Es un oficial duro, formado en contrainteligencia y cree en la academia como recurso de poder. Así fue como conoció a Morales, quien empezó a gobernar –según él mismo ha dicho en privado– con las herramientas que le enseñó Bustamante.

¿Qué quiere la juntita? Negocios, aunque Bustamante es más ideológico, su prioridad no son los negocios y entiende de políticas de Estado. En cambio Ovalle y Melgar Padilla se acostumbraron a amasar fortuna mediante malas artes.

Son narcos de poca monta que manejan a través de los puertos del Pacífico hasta 300 kilos de cocaína al mes, con lo cual quedan debajo del radar de la DEA, que vigila a los grandes, que trafican de 500 kilos para arriba. Eso lo aprendió Ovalle en carne propia, cuando en el 2000 perdió la visa americana de por vida al ser sorprendida su empresa camaronera, por la Marina mexicana, cuando traficaba 2 mil 500 kilos de droga.

Aragón Paredes comparte aficiones con sus colegas y está mucho más enfilado en negocios lícitos e ilícitos de alto rendimiento. Ahora mismo los miembros de la Juntita de Jimmy Morales están peleados porque se disputan influencias y negocios, pero no tardarán en ponerse de acuerdo y amarrar una alianza estratégica para asegurar sus fortunas.

El presidente Morales atiende las solicitudes de los cuatro, pero ellos saben que la posición del mandatario es débil, por eso les urge agarrar proyectos grandes y garantizarlos.

Cuando consolidaban su poder, los viejos caudillos del siglo pasado extirpaban las “juntas” y concentraban el poder. Jimmy Morales no parece caminar en esa dirección. Está muy agradecido con ellos, a quienes cree víctimas de campañas insidiosas.

 

Edgar “Puñalito” Ovalle

Fue oficial de Infantería y peleó en el conflicto armado interno. Paracaidista, participó en la ofensiva contrainsurgente de septiembre de 1980 que dirigió el general Benedicto Lucas. Ser sobrino del general Horacio Maldonado Shaad (miembro de la Junta Militar del general Ríos Montt en 1982) le facilitó su promoción en el Ejército. Por el lado de su esposa emparentó con el exministro de la Defensa, general Julio Balconi Turcios.

Al final de su carrera, Ovalle ocupó la comandancia de zonas militares importantes como Las Verapaces. Cuando causó baja por tiempo de servicio se dedicó a una de las pasiones de su juventud, la política, y fundó el partido FCN, y formó parte durante diez años de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua).

Su carácter hosco y de pocos amigos no le ayuda en sus aspiraciones políticas; además el apodo que se ganó en el Ejército, Puñalito, refiere a una leyenda de traiciones. Es muy ambicioso, un Napoleoncito que no mide más de 1.60 metros. Su sueño es ser Presidente de la República.

En la vida civil incursionó en los negocios, aprovechando contactos que cultivó en el Puerto San José. Un tiempo trabajó con Hilsias Caleb Ortiz, alias Teniente Caleb, un expolicía Militar Ambulante extraordinario (PMAe), conocido narcotraficante, pero prefirió trabajar con los llamados narcos new age, de bajo perfil, después de la experiencia en el año 2000, cuando perdió un cargamento de droga en un barco camaronero propiedad de una empresa que tenía en sociedad con Hugo Lau, alias el Chino.

El ahora diputado y subjefe de la bancada FCN-Nación, tiene además de la camaronera, empresas de seguridad, aunque en la mayoría de estas, al principio, él solo era testaferro del Teniente Caleb. Una de esas empresas le dio seguridad gratuita al entonces candidato Otto Pérez y en el gobierno del Partido Patriota logró un contrato por Q82 millones en el INDE, que más tarde le disputó Melgar Padilla con su propia empresa. En su magnífica residencia en Acatán, con bosque y piscina, posee un restaurante de carne, el 360 Grill Steak House.

Sus viejos contactos en el puerto, como Mario Ruano San José, alias Papillón (ahora preso por el caso TCQ) le ayudaron a librarse, al inicio de su carrera en el Congreso en enero de este año, del juicio Creompaz por desaparición forzada y delitos contra deberes de la humanidad. El enlace con la Corte Suprema de Justicia fue el ahora exmagistrado Douglas Charchal Ramos.

 

Mario Aragón Paredes

Pertenece a la Promoción 103 de Ejército, la misma de Armando Melgar Padilla. Fue de los últimos que se incorporó al equipo de Jimmy Morales y, quizá por eso, para ganar derecho de picaporte, es de los que más dinero colocó en la campaña electoral, además que puso a disposición los equipos y vehículos de empresas de seguridad.

Es propietario, entre otras, de la empresa de seguridad Sigilo. Sus compañías tienen el mismo giro que las de Melgar Padilla: ofrecen seguridad y sicarios a narcotraficantes, además da servicios de vigilancia a empresas en la costa sur y ha desarrollado capacidades para dar seguimiento a presuntos enemigos de inversionistas y competidores. La organización y operaciones de sus empresas calzan con lo que se conocen como CIACS: cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad.

Aragón Paredes está enfocado en la generación de dinero desde su posición de influencia en la Presidencia, aunque por ahora no puede entrar a áreas tradicionales como la SAT, sí ha logrado colocar –en sociedad con Byron Lima– una planilla completa en el Sistema Penitenciario y en la Dirección General de Tránsito, donde la subdirectora Sharon Umaña es su operadora incondicional. También había colocado en el Viceministerio de Prevención del Ministerio de Gobernación a María Elena Orellana, esposa del coronel Edgar Ernesto Muralles Solórzano, célebre por las fotografías en las que posaba al lado de el Tigre Overdick, que purgó cárcel en los Estados Unidos por narcotráfico.

Otro incondicional suyo, Nelson Cancinos, está en el Consejo de Seguridad Nacional. Cancinos es también de la Promoción 103 y su valía descansa en la experiencia que obtuvo en temas de justicia. Fue fiscal de derechos humanos del MP y llevó durante diez años el caso de Byron Lima por el asesinato de monseñor Gerardi (ahora se sabe por qué nunca prosperó la acusación), fue asesor del director de Inacif, ha “trabajado” a muchos jueces y desde el Consejo controla lo que queda de la reforma policial.

Aragón, además, colocó a Luis Eduardo Gómez Quilo como director general de Migración, una entidad muy porosa a la corrupción para el ingreso de migrantes ilegales, trata de personas y venta de pasaportes. Sin embargo, en las últimas semanas un grupo de expolicías formados en Chile, conocidos como los Carabineritos, que asesoran al ministro de Gobernación, Francisco Rivas, lograron sustraerle a Aragón parte del control que ejercía en Migración y en la Dirección General de Inteligencia Civil (Digici), donde fue destituido su pieza clave, Alejandro Arévalo, que fungía como director. Aragón además ha buscado reuniones con personeros de la Embajada de los Estados Unidos presentándose como asesor del presidente Morales.

La disputa por el control de cargos ha distanciado a Aragón Paredes de Melgar Padilla, aunque en el Ejército (a diferencia de Puñalito Ovalle, que solo tiene como conexión a su yerno Antulio Báchez) ambos comparten cuotas equivalentes de influencia, y siguen conversándose a pesar de las diferencias. Por cierto, están preparando sigilosamente la toma de control de la junta directiva de un banco a fin de tener su propio instrumento financiero, ya sea para decidir préstamos para sus negocios, o bien, colocar discretamente sus ganancias y no depender tanto de las caletas.

 

Armando Melgar Padilla

A diferencia de Puñalito Ovalle, Melgar Padilla no fue combatiente durante el conflicto armado. Es más, para evitar ir al frente de batalla estudió veterinaria y zootecnia y la mayor parte de su carrera fue en el Servicio Agropecuario del Ejército. Pertenece a la Promoción 103.

Su salida de la institución armada fue problemática, pero ya en la vida civil su experiencia veterinaria le ayudó para hacerse cargo de caballos pura sangre que prominentes narcotraficantes importaban desde España y Holanda.

En la vida pública Melgar Padilla apareció por primera vez, a mediados del 2004, vinculado al grupo de exterminio del Ministerio de Gobernación. Ser primo de María del Rosario Melgar, mano derecha del asesor en seguridad y conviviente del venezolano Víctor Rivera, le valió el ingreso al grupo y gozar de su confianza, hasta el punto de alquilar instalaciones de la finca La Parga, propiedad de la familia Padilla desde fines del siglo XIX. En la capilla de ese lugar, según investigaciones de la CICIG, fueron torturados y ejecutados los parlamentarios salvadoreños en febrero del 2007.

En ese periodo, Melgar Padilla se capitalizó e hizo del coronel retirado Jorge Ignacio López Jiménez (a quien colocó como secretario de la SAAS, encargado de la seguridad presidencial) uno de sus principales colaboradores en el negocio de empresas de seguridad, donde usa testaferros como representantes, aunque en una de estas, Security Professional Sistem, en algún momento apareció como gerente, y Alcider Arias, también de la Promoción 103 del Ejército figuraba como accionista. Otra empresa, Vigilancia y Seguridad Empresarial de Guatemala, estaba registrada a nombre de López Jiménez, pero la han pasado ahora a nombre de Denis Paredes Escobar, también militar retirado.

El giro principal de esas empresas, que extendió a Honduras y otros países de Centroamérica, es proporcionar vehículos blindados, guardaespaldas y sicarios a narcotraficantes prominentes como Juancho León y Mario Ponce.

Cuando Ponce fue capturado en Honduras, Melgar Padilla organizó un intento de liberación del narco, pero fue herido y detenido en la operación. Logró salir libre y los medios de comunicación reportaron que había sufrido un asalto en una de las calles más transitadas de Tegucigalpa.

Melgar Padilla conoció al presidente Jimmy Morales a través del coronel Erick Servando Cano Zamora, conviviente de Nineth Cerritos. La familiaridad viene de que Morales tiene un hijo fuera de matrimonio con Ana Cerritos, hermana de Nineth; así, resulta ser concuño de hecho de Cano. Durante la campaña en 2015, Melgar le proporcionó a Morales vehículos y personal de seguridad. Tanto Nineth como Ana Cerritos, como Jimmy Morales y su concuño de hecho, el oficial Cano Zamora, tienen una relación muy estrecha con el narco alcalde de Ipala, Esdwin Gerson Javier Javier, más conocido como el Tres Quiebres.

Melgar Padilla se convirtió en el principal asesor en seguridad del presidente Morales, y Cano Zamora es el actual comandante de la Guardia Presidencial. Su hermano, Erick Melgar Padilla, Promoción 108 (la misma de Juan de Dios Rodríguez, Byron Lima y el diputado Estuardo Galdámez, ahora del FCN), es coronel de alta en el Ejército y Melgar lo está promoviendo con nombramientos en comandos de importancia que hacen currículum para Ministro de la Defensa.

 

Ricardo Bustamante

De los cuatro miembros de la Juntita, Bustamante es el más experimentado y el único con rango de general. Se formó desde los años 70 y 80, cuando era Teniente, en contrainteligencia bajo el mando de los generales Manuel Antonio Callejas y Francisco Ortega Menaldo. Durante el conflicto armado estuvo a cargo de un centro clandestino de torturas conocido como La Isla (zona 6). También prestó servicios en la Policía Militar Ambulante.

En los 90, en el gobierno de Ramiro de León, fue pieza bisagra entre Otto Pérez y Francisco Ortega, evitando que sus diferencias llegaran a más. Perteneció a la “Cofradía”, conocida también como el “Grupo Salvavidas” y más tarde para minimizarla, como la Red Moreno, una de las estructuras más antiguas de contrabando y defraudación tributaria, que parcialmente fue desarticulada en 1996.

En tiempos del expresidente Colom, controló el Ministerio de la Defensa a través de uno de sus incondicionales, el general Tulio García Franco, alias Ratón. Fue director de la Escuela Politécnica en 2001 y 2002.

Bustamante entendió la importancia de la academia como palanca de poder, tanto para formar militares en carreras civiles, como para reclutar civiles en cargos de seguridad y defensa que crecientemente tenían que ser compartidos por los militares. Así gestionó becas y procuró carreras en varias universidades. Una de sus personas de confianza en esta administración, egresada con ese perfil, es la uruguaya nacionalizada guatemalteca Grisel Capo, alta funcionaria de la Secretaría de Inteligencia Estratégica (SIE).

Estando de secretario técnico del Consejo de Seguridad, con Otto Pérez, que fue el apogeo de su influencia en el Estado, promovió un doctorado en Seguridad Estratégica en la Universidad de San Carlos, al que se inscribieron muchos personajes interesados en conexiones políticas y militares para acceder a cargos de influencia pública. Entre esos personajes estaba Jimmy Morales y varios de quienes ahora forman parte de su equipo de gobierno,  como el canciller Carlos Raúl Morales.

Para el presidente Morales, el general Bustamante es un “gurú” que le enseñó lo que sabe de Estado. Bustamente, además, cultiva relaciones con personalidades de la iniciativa privada y en este gobierno su principal influencia es en el campo de la inteligencia: la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIE), la Digici y la Dirección de Inteligencia del Ejército (D-2). La SIE está a cargo de Mario Duarte, casado con su sobrina Brenda Zaldaña Bustamante, hija de Hugo Zaldaña Rojas (Promoción 68) enjuiciado por el caso Molina Theissen. Duarte, junto con Grisel Capo, manejaron una empresa del general Bustamante, DMC, que realizaba inteligencia, consultoría estratégica, tecnología, comunicación y manejo de riesgos.

Bustamante le asegura a Jimmy Morales que todos los nombramientos que él sugiere en el gobierno tienen el visto bueno de la Embajada, y de hecho su gente asegura ante terceros que discretamente trabajan por los Estados Unidos. Por ahora, ya que la Juntita está atravesando un periodo de disputas internas, Bustamante se acercó a Puñalito Ovalle a quien le ofrece información e inteligencia.

Finalmente, Bustamante estaría por sustituir a Silvia de León en la Secretaría Técnica del Consejo de Seguridad Nacional, para nombrar al general retirado Luis Cámbara Deras. Para evitar quejas por nepotismo trasladará de ese consejo a su hermana Mireya hacia la SIE.

 

Áreas de influencia de la “juntita” en el gobierno