Sábado 15 DE Junio DE 2019
Nación

Caso TCQ: Los personajes de una lotería cantada por Juan Carlos Monzón

En el audio filtrado se escucha cómo el colaborador eficaz Juan Carlos Monzón sacó a relucir, con nombres, apodos y anécdotas, la función que tuvo cada participante en la red que facilitó el usufructo a la empresa Terminal de Contenedores Quetzal (TCQ).

Fecha de publicación: 22-04-16
Por: Investigación Investigacion@elperiodico.com.gt

Si el testimonio de Juan Carlos Monzón confirmó y amplió el funcionamiento de la estructura de defraudación aduanera La Línea, en las investigaciones del caso TCQ: Gestión pública paralela, las palabras del colaborador eficaz fueron el hilo conductor que ató todos los personajes, incluidos varios que la investigación no había dado a conocer hasta entonces.

Durante más de cuatro horas, Monzón narró la historia de cómo se gestó el usufructo desde el gobierno de Álvaro Colom, cómo se acordaron los sobornos por US$24.5 millones, y quiénes recibieron el dinero para beneficiar a la empresa española Terminal de Contenedores Barcelona (TCB) y su filial en Guatemala, Terminal de Contenedores Quetzal (TCQ).

Este es el audio de la declaración que se grabó el 12 de abril pasado:

De la declaración fueron testigos fiscales del Ministerio Público (MP), de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y el juez Miguel Ángel Gálvez.

 Los nombres que se escucharon en aquella declaración anticipada no son todos los capturados el pasado 15 de abril. El colaborador eficaz narró, también, cómo Gustavo Alejos fue un operador temporal mientras Guillermo Lozano solventaba las acusaciones de narcotráfico en Honduras; cómo Gregorio Goyo Valdez fue, junto con los Argentinos, uno de los primeros gestores del usufructo que presentaron el proyecto al expresidente Álvaro Colom; o cómo el exinterventor Allan Marroquín, con el fin de evitar vínculos con el negocio que él mismo impulsaba, fingía tener comisiones fuera del país justo cuando debía firmar algún documento.

 En este juego de azar, donde los mencionados obtuvieron beneficios ilícitos, cada quien tenía su apodo, haya sido por seguridad, como burla o porque así se autoidentificaban en los chats. El audio filtrado es como un cartón de lotería que colecciona la historia de estos personajes.

“EL HUMILDITO”

Lázaro Reyes

Se autoidentificaba con ese nombre en los chats. El representante del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Portuaria Quetzal fue uno de los más acérrimos detractores del usufructo para TCQ, hasta que también lo sobornaron. Reyes fue el último obstáculo para que la Terminal iniciara sus operaciones, para llegar a él, Monzón acudió a Raúl Osoy con quien el sindicalista tenía buena relación pues siempre le dio parte de sus ganancias en la Portuaria Quetzal. Reyes pidió una comisión de Q6 millones a cambio de cesar sus denuncias, los involucrados aceptaron darle Q5 millones.

“LOS JULIOS”

Julio César Zamora y Julio Norberto Esquivel

Líderes de un sindicato menor alde Reyes. Para acallarlos, Monzón contactó al subinterventor Julio Sandoval, él se los presentó como “un representante de los españoles, no saben que trabajás para Baldetti”, le aseguró en ese momento. La noche de la reunión, Esquivel y Zamora se presentaron en estado de ebriedad, Monzón sacó el dinero de una bolsa. “Eso dáselo a tu madre”, respondió uno de ellos al saber que solo eran Q250 mil. Monzón, exaltado por la ofensa, estaba por retirarse cuando Los Julios, entre risas, recogieron el dinero del suelo mientras aducían que solo era una broma.

“EL ARQUITECTO”

Rafael Escobar

Tras la fuga de Monzón en abril de 2015, Escobar fue requerido por el exmandatario para gestionar los dos pagos pendientes por el usufructo de TCQ. El Arquitecto acudió a Jonathan Chévez, este le aseguró que estaba en el lugar correcto. Tras la fuga de Monzón, estaba pendiente el cobro de US$12 millones.

Escobar, hijo de Rafael Escobar Donis, acusado de malversar fondos y la quiebra del Banvi, remodeló la casa de Otto Pérez. El Arquitecto también es propietario de la casa vecina a la residencia del ex Presidente, la cual era habitada por la hija de este, Lissette Pérez, en un supuesto arrendamiento.

“LOS ARGENTINOS”

Mauricio José Garín

Mauricio José Garín es uno de los Argentinos encargado de gestionar las transferencias monetarias a Chévez. Junto con otro compatriota, cuyo nombre no pudo recordar Monzón, fue uno de los que debían recibir los US$5 millones por sobornos para poder autorizar el usufructo oneroso. Era tal el poder de los Argentinos que Juan José Suarez habría manifestado a Monzón: “Si a los Argentinos no se les da su dinero, no se hace el proyecto, cancelo el proyecto”, esto ante la negativa de Baldetti a que se les diera un porcentaje a estos. Al final, la ex Vicepresidenta aceptó que se les diera la comisión que exigían. Según la declaración de Monzón, Juan José Suárez mencionó que Goyo Valdez estaba “dentro de los Argentinos, por lo que se desconoce si recibió comisión por este lado.

“LOS GUSTAVOS”

Gustavo Martínez Luna y Gustavo Alejos Cámbara

Gustavo Martínez Luna, el secretario general de la Presidencia, apoyó al inicio el otorgamiento del usufructo del terreno en Puerto Quetzal a TCQ, en la parte legal, para lo cual gestionó dictámenes favorables de la Procuraduría General de la Nación (PGN) y la Contraloría General de Cuentas, para lo cual existía una partida de US$50 mil para “gastos”. Posteriormente, Martínez fue dejado fuera y no recibió nada de los sobornos por lo que se negó a seguir apoyando a TCQ.

Gustavo Alejos Cámbara

El ex Secretario Privado del ex presidente Álvaro Colom tuvo conocimiento del interés de los españoles en Puerto Quetzal, durante la gestión anterior, e intentó impulsar la nueva terminal de contenedores pero no le alcanzó el tiempo y se topó con la oposición del sindicato de trabajadores dirigido por Lázaro Reyes. En diciembre de 2012, tras la salida de Guillermo Lozano, Alejos es nombrado por el presidente Otto Pérez como su enlace con Puerto Quetzal e intermediario con los españoles de TCB, sin embargo, fue relevado dos meses después por Juan Carlos Monzón, debido a sus roces con la ex vicepresidenta Roxana Baldetti.

“EL CONSTRUCTOR”

Raúl Osoy

Conocido por Juan Carlos Monzón desde la campaña por ser financista del PP, le ofreció otra opción de lavado para la coima que recibirían por la autorización del usufructo y para esto le puso a su servicio sus empresas. Según el anticipo de prueba, Osoy le habría dicho: “No te preocupés, yo te lo puedo recibir, sabés qué, yo les facturo a ellos (TCQ) me pagan a mí por cualquier concepto relacionado a puertos, y ya yo te doy el dinero en efectivo”.

Osoy habría dicho que el lavado les costaría cerca del 10.5 por ciento, que era el monto del Impuesto Sobre la Renta, “El IVA yo tengo un montón de crédito fiscal y no tenés que preocuparte por eso”, le habría indicado.

“LOS COCHES”

Ángel Pérez-Maura y Juan José Suárez

Para no ser evidente en sus registros, Monzón buscaba poner un nombre clave para referirse en sus documentos a los españoles, dueños de TCB, que se habían comprometido a pagar los sobornos. Baldetti le sugirió los Coches, porque esos españoles no se bañan”. Pérez-Maura es un empresario español propietario del Grupo TCB, es miembro de una de las familias más acaudaladas de su país.

“LOS FUCHOS”

Hermanos Ruiz

Gracias a estos, Juan Carlos Monzón conoció al magistrado Douglas Charchal, quien por su intermediación logró obtener su espacio en la Corte Suprema de Justicia. Los Fuchos acompañaron a Charchal en al menos una oportunidad a la oficina de Canchas Deportivas en el edificio Sixtino. Los Fuchos eran amigos de los hijos de Roxana Baldetti, uno de ellos competía junto a Luis Pedro Paz Baldetti en las carreras de autos Mini Cooper.

“EL MAGO”

Jonathan Chévez

A cambio de una comisión, Chévez utilizó sus empresas a nivel internacional para lavar la comisión que recibirían. Para ganarse la confianza de los españoles, el cambista fue sometido a una investigación para confirmar si tenía la capacidad de lavar esos recursos. Según Monzón, se generó molestia por los constantes cambios de empresas en donde pedían facturar los españoles. La primera opción que ofreció Chévez fue crear un banco de segundo piso en Australia y con esto les ofreció dar tarjetas de crédito, chequeras y transferencias sin controles. Al final, la opción se descartó.

Entre sus servicios estaban “Transferencias, cambio de dinero en efectivo a cheque, cambio de dinero de dólares en efectivo a cheque, transferencias internacionales, compra de bienes inmuebles, offshore, transporte de valores, cajillas de seguridad, hasta lingotes de oro ofrecía”, narró Monzón en su declaración.

Chévez era conocido únicamente como el Mago por la ex Vicepresidenta. Por el lavado cobró 13 por ciento del total de lo que se manejaba.

 “EL INESTABLE”

Allan Marroquín, Julio Sandoval y “Billy”

Prófugo de la justicia, Allan Marroquín es recordado por Monzón como el que siempre estaba ausente cuando le tocaba firmar algo relacionado con TCQ, aunque exigente con el pago que según él le correspondía. “Él (Marroquín), decía que gracias a él se había logrado concretar el negocio, pero siempre que era necesario firmar algo salía del país o pedía vacaciones”, narró Monzón. A Marroquín le habría correspondido US$1.5 millones y otros US$1.5 millones entre William Schwank y Julio Sandoval, el subinterventor que debió firmar el contrato de usufructo.

“EL ENANO”

Gregorio Valdez O´conell

Habría sido el artífice original del proyecto y el responsable de traer a los Argentinos, el enlace con la empresa española TCB. Valdez y Gustavo Alejos habrían presentado a Álvaro Colom el proyecto, pero debido a que su mandato estaba por terminar, el negocio no se llevó a cabo. En el audio, Monzón recuerda cómo Baldetti le dijo tajante “no me menciones al Enano”, en referencia a Valdez, a quien el Presidente “no podía ver ni en pintura”. Valdez es propietario de la empresa Piper, y financista de los gobiernos de Óscar Berger y Colom.

“EL MAGISTRADO”

Douglas René Charchal Ramos

El magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Douglas Charchal, también tuvo participación en el caso TCQ. Juan Carlos Monzón recurrió a él para resolver un amparo planteado por el alcalde del Puerto San José, José Rizo, quien exigía que TCQ pagara la licencia de construcción por Q24 millones. Charchal, quien agradecía su elección como magistrado de la Corte a Monzón y Los Fuchos, delegó en su secretario Mario Ruano San José para lograr que el Juzgado de Escuintla denegara el amparo. Ruano recibió por sus servicios una camioneta Range Rover blindada de Monzón, y el secretario del Juzgado recibió Q50 mil.