Sábado 20 DE Julio DE 2019
Nación

“Si querés decir algo de Roxana, decí lo que querrás” Estuardo González, colaborador eficaz

Estuardo González, el primer colaborador eficaz del caso La Línea, conversa desde su celda sobre las declaraciones de Otto Pérez, quien le mandó el mensaje en el que mencionaba que podía involucrar a la ex Vicepresidenta en sus declaraciones.

Fecha de publicación: 18-04-16
Estuardo González, colaborador eficaz
Por: Por: Rodrigo Estrada elPeriódico

En la última audiencia por el caso La Línea, el ex Presidente señaló que su familia se encontraba en Canadá…

– Es preocupante que esté pensando en mi persona y ande averiguando en dónde está mi familia. ¿Cuál es la insistencia de averiguar en dónde están? ¿Por qué le preocupa en dónde están? ¿Por qué se preocupa por buscarlos?

Él está guardando prisión y, a pesar de eso, dice que tiene acceso a ese tipo de información. Cualquier cosa que pueda sucedernos, son responsables tanto él como sus abogados, porque la búsqueda de esa información no pudo haberla hecho solo, estando preso.

¿Está recibiendo su familia US$5 mil y protección a cambio de su testimonio, como aseguró Otto Pérez?

– Es falso, qué daría yo porque así fuera. Que diga de dónde salen esos US$5 mil y a quién se los han entregado, porque ni yo ni mi familia hemos recibido un centavo. Me dan pena sus declaraciones, una persona con su posición que pare haciendo el ridículo, es lamentable.

¿Por qué usted no puso la denuncia sobre la amenaza que le enviaron?

– Sí quise ponerla, pero no fui yo el sujeto de la amenaza. Ni siquiera tuvo los argumentos con h… para amenazarme directamente a mí, o para hacerlo él. Por esa razón es que no pongo yo la denuncia, porque la amenaza se la hacen a mi esposa a través de Ricardo Grijalva.

Él argumenta que solo ha visto una o dos veces en su vida a Ricardo Grijalva.

– No puedo decirle cuántas veces pudo haberlo visto, pero no tenía por qué ser su amigo para mandarme a amenazar. Grijalva trabajaba para Juan de Dios Rodríguez, quien era gente de su entera confianza, y eso no hay que demostrarlo porque es un hecho.

Durante la conferencia que ofreció, Otto Pérez dijo que Estados Unidos construyó el caso La Línea para perjudicarlo a él y que la CICIG es una herramienta de la embajada…

– Ahora viene a hablar de influencias, ¿por qué no lo denunció en su momento, siendo Presidente?

Dice que soy mentiroso, sin embargo usa algunas de mis declaraciones. Todo lo que he dicho es cierto y es lo que me consta. En su libro usa algunas cosas que dije como defensa, no entiendo entonces por qué sale diciendo que en unas cosas mentí y en otras no.

No hay nada que se haya negociado para tener una declaración favorable a nadie. El día que hablé por primera vez ante el juez sobre lo que sabía, fue antes de tener firmado un convenio de colaborador eficaz. No sabía en ese momento si se iba a dar o no, pero yo desde un principio decidí que iba a decir todo lo que sabía. Si el acuerdo no hubiera sido suscrito, yo igual habría declarado lo que he dicho.

El ex Presidente pone, como prueba de que usted estaba negociando, documentos en donde da poderes a su papá y a su esposa. ¿Qué se negoció a cambio de esto con la CICIG?

– Pone dos documentos, pero hay muchos más poderes a mi papá desde antes de que surgiera esta situación. Los poderes que se dan, tienen una vigencia de dos años y el último que tenía ya estaba vencido y era momento de renovarlo. En el caso de mi esposa la idea era que pudiera renovar el pasaporte de mi hijo, y no se habla de temas de patrimonio. Estando yo preso, pierdo mi derecho a locomoción, pero no pierdo mi derecho a poder firmar documentos. Para firmar eso no necesitaba tener autorización de nadie ni negociar una declaración favorable, simplemente era mi derecho.

¿En qué momento decide usted convertirse en colaborador eficaz?

– Desde un inicio tomé la decisión. César Calderón lo sabía porque se lo dije. No es como se ha dicho, tampoco, que le pedí permiso a Juan Carlos. Por el contrario, lo que dije fue: “Si alguien sabe de él y le hablan, cuéntenle que yo voy a decir la verdad y que le recomiendo que haga lo mismo”.

¿Pérez sabía de la existencia de La Línea?

– Por supuesto que sabía.

¿Es posible que Otto Pérez no supiera lo que se estaba haciendo a través de La Línea?

– Él no puede negar lo que estaba sucediendo. No puede negar las reuniones que se hicieron. Le presenté a Osama (Aranki) y se habló que él estaba dispuesto a ayudar solo si se sacaba a Filadelfo (Reyes) y eso se dio. Él no puede argumentar que las cosas se hacían a sus espaldas. El día que llamó para pedir que lo cambiaran, yo estaba en su oficina.

La conversación en donde hablan que el Presidente me recibía a mí antes que a ellos (Carlos Muñoz y Claudia Méndez), es otra muestra de que él sabía lo que estaba pasando.

¿Cómo llegó César Calderón a ser su abogado y en qué momento dejó de serlo?

– Después de salir en libertad por la medida sustitutiva y cuando terminan las audiencias del caso IGSS-Pisa, visité la oficina de César Calderón. Nos reunimos con él y le dije que me pareció raro el tema de la defensa y que cómo estábamos con sus honorarios, que quién los había cancelado y qué condiciones había. Me respondió, “eso mejor que te lo cuente Ricardo”. Lo llamó y le dijo “Estuardo quiere saber”.

Ricardo Grijalva llegó a la oficina y me dijo: “el Ejecutivo está pagando y la única condición es que no digas nada del Presidente. Si querés decir algo de Roxana decí lo que querrás, pero del Presidente no podés decir nada”. Después de decirme eso, se disculpó y dijo que se tenía que ir.

Me quedé solo con César Calderón y él, en lugar de decirme esa es la condición, me dijo: “podemos seguir cualquiera de los dos caminos”, y me explicó que si seguíamos mi camino (hablar), solo nos teníamos que arreglar con los honorarios después. El domingo siguiente hablé ya con Alexis Calderón y le pedí que fuera mi abogado. Al día siguiente que teníamos audiencia, ya llegué yo con mi actual abogado y solo le dije a César Calderón que le agradecía, pero que el doctor Alexis iba a ser mi abogado. Se retiró y terminó su defensa.