Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Nación

49 segundos de terror, muerte y desolación hoy hace 40 años

A las 3:33.33 de la madrugada del martes 4 de febrero de 1976, Guatemala fue devastada por el peor terremoto de su era moderna: más de 23 mil muertos, 76 mil heridos, 3 millones 350 mil damnificados y daños económicos superiores a los US$1 mil millones.

Fecha de publicación: 04-02-16
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Tulio Juárez

FOTOS Cortesía Roberto Sánchez S.

Eran las 3 de la mañana, 33 minutos y 33 segundos cuando la madre naturaleza destruyó la mayor parte de Guatemala, hoy hace 40 años: el terremoto dejó, en ese momento, más de 23 mil muertos, 76 mil heridos, 3 millones 350 mil damnificados y daños económicos por US$1 mil millones.

Fueron apenas 49 estruendosos, violentos y destructivos segundos, pero la intensidad de 7.5 grados en la escala internacional de Richter arrasó la mayor parte del territorio nacional. Expertos calcularon poco después que la energía del gran sismo equivalía al estallido de 2 mil toneladas de dinamita.

El fenómeno telúrico, con epicentro a 150 kilómetros de la capital, en las cercanías del municipio zacapaneco de Gualán, fue provocado por la falla tectónica del Motagua. Según Eddy Sánchez, director del Insivumeh, solo en Petén y las Verapaces no provocó destrucción.

Su hipocentro estuvo a 5 kms de profundidad (es el foco de un terremoto o foco sísmico, punto interior de la Tierra (litósfera) donde se inicia un movimiento de estos o terremoto. Suele ser el punto donde se siente con mayor intensidad. El epicentro está en la superficie terrestre.

“… herida, pero no de muerte”

“Guatemala está herida, pero no de muerte…”, dijo el entonces presidente de la República, Kjell Eugenio Laugerud García (1974-78), un afanado practicante católico que, probablemente, viviría a partir en ese momento la etapa más dura de su vida, como militar y ciudadano.

Esa madrugada parecía que no terminaba nunca. Y fue peor cuando, poco después, se produjo otro fuerte sismo, a las 3.30. Salieron despavoridos quienes se habían aventurado a entrar a sus viviendas a tratar de sacar lo utilizable en las champas e improvisadas carpas en las calles.

Salió el sol, ni luz ni agua. Los servicios básicos se habían interrumpido en las áreas urbanas como la capital. La gente, sentada en banquetas, áreas verdes, estacionamientos. La dominaban el miedo y el frío. Poco después, apenas una radioemisora comenzó a transmitir.

Entre tanto, bomberos, militares, Cruz Roja, policías y hasta personas particulares unían esfuerzos titánicos por salvar a quienes habían quedado bajo los escombros. O para sacar cadáveres. Palas, piochas, azadones cumplían su función en manos de voluntarios.

Los centros hospitalarios, saturados. Muchos de ellos, destruidos o semidestruidos. El terremoto derribó más de un millón de viviendas. Especialmente las “débiles”, construidas con adobe. Carreteras cortadas, derrumbes y hundimientos carreteros por doquier.

Las morgues, atestadas de cuerpos. Entonces y con el objetivo de evitar el surgimiento de potenciales epidemias, las autoridades optaron por los entierros “masivos”. En fosas abiertas aceleradamente, se enterró a miles de hombres, mujeres y niños.

Con el paso de los días, semanas y meses se conoció de más fallecimientos. Heridos que por último no sobrevivieron. Por eso hay algunos datos de la época que cifraron la mortandad en 25 mil. Lo rústico de las construcciones –adobe, bajareque y lámina- tuvo mucho que ver.

Y pasaron muchos años para que Guatemala volviera a la normalidad luego de aquel 4 de febrero que fue sacudido violentamente el territorio nacional, pero desde entonces hubo otros terremotos, como en San Miguel Pochuta, Chimaltenango, y el 7 de noviembre 2012 en San Marcos.

El sismo marquense, de 7.4 grados, se registró a las 0:35:47 con epicentro en el Pacífico a una distancia de 35 kilómetros al sur de Champerico, Retalhuleu, pero fue sentido en la mayor parte de Centroamérica y el sudeste de México.

Un año y ocho meses después, otro movimiento telúrico azotó el suroccidente causando dos muertes y millones de quetzales en daños.

En el territorio chapín ocurre un promedio de ocho a 12 temblores al día, pero la mayoría pasa desapercibida para la población. Guatemala es afectada por el choque de las fallas tectónicas de Cocos y Caribe, Chixoy-Polochic, Motagua-Jalpatagua, y la de Jocotán, esta en Chiquimula.

Luego de muchos años de “silencio”, la de Jocotán se reactivó en febrero del año pasado.

Las fotografías del archivo del periodista Roberto Sánchez Saravia, son más que elocuentes al retratar el drama vivido el 4 de febrero de 1976, hoy hace 40 años.

¿Estamos preparados para algo así?

 

Tragedia /76 en detalle

< 23 mil muertos

< 76 mil heridos

< 3 millones 750 mil damnificados

< 108,808 kms cuadrados afectados en su mayor parte

COBERTURA 
Destrucción en todo el país

PÉRDIDAS Y DAÑOS 
Más de un millón de viviendas, puentes, carreteras, edificaciones públicas y de servicios vitales.

IMPACTO ECONÓMICO
US$1,000,000

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