Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Nación

Esclavitud y violencia sexual en Sepur Zarco es juzgada en Tribunal

Uno de los testigos identifica a dos acusados. Ambos, asegura,  estuvieron en el campamento militar donde ocurrieron los vejámenes.

 

 

Fecha de publicación: 01-02-16
Por: JOSÉ DAVID LÓPEZ jlopez@elperiodico.com.gt
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“Las voces de las mujeres de Sepur Zarco exigen justicia”, fue la consigna en el inicio del juicio hoy contra dos exmilitares señalados de permitir y consentir violaciones sexuales, exclavitud, desapariciones y asesinatos contra población no combatiente en el conflicto armado interno. Las mujeres a las que se referían eran las víctimas de las vejaciones, quienes estaban ahí, frente al tribunal, en silencio y con los rostros cubiertos. 

 

Esteelmer Reyes, teniente coronel del Ejército, y  Heriberto Valdez Asij, excomisionado militar, son los acusados. El primero era encargado del destacamento ubicado en Sepur Zarco, El Estor, Izabal y, el segundo, ejecutor de varios operativos que terminaron con la desaparición de hombres y la muerte de una mujer y sus dos hijas en dicha aldea. 

 

El Tribunal A de Mayor Riesgo, presidido por Yassmín Barrios, fue el designado para arrancar el debate contra los dos sindicados. El Ministerio Público (MP) y los querellantes adhesivos aseguraron que demostrarían la culpabilidad. Solo la defensa de Valdez sostuvo que probaría su inocencia.

 

Durante la audiencia, tres hombres propuestos por la fiscalía rindieron su testimonio. Cada uno aseguró que fue recluido  dentro de Sepur Zarco. Además, los tres coincidieron en que las mujeres eran violadas, así como obligadas a cocinar y lavar la ropa de los soldados.  

 

Dos de ellos, además, concluyeron que la represión en su contra fue causada porque como comunidad se organizaron para legalizar los terrenos donde vivían. La persecución y desaparición de los líderes ocurrió, de acuerdo con sus testimonios.

 

Las violaciones

 

“Sí, por todos era sabido que las mujeres eran violadas”, dijo uno de los testigos al ser cuestionado respecto a si las indígenas eran sometidas por los militares. Él, según declaró, era forzado para  trabajar para los militares.

 

Otro relató que fue encerrado en una fosa y golpeado por soldados. Además, aseveró que en algunas ocasiones las mujeres eran custodiadas hasta el río donde las agredían sexualmente, después de lavarles la ropa.

 

Esos testimonios se unirán a los de las víctimas quienes, en anticipo de prueba, narraron las violaciones sexuales que sufrieron y las enfermedades que le fueron producidas.

 

Uno de los testigos se levantó, miró a los dos acusados y los señaló con el dedo, luego que la fiscalía le solicitó si podía identificar quién era Reyes y quién Asij, pues de acuerdo con su testimonio los dos estuvieron en Sepur Zarco.

 

La defensa buscó suspender la audiencia, pues argumentó que existía enemistad entre las juezas Barrios y Patricia Bustamante. Sin embargo, pese a que tanto las juzgadores como el abogado Moisés Galindo concordaron en esa postura, una Sala de Apelaciones resolvió que ambas debía seguir conociendo el caso. 

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