Jueves 20 DE Junio DE 2019
Nación

Reconocen dedicado trabajo en salud pública

Una auxiliar de enfermería y dos médicos recibieron ayer la Orden Nacional Rodolfo Robles, instituida por el presidente Carlos Castillo Armas en 1955.

 

 

Fecha de publicación: 09-01-16
Julio Díaz, izquierda, Jorge Leiva y Rosalía Jiménez recibieron un reconocimiento por su labor profesional en salud pública y medicina.
Por: Claudia Méndez Villaseñor cmendezv@elperiodico.com.gt

Jorge Alberto Henry Leiva, Julio César Díaz Caceros y Rosalía Jiménez Santizo de Caceros fueron galardonados ayer con la Orden Nacional Rodolfo Robles, en los grados Primero, Segundo y Tercero por su carrera en el campo de la salud pública y la medicina.

Mariano Rayo, ministro de Salud, mencionó que en diciembre, tras superar una serie de problemas y otros que todavía están pendientes de resolver, con su equipo de trabajo consideraron la necesidad de reconocer el trabajo de médicos y personal sanitario.

Fue entonces que entonces promovieron una encuesta entre el personal y se aceptaron las nominaciones de los candidatos. El Consejo Técnico evaluó las propuestas y se inclinó por los tres profesionales, explicó el funcionario.

Quiénes son

Los ayer galardonados gozan del aprecio y simpatía de los trabajadores de esa cartera. Por ejemplo, a Santizo de Caceros, de 78, originaria de Escuintla, sus compañeros la conocen como ‘la Chayo’. A los 20 años se graduó en el Centro de Adiestramiento para Auxiliares de Enfermería del Hospital General San Juan de Dios y desde entonces trabaja en las unidades del Ministerio en ese departamento. Dos nietos siguieron sus pasos y se graduaron de médicos.

La hoy viceministra de Salud, Velia Oliva, reconoció que fue ‘la Chayo’, quien le enseñó a calcular tasas y coberturas y quien la acompañó durante la tormenta tropical ‘Mitch’ a apoyar a los afectados.

Díaz Caceros, de 78 años, obtuvo el título de médico y cirujano en 1961 y comenzó a trabajar en el Roosevelt donde se convirtió en Jefe de la Emergencia. “Para el 6 de febrero de 1976, dos días después del terremoto aterrizó en el parqueo del hospital un helicóptero y preguntaron por mí. Me llevaron a un campamento a San Martín Jilotepeque para atender a sobrevivientes. Tuve que enyesar personas porque miraban las batas blancas y pedían ayuda”, recordó ayer.

El profesional también ha sido jefe de la Consulta Externa, de Medicina Interna y de la Junta Directiva del Roosevelt, entre otros méritos.

En tanto, Leiva de 71 años, posee un posgrado en Cirugía General por el hospital Roosevelt y otro en Cirugía de las Vías Biliares y Páncreas por el hospital Episcopal de la Universidad de Temple de Filadelfia, Pensilvania. Luego ocupó varias direcciones en el hospital General San Juan de Dios. “Por eso tengo el corazón partido en dos”, afirmó ayer durante la ceremonia.