Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

Laboratorio Nacional de Salud ha emitido 19 mil registros en tres años

Los productos alimenticios colocados en los anaqueles de los supermercados poseen un registro que garantiza que son aptos al consumo humano.

 

 

Fecha de publicación: 02-11-15
German Acevedo, viceministro de Salud, y Wendy Paiz, del departamento de Microbiología de Alimentos, observan cuando analizan el aire de esta unidad. Por: Claudia Méndez Villaseñor cmendezv@elperiodico.com.gt
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Jaleas, carnes procesadas, alimentos enlatados, entre otros de venta en los supermercados,  deben superar una serie de pruebas antes de salir a la calle. Si bien algunos contienen aditivos, colorantes u otros componentes, estos son regulados por normas internacionales y vigilados por el Laboratorio Nacional de Salud (LNS).

Leila Patricia Dabroy, subjefa del LNS, explicó que tanto productos importados como nacionales deben pasar por pruebas y análisis (físicoquímicos y microbiológicos) antes de obtener un permiso sanitario, el cual debe ser renovado cada cinco años y que garantiza que estos no son perjudiciales a la salud.

“Deben presentar muestras de 800 gramos u 800 mililitros para que sean revisadas por el personal de cada departamento. El procedimiento puede durar más de un mes”, indicó.

Por ejemplo, a los jamones se les hacen estudios sobre aditivos, preservantes y colorantes. En cambio, con los productos UHT (Temperatura Ultra Alta), entre estos, leches y jugos de frutas las muestras se incuban 10 días para así detectar bacterias como la Listeria monocystogenes, salmonella, estafilococo aureus o Escherichia coli.

En caso de encontrarse alguno de estos patógenos las muestras son declaradas no aptas para el consumo humano y se rechazan, añadió Debroy.

Las muestras de productos alimenticios deben superar las pruebas físicoquímicas y microbiológicas antes de obtener un permiso sanitario.

Una especialista estudia distintas muestras de productos alimenticios previo a emitir un dictamen de apto para consumo humano.

Una especialista estudia distintas muestras de productos alimenticios previo a emitir un dictamen de apto para consumo humano.

Sin embargo, hay ocasiones en las que el producto no avanza hasta esos procesos porque la muestra se descarta en el momento de la entrega. “Hemos recibido recipientes con moho visible”, dijo.

Cada expediente guarda una cláusula de confidencialidad y por ello, el LNS evitó profundizar sobre el caso. “No solo pasa con los productos nacionales sino con los extranjeros, y a veces ocurre que compran los lotes y cuando traen la muestra no se encuentra en buen estado”, agregó la subjefa de esta dependencia.

Vigilancia

Sin embargo, la tarea del LNS no se limita al análisis de las muestras y declararlas aptas para el consumo humano. De manera periódica, expertos del lugar efectúan monitoreos en los estantes de supermercados con el propósito de que el producto en venta contenga los mismos compuestos que antes fueron analizados en el LNS. “Se hace cada semana y se hace al azar, o en caso que se dé una alerta”, añadió Debroy.

El LNS también realiza este tipo de acciones en ventas de comida en la calle por medio de los inspectores sanitarios. “Así descubrimos el caso de un poblado que se dedicaba a producir lácteos y como estaban contaminados, quienes los consumían padecían de diarrea”, recordó German Acevedo, viceministro de Salud.

“El Ministerio les dio capacitación porque se trataba de una producción artesanal y por eso se contaminaban. Ahora tienen productos de buena calidad”, añadió el funcionario.

De 2013 a la fecha, el LNS ha emitido 19 mil registros sanitarios de nuevos productos y renovaciones, un promedio de 7 mil al año, afirmó Acevedo.

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Aditivos son de uso permitido, según el Consejo de Ministros de Integración Económica.

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