Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

Sube a 152 número de fallecidos por deslave en Pinula y se descarta más sobrevivientes

PDH dice que si resto de pobladores se niega a abandonar el área a pesar del peligro inminente, deberán ser desalojados con una orden de juez.

 

 

Fecha de publicación: 05-10-15
Por: Sonia Pérez y Katherine Corcorán / AP
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Santa Catarina Pinula — Los cuerpos de rescate y seguridad reanudaron el lunes por cuarto día las labores de rescate en esta población parcialmente sepultada por un alud, con pocas esperanzas de hallar sobrevivientes, mientras sigue en aumento la cifra de muertos y surgen cuestionamientos a las autoridades sobre por qué permitieron que se edificaran casas en la zona.

El coordinador de las labores de emergencia y rescate, Sergio Cabañas, dijo a The Associated Press que tras reanudarse las labores de búsqueda el lunes, se encontraron más cuerpos y la cifra de fallecidos subió de 131 a 152.

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), aseguró poco antes que desde el año pasado había advertido a la municipalidad de Santa Catarina Pinula sobre los riesgos que representaba el cerro e, incluso, había recomendado que se hiciera un plan para reubicar a los pobladores.

Por lo pronto, el organismo declaró inhabitable la zona del desastre en la colonia Cambray II, donde el deslave ha dejado oficialmente hasta ahora 152 personas fallecidas y al menos 300 desaparecidos.

Alejandro Maldonado, director de la Conred, afirmó que la municipalidad de Santa Catarina Pinula y su –entonces- alcalde Tono Coro fueron informados desde diciembre sobre el grave riesgo que corrían los habitantes, debido a que el río que pasa por el lugar debilitaba al cerro.

Interrogado sobre si se podría denunciar a la municipalidad por no seguir la recomendación de la coordinadora, Maldonado dijo que esperarán a que la autoridad local les entregue un reporte sobre lo que hicieron para decidir cómo proceder.

El vocero de la comuna, Manuel Pocasangre, ha dicho que las autoridades locales habían advertido a la población sobre los riesgos, pero que la gente no quería salir. Maldonado citó, además, que en toda la zona metropolitana de la capital hay asentamientos en zonas de alto riesgo.

“Esto que se dio en El Cambray es simplemente un caso trágico de muchos potenciales que podemos tener en el área metropolitana”, dijo. La zona estaba habitada, según las autoridades, por al menos 600 familias. El gobierno decretó el lunes tres días de duelo.

Maldonado añadió que “el objetivo primordial” es recuperar todos los cuerpos, pero hizo ver que “no vamos a exponer vidas humanas innecesariamente”. Cabañas, el coordinador, dijo antes a la AP que “técnicamente, pues no hay sobrevivientes”.

La razón fundamental por la que los socorristas tienen pocas esperanzas es porque las casas a las que tuvieron acceso, y de donde han extraído cadáveres, estaban inundadas a causa del río que colindaba con la colonia y que se salió de cauce.

“Hemos encontrado agua en las casas por el desborde del río”, dijo Cabañas. “Esperemos que las que están atrás (que fueron corridas por el deslave), no tengan el mismo problema, aunque no hemos llegado a ninguna loza (o techo) de las casas que están atrás”.

Cabañas explicó que para que alguien sobreviva en estas condiciones debe tener agua para beber, un espacio con acceso hacia afuera para respirar, una buena condición física y que la persona no esté muy lastimada. “En el caso de niños y jóvenes las posibilidades son mejores”, agregó.

El jueves en la noche el deslave dejó sepultadas bajo tierra a más de 125 casas de la colonia El Cambray II, a 15 kilómetros al este del centro histórico de la capital guatemalteca.

La estrategia de búsqueda ha variado. En un primer momento se hizo a mano con picos, palas y maquinaria pero conforme pasaban las horas se fue reduciendo la cantidad de rescatistas.

El viernes miles de personas, entre rescatistas y familiares, ayudaban a buscar sobrevivientes. El sábado mil 600 rescatistas participaron en las labores, el domingo la cifra se redujo a 1.031 y el lunes se autorizó solamente a 125. Unas 70 máquinas retroexcavadoras trabajan en el lugar.

Cabañas dijo que la diferencia de esta situación con un terremoto es que en un sismo las estructuras caen y pueden dejar espacios, pero ahora el agua y la tierra complican las posibilidades de supervivencia.

“El problema es que desde hace día y medio no hemos recuperado a nadie con vida y esto frustra”, reconoció. “No quiero sacar muertos, la prioridad es la vida”.

El fiscal Edwin García, a cargo de procesar la escena del desastre y determinar las causas de muerte, dijo que ha solicitado a los rescatistas tener mayor cuidado al utilizar maquinarias pues los cuerpos están desmembrados.

“Al inicio del trabajo no hubo ningún problema porque los cadáveres que se fueron encontrando se podían visualizar, el problema de ahora es que ya hay más cuerpos desmembrados”, dijo el fiscal.

Al menos tres millones de metros cúbicos de tierra es lo que la Conred ha calculado que se desprendieron del cerro que sepultó parte de la colonia El Cambray.

PDH: Desalojo judicial


El Procurador de los Derechos Humanos (PDH), Jorge de León Duque, ha opinado hoy que en caso de extrema necesidad las autoridades respectivas deben evacuar mediante orden judicial a los habitantes de numerosas viviendas que siguen en peligro por amenazas de más deslaves en El Cambray II.

 

Personal de la PDH inició este lunes en el área –recorrida por tercera vez por el Magistrado de Conciencia- el acompañamiento a las instituciones especializadas que evalúan el grado de peligro para quienes viven en casas situadas en “la cresta” o parte superior de la montaña, a fin de invitarles abandonar el lugar.

 

La noche del jueves, el alud barrió prácticamente con al menos 125 viviendas, las “borró del mapa” de un plumazo de la naturaleza, por lo cual -aparte de los 152 cuerpos encontrados por las brigadas de rescate- ya son 230 hombres, mujeres y niños los que permanecen en el albergue de la Conred frente al parque central del pueblo.

 

Lo que más preocupa es no haber podido determinar, hasta el momento, la ubicación de entre 350 y 300 habitantes que –se da por seguro- perdieron la vida bajo toneladas métricas de tierra, lodo, piedras y los escombros de los inmuebles que habitaban.

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