Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Nación

“Nunca las quisimos abandonar…”: padres de “las Rositas”

Rosa Linda y Ana Rosa, separadas anoche, sorprenden a los especialistas tras operación de 17 horas en el Roosevelt.

Fecha de publicación: 30-09-15
Por: Tulio Juárez
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Un familiar les avisó que “las Rositas”, sus hijas siamesas, serían operadas el martes para separarlas. Por eso Francisco Castro y María Chacaj se vinieron el lunes a la capital y, hoy, aguardaban impacientes en el hospital Roosevelt las buenas nuevas de los médicos. “Nunca las quisimos abandonar”, ha dicho él en idioma quiché. Un traductor traslada sus palabras a los reporteros.

Ambos tienen suficientes preocupaciones como parte de su marcada pobreza como familia del área rural que vive en un recóndito pueblecito de Totonicapán: aparte de Rosa Linda y Ana Rosa –quienes soportaron 17 horas continuas de delicada intervención quirúrgica- la pareja cuenta con otros cinco hijos, por lo que en total suman ya siete niños.

¿Por qué se dijo que las pequeñas habían sido abandonadas por sus progenitores a partir del día en que las llevaron a este centro asistencial?  Pues, sencillamente -en palabras de Francisco-, porque son tan pobres que no podían venir a la capital a verlas. Él es campesino, jornalero, y gana en promedio Q25 al día para la comida de todos y cubrir las restantes necesidades.

A María se le quiebra un poco la voz, casi solloza. Carga en brazos a su hija más pequeña, hermanita de “las Rositas”. Asegura que la tristeza y la preocupación la invaden por lo que están pasando sus dos niñas. Aunque, eso sí, ya decidida a pedirle posada a un pariente que vive en esta capital para poder estar pendiente y junto a ellas.

Talvez el papá y la mamá de las ahora exsiamesas no logran comprender a profundidad la trascendencia de lo que está sucediendo, especialmente las dos inocentes pacientes. Pero el doctor Carlos Enrique Soto Menegazzo, director del Roosevelt, abunda en algunos detalles directos de la situación observada entre los días martes y miércoles.

 

“Delicadas, pero estables…”

La separación de las siamesas quedó consumada a las 19:32 de ayer, pero la operación como tal se prolongó 17 horas sin descanso. La última puntada la dio el cirujano respectivo a la una de la mañana del miércoles.  Su estado –al filo del mediodía de hoy- es “delicado, pero estable”.

Concluido el procedimiento quirúrgico, se les llevó a las salas de aislamiento A y B a fin de evitar cualquier posibilidad de infecciones. Para el efecto se cuenta con suficientes medicamentos y a lo largo del día evolucionaron de manera positiva, precisa Soto Menegazzo.

Ha explicado que lo más riesgoso de la cirugía en “las Rositas” fue la separación del hígado, pero por fortuna solo se necesitó aplicarles su respectiva unidad de plaquetas. Además, una de ellas presentó dificultades en el abdomen debido a que no era posible ponerle piel, aunque la ciencia salió al paso de ese momento.

Una ciruana plástica procedió a colocarle una especie de “malla” y la cerró. “Rosa Linda se encuentra estable y gracias al medicamento, dentro de poco su cuerpo podrá funcionar solo. Ana Rosa recibe una medicina más fuerte, porque le entró aire al pulmón y se le colocó un tubo para que se expanda”, dijo.

El director del centro asistencial comentó que los especialistas –más de 30 que intervinieron en la operación de separación- están impresionados por la capacidad de reacción –física- de las niñas, en especial porque pasaron 17 horas bajo los efectos de la anestesia general.

Rosa Lina y Ana Rosa nacieron el 11 de febrero de 2013 –hace ya dos años y siete meses- en una pequeña comunidad totonicapense compartiendo pelvis, cadera, vejiga, intestino grueso, órganos genitales y urinarios, que les fueron reconstruidos. Su proceso de observación y posterior recuperación llevará tiempo… bastante.

 

El milagro de la vida, finalmente, podrá consumarse…

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