Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

“Teniente Jerez”

Primeras revelaciones

Fecha de publicación: 23-08-15
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Los orígenes de La Línea: dos hermandades de militares unidas en la “Red Moreno”

La recién desmantelada estructura es un reciclaje de los años noventa, época en la que Juan Carlos Monzón aprendía a defraudar y Francisco Ortiz, Teniente Jerez, afinaba sus tácticas que muy útiles le serían a Pérez Molina y Baldetti.

De izquierda a derecha Rualdo Leal (cuñado del presidente Otto Pérez Molina y hermano de la primera dama, Rosa Leal de Pérez), Francisco Ortega Menaldo, supuesto creador de La Cofradía junto a Rolando Cárdenas, alias el Seco, y Alfredo Moreno.

 

R. ESTRADA / F. RODRÍGUEZ

elPeriódico

Robar al fisco e intervenir las aduanas para exigir sobornos no es un negocio que se inventaron los miembros de La Línea. Esa estructura, donde el presidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti recibían el 61 por ciento de las comisiones ilícitas, ya existía desde hace dos décadas, pero empezó a fraguarse desde hace cuatro, cuando en los setentas, un grupo de militares ocupó las fronteras bajo la excusa de buscar armamento para la guerrilla.

La Cofradía y el Sindicato son las dos hermandades dentro del Ejército que dieron origen a esta red de corrupción. Estas se formaron desde las entrañas del Ejército, en los años más cruentos de la guerra interna, una alianza entre oficiales de inteligencia graduados de la Escuela Politécnica, que según el informe de Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi), “se trata de grupos unidos por fidelidades variables, surgidas a lo largo de una carrera en la que la competencia y la lealtad entre compañeros de promoción se entremezclaban y cambiaban según las oportunidades que les ofrecía la coyuntura”.

Una investigación de Jose Rubén Zamora, publicada en elPeriódico en noviembre de 2002 detalla cómo, a finales de la década de los setenta, el Ejército guatemalteco estableció una oficina dentro del Ministerio de Finanzas con la finalidad, o excusa, de detectar el tráfico de armas y municiones destinadas a los grupos guerrilleros.

“Junto con el general retirado Luis Francisco Ortega Menaldo, se dice que Manuel Antonio Callejas y Callejas, fue uno de los arquitectos de una poderosa organización paralela al Ministerio de Finanzas Públicas. Presuntamente, con el tiempo, esta organización clandestina logró penetrar otras instituciones clave del Estado, que le sirvieron para llevar a cabo operaciones de contrabando, narcotráfico y otras actividades ilícitas”, señala el informe Poderes Ocultos, de Susan Peacock y Adriana Beltrán, auspiciado por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola).

El documento narra cómo los miembros de estas dos hermandades de militares, fueron tomando el control de las aduanas aprovechando la experiencia adquirida con la infiltración de personal. Callejas fue nombrado durante el gobierno de Jorge Serrano Elías como director general de Aduanas, desde donde posicionó a familiares y amigos de su estructura criminal en puestos clave de aduanas. Las lealtades forjadas a lo largo de la carrera militar entre los oficiales les permitía mantener estructuras verticales y obedientes.

Unificación de hermandades

La red Moreno, desarticulada a mediados de la década de los noventa, fue como la fase dos en este proceso evolutivo de bandas defraudadoras. La captura de sus integrantes permitió evidenciar cómo las anteriores hermandades confluyeron alrededor de un interés común:

Las aduanas.

Alfredo Moreno, líder de la organización, fue un militar truncado que decidió aprovechar la estructura de espionaje montado en la década de los setenta en las aduanas. Así, decide que esta le podía ser útil para sus intenciones de defraudación aduanera y contrabando.

Alfredo Moreno junto a Alfonso Portillo, Peter Stolz y Roberto Letona Hora, miembro de El Sindicato. Según las declaraciones, el FRG y Portillo fueron financiados por recursos de Moreno.

Las capturas de los noventa también evidenciaron cómo los altos mandos posicionaban a personas de perfiles bajos, como articuladores y bisagras, dentro de la compleja estructura de defraudación. Los peones tenían un factor común, eran exmilitares que no lograron concluir su carrera en la institución armada ni ascender hasta los grados de General. Con el tiempo crecieron dentro de la organización y adquirieron experiencia, algo que años después les facilitó posicionarse de nuevo en la estructura de “La Línea”.

La Red Moreno tomó “lo mejor” de las hermandades. Militares como Roberto Letona Hora, miembro de El Sindicato, o Callejas y Callejas junto a Ortega Menaldo, de La Cofradía. Los tres ejercían un papel tras bastidores, movían los hilos de Moreno y su red de defraudación.

El eslabón hacia La Línea

En un juzgado de Mixco en 1999, un testimonio echó de boca a todos los miembros de la Red Moreno. Su nombre es Francisco Javier Ortiz Arriaga, cuyo seudónimo dentro de la red criminal era Teniente Jerez. Este sirvió a esa organización como vista de aduanas, encargado de aduana y posteriormente como recaudador.

Ortiz Arriaga, pese a haber delatado la estructura de Alfredo Moreno, fue el encargado de reestructurar “La Línea” de Otto Pérez, Roxana Baldetti y Juan Carlos Monzón.

Ortiz Arriaga, pese a haber delatado la estructura de Alfredo Moreno, fue el encargado de reestructurar “La Línea” de Otto Pérez, Roxana Baldetti y Juan Carlos Monzón.

“Le quiero explicar que hay un grupo de apoyo. En la aduana había una Junta Directiva, un Comité Ad Hoc y un comité de apoyo, muchas directivas que estaban formadas por todos los militares entre los cuales se encontraba el general Ortega Menaldo, el general Letona, el general Callejas, el coronel Díaz Barrios, Valerio Cárdenas, el mayor Luis Alvarado Batres, el coronel Fernández Ligorría, el coronel García Catalán, el coronel Hugo Morán Carranza”, narró entonces Ortiz ante el Tribunal de Mixco que conocía el caso de la Red Moreno.

Ortiz fue el eslabón que terminó por hundir la estructura de defraudación de Moreno. Delató, no solo la forma de operar de la estructura, sino de otros integrantes que siguen vinculados al poder y al presidente Otto Pérez Molina. El Teniente Jerez también inculpó al hermano de la hoy primera dama Rosa Leal, Otto Rembert Leal.

“Así trabajamos todo el año noventa y en enero de 1991, el general renuncia de la Dirección General de Aduanas y yo me aboco al señor Alfredo Moreno, quien me indica que ahora estamos en una situación mejor, puesto que el general Ortega Menaldo había llegado al Estado Mayor Presidencial. Continuamos trabajando así y como en junio de 1991 es trasladado a la Aduana de Agua Caliente el señor Otto Rembert Leal… Diciéndome el señor Moreno Molina que pusiera al tanto al señor Otto Rembert Leal –de la defraudación–”, declaró Ortiz.

Según un cable de la embajada de Estados Unidos (Gt201908z)de octubre de 1996, Leal estaba siendo apoyado “para [tomar] el puesto de director de Aduanas. Esa preparación está haciéndose por el -entonces- coronel Pérez y el general Luis Francisco (Ortega) Menaldo”, señala el cable.

Ortega era uno de los jefes de la Red Moreno, y jefe de Pérez Molina en ese momento. El actual mandatario, si bien no era cercano a Alfredo Moreno, sí aceptó regalos de su parte, según el mismo documento.

El joven de la talanquera

Juan Carlos Monzón se graduó como oficial de la Escuela Militar de Honduras en 1992. En 1994, mientras Pérez Molina servía como oficial de inteligencia, era común ver a Monzón levantando la talanquera en el callejón Manchén. Sin embargo, su carrera no terminó como hubiera esperado, pues fue dado de baja en 1998 “por convenir” al servicio. Según narraron a elPeriódico excompañeros, estaba involucrado en “negocios raros”.

Juan Carlos Monzón, en la estructura de “La Línea”, era una especie de Alfredo Moreno, encargado de coordinar las Estructuras, recaudar los recursos y el vínculo con el 1 y la 2.

El 16 de marzo de 2001, Monzón fue detenido junto familiares de Alfredo Moreno, acusados todos de integrar una estructura de robo de vehículos, esto según la Policía mientras conducían un carro robado, intentar huir y dispararles. Monzón recibió una bala de uno de sus compañeros, otro de los robacarros murió al ingresar al hospital.

El caso fue sobreseído debido a que el dueño del vehículo robado no se presentó a declarar, aunque los policías que participaron en la detención declararon en contra de los sindicados, el MP pidió el cierre provisional del caso. Cinco años después los abogados de Monzón pidieron que se clausurara.

Monzón, según diversas fuentes, empezó una relación cercana con Roxana Baldetti a principios de los 2000 y era frecuente verlos en distintas actividades, incluyendo en la universidad mientras cursaba la licenciatura en Periodismo.

El contacto de Monzón con el contrabando habría empezado en la misma época en que era amigo de los Moreno. Según las declaraciones de Ortiz, “Toda la familia –de Moreno– estaba enterada, a excepción del niño chiquito, de ahí todos”, narró.

“… imagínese, cuando estuve en San Cristóbal (frontera de El Salvador) me mandó a su hijo José Moreno, aunque no trabajaba en la Aduana, él estuvo allá conmigo. Lo mandaba para controlarnos, siempre utilizó controles, en 1990 usó a Marlon, en 1994 usó a otro hijo, José, y así le mandaba a su otro hermano con Rafael Serrano con Valle Nuevo, todas las actividades que se realizaban eran negocios de él”, amplió al fiscal que lo cuestionó sobre si toda la familia Moreno estaba enterada de dónde provenía el dinero de Alfredo Moreno.

Líder entonces, líder ahora

Pérez Molina no pasó desapercibido dentro de la mutación de El Sindicato y La Cofradía, tal como la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) informó el pasado viernes sobre su liderazgo en la estructura de “La Línea”.

Tampoco lo hizo en la articulación de la fraternidad, “un cable desclasificado de la Agencia de Inteligencia para la Defensa de Estados Unidos observa que, con frecuencia la clase hace picnics con sus familias, bailes, salidas, celebraciones de cumpleaños, etcétera, en las que se reúnen todos los miembros de la clase –El Sindicato–”. La particular unidad en esta promoción se atribuye en buena parte al liderazgo del general Otto Pérez Molina”, señala el documento de Wola.

Fernandez Ligorría miembro de El Sindicato de Pérez Molina, era un activo integrante también de la red de defraudación según declaró Ortiz.

Fernandez es padre de José Fernandez Chenal, ahijado de Pérez Molina y actual diputado del Partido Patriota (PP).

También familiar de Oliverio García Rodas, otro diputado del PP.

Sin embargo, lo que nadie logra explicar con claridad ahora es ¿por qué Ortiz, el Teniente Jerez, pese a haber develado y delatado a la estructura de defraudación de Moreno ante la Justicia, volvió a ser convocado por la mutación de las hermandades para encargarse de “La Línea” y reestructurarla?

En este suplemento se encuentran algunos fragmentos de las declaraciones del Teniente Jerez, dadas el 24 de mayo de 1999 ante el Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad y delitos contra el Ambiente de Mixco, como anticipo de prueba de Ortiz Arriaga en el Caso Moreno.

Jerez, el hombre del contrabando

Corrían las 9:30 horas del 24 de mayo de 1999 en el Tribunal de Sentencia de Mixco. Los jueces recibieron la declaración, en anticipo de prueba de Francisco Javier Ortiz Arriaga, quien desde hace dieciséis años es conocido con el mote de Teniente Jerez.

Redacción elPeriódico

“Quisiera comenzar declarando que yo ingresé al ramo de aduanas en el año 1979, con la plaza de auxiliar de oficina (…). En el año 1981, fui ascendido a la plaza de Vista de Aduana I y trasladado a la Aduana de Santo Tomás de Castilla. Después de cómo seis y ocho meses de estar trabajando en dicha aduana, por primera vez conozco al señor Alfredo Moreno Molina, por medio del señor primer revisor en ese entonces, Federico Patzán. Él me hacía saber que el señor Alfredo Moreno Molina trabajaba en el Ministerio de Finanzas Públicas con el mayor Francisco Ortega Menaldo y que ellos tenían el control sobre todas las aduanas, así como la Guardia de Hacienda, Juzgados, Ministerio Público, Contraloría General de Cuentas y que en la aduana, don Alfredo Moreno Molina era quien mandaba (…).

“En el año de 1982, aproximadamente, fui trasladado a la Aduana Central (…). Allí fungía como revisor el señor Bernando Conde, quien me hizo saber lo mismo que me dijo el señor Federico Patzán (…). Allí me habla el señor Humberto Álvarez Salazar, compañero vista, ofreciéndome que él me podía ayudar con el señor Moreno, para que ingresara a trabajar para él por medio de su mamá, señora Esperanza de Moreno, indicándome que no había ningún riesgo porque el señor Moreno tenía el control sobre la Dirección General de Aduanas, Contraloría de Cuentas, Ministerio Público, Guardia de Hacienda y Juzgados. Yo en ese entonces tuve un poco de temor y le dije el señor Humberto Álvarez Salazar que quizás más adelante (…).

“En el año de 1983, soy trasladado a la Aduana del Puerto de San José. Allí trabajo conjuntamente con el señor Edgar Cordón Galdámez, persona con la cual hacemos amistad. Posteriormente somos trasladados a diferentes aduanas y no es sino hasta el año de 1985 (…), que el señor Cordón Galdámez me llega a buscar, haciéndome saber que me encontraba en un listado de Vistas de Aduana que iban a ser despedidos por la Dirección General de Aduanas. Que la única manera que no podía ser cancelado, era si trabajaba para el señor Alfredo Moreno Molina. Yo le pedí consejo y me dijo él que sí, que lo podíamos hacer, porque él tenía todo el apoyo dentro de lo que era la Aduana, Contraloría, Guardia de Hacienda, Ministerio Público y Juzgados, que él tenía completamente cerrado el círculo de lo que es la Dirección General de Aduanas y, siendo así, que no deberíamos tener ningún problema, siempre y cuando trabajáramos bajo las directrices que el señor Moreno Molina nos diera. Diciéndome él que si yo aceptaba la propuesta, el paso a seguir sería ir a la casa de la señora Esperanza de Moreno, mamá del señor Alfredo Moreno Molina, para que ella hiciera el contacto con el señor Alfredo Moreno Molina (…). Le dije que aceptaba y, alrededor de como ocho días después, soy llevado a la casa de la señora De Moreno, ubicada en ese entonces en la Avenida Bolívar y 34 calle, si no mal recuerdo; haciéndome ver ella que, efectivamente, iba a ser yo cancelado de mi relación laboral, conjuntamente con otros compañeros Vistas de Aduana; pero que en vista que el señor Cordón Galdámez me había recomendado, ella ya había hablado con su hijo, a lo cual el señor Moreno Molina había accedido no solo porque no fuera cancelado de la Dirección General de Aduanas sino al traslado a la Aduana de Agua Caliente (…). Esperamos allí al señor Alfredo Moreno, quien cuando llegó nos hizo ver que teníamos que trabajar para Manuel Antonio Callejas y Callejas quien era ahora Director General de Aduanas, diciéndome que este señor era parte de la organización (…). Agregándome que tenía que efectuar los formularios 130 y 1 Rp y que la cuota semanal de todo el trabajo que efectuáramos para él, era de Q50 mil, dinero que debía ser entregado a su señora madre, a su hermana Judith Moreno o Sonia Moreno, indicándome que entre las personas que traían mercadería de Panamá, que yo debía atender estaban el señor Irene Escobar, Hipólito Santos Reyes y a la señora Ana María de Marroquín. En abril de ese año, aproximadamente, soy llamado por el señor Alfredo Moreno Molina para que fuera a tomar posesión a la Dirección General de Aduanas como subadministrador, con los planteamientos, perdón, con los lineamientos que él ya me había dado.

“Como a los seis o cinco meses de estar trabajando me llama el señor Moreno Molina, que el general Callejas y Callejas iba a llegar a visitar la Aduana y que si preguntaba cuánto dinero era entregado al señor Alfredo Moreno Molina que le dijera que era una cantidad variable. Llegando el general Callejas, efectivamente como me había indicado el señor Moreno Molina, no me preguntó nada, solo me hizo saber que la próxima entrega que le hiciera a Moreno Molina se la hiciera en dólares (…).

“En enero de 1991, el General renuncia de la Dirección General de Aduanas y yo me aboco al señor Alfredo Moreno, quien me indica que ahora estamos en una situación mejor, puesto que el general Ortega Menaldo había llegado al Estado Mayor Presidencial. Continuamos trabajando así y, como en junio de 1991, es trasladado a la Aduana de Agua Caliente el señor Otto Rembert Leal (…).

“En julio de ese año, mi contrato del 079 es rescindido, lo cual le comunico al señor Moreno Molina y me dijo que entregara el cargo porque eran estrategias y que le entregara todo al señor Otto Leal y que él se iba a estar comunicando con él. Así lo hago y me retiro (…).

“En el año 1994 soy llamado nuevamente por el señor Alfredo Moreno Molina para trabajar ahora como Administrador en la Aduana de San Cristóbal frontera (…). Me da las indicaciones iguales a las que me había dado en la aduana de Agua Caliente en el año de 1990, para que trabajara de la misma manera en la Aduana de San Cristóbal. Diciéndome que como estaba cerrada la Aduana de Valle Nuevo, ahora el tráfico estaba dividido en Pedro de Alvarado y San Cristóbal. Diciéndome que debía entregarle la cantidad de Q80 mil para él y Q50 mil para Ricardo Flores, asesor de Julio Caballeros (…).

“El 12 de diciembre de ese mismo año de 1994, soy llamado por el señor Alfredo Moreno Molina a su casa y me dice que por instrucciones del coronel Luis Fernando Ligorría, quien estaba de Jefe del Estado Mayor, que en un lapso de unos 15 días me iba a llegar el traslado a la Aduana de Aguas Calientes y que al llegar a trabajar a dicha aduana, siguiera los lineamientos que le había dado al señor Edgar Cordón Galdámez (…).

“Al llegar a la aduana de Agua Caliente (…) dándome allí el señor Cordón Galdámez los lineamientos que a él le había dado el señor Moreno Molina, diciéndome que lo que tenía que trabajar era formularios aduaneros, el recibo 63 A, el 50 A, el CD 32, guías de consignatario y guías en tránsito (…).

“Dos meses después soy requerido por el señor Cordón Galdámez para una reunión con el señor Moreno Molina, en la casa de su señora madre Esperanza Moreno, a la cual asisto. Soy recibido por la señora Esperanza de Moreno, indicándome ella que tenía que llevarle una cuota semanal de dinero en efectivo, y como yo le había platicado que trabajaba en ganado y tenía una carnicería, también me pidió carne (…).

“Debo decirles señores jueces que, en ese tiempo, en esa aduana habían fondos, un fondo mayor y un fondo menor, dándome la orden el señor Moreno Molina que, en ausencia del señor Cordón Galdámez, yo entregara en la casa de su señora madre, lo concerniente al fondo menor, cosa que hice. Recuerdo que una de tantas veces que fui a dejarle este dinero, fui enviado por su señora madre al Ministerio de Finanzas Públicas, al 18 nivel, para que le entregara allí el dinero al señor Moreno Molina personalmente (…).

“15 días después, soy llamado por la señora Esperanza de Moreno (…). El señor Moreno me explica que, debido a divergencias con el mayor Hugo Morán Carranza quien le estaba exigiendo mucho dinero de parte nuestra, lo cual él no quiso hacer, él nos había cancelado a todos, refiriéndome a Hugo Morán Carranza. Que me retirara a mi casa y que aún me encontraba a disponibilidad, haciéndome saber que quien se encontraba bajo su organización, no se podía retirar sino cuando él lo decidiera (…).

“En el año 1990, llega la señora Esperanza de Moreno a mi empresa de carne de res de mi propiedad (…). Que por orden del señor Moreno Molina, me debía presentar a su casa, ahora ubicada en la zona 12, Colonia Villa Sol, si no mal recuerdo (…). Se me ordenaba que tenía que ser intermediario entre el señor Moreno Molina y los empleados de Aduana en cuanto a recepción de dinero (…).

 

“Debo decirles que, hasta ese momento, yo desconocía la organización del señor Moreno, porque solo tenía los números telefónicos de Elio Sánchez y del señor Vicente González. Cuatro meses después soy llamado por el señor Alfredo Moreno Molina y me indica que le vaya a hacer un depósito al coronel Luis Fernando Ligorría, al Banco Continental de la Calzada Roosevelt, y que posteriormente él me iba a dar instrucciones. A mi retorno se me indica que ahora ya no solo iba a ser intermediario de las aduanas, recibiendo el dinero, sino también con los tramitadores y agentes aduanales, dándome un listado de sobrenombres e iniciales en los cuales yo tenía que hacer sobres y depositar las cantidades de dinero que él me decía en dicho listado (…).

“Me indicaba el señor Moreno que debía asistir a las reuniones de su grupo, las cuales se efectuaban el día martes. Así es como asisto a las reuniones y me entero de las actividades del denominado Grupo Salvavidas, comandadas por el señor Alfredo Moreno Molina. Se llevaban juicios, apoyo a los políticos, se miraban robos de vehículos. Trabajo con él y su organización hasta el mes de junio de 1996, fecha en la cual le pido mi retiro al señor Moreno, porque en abril de ese mismo año mi esposa había sufrido un atentado en la zona 11, cerca de mi casa de habitación, habiendo muerto nuestro piloto y además de eso se me había informado que el señor Moreno Molina me quería matar (…). El motivo era porque yo conocía bastante de los movimientos del señor Moreno Molina (…).

“También debo de hacer del conocimiento de ustedes, señores jueces, que yo me hice cristiano, razón también por la cual ya no quise participar en dichas situaciones. Pero recuerdo que el señor Alfredo Moreno Molina me manda un fax a mi casa de habitación, diciéndome de una manera irónica que a ver cuánto me duraba mi felicidad, que esperaba que muchos años y que yo viera crecer a mis hijos. Vine yo y lo llamé con miedo. Le indiqué que yo lo que quería era entregarle mis responsabilidades a quien él me indicara, porque yo ya no podía seguir en su organización siendo cristiano. Dándome la orden que le entregara lo relativo a fronteras al señor Osmundo Villatoro, quien fungía como Juez de Paz y todo lo de furgones al señor Julio Estuardo De León, lo que fui realizando.

Formulario 63 A

PREGUNTA: ¿Cuál era el procedimiento que se utilizaba en la Aduana de Agua Caliente para trabajar, según instrucciones de Alfredo Moreno, el formulario 63 A.

– RESPUESTA: El formulario 63 A es un recibo que consta de original y copia (…). Se hacían dos formularios. Uno era el legal y el otro el ficticio, cada formulario era autorizado con un mismo número. El original del formulario se le entregaba al cliente, o sea al importador (debo decir que en esta forma de defraudación, el importador desconocía lo que sucedía en la Aduana) y la copia se hacía con el otro formulario falso, con una cantidad mucho menor de lo que pagaban ellos efectivamente en caja. Por ejemplo, un formulario pagaba Q50 mil y el ficticio, se hacía otro el cual pagaba Q1 mil y se defraudaba al Estado Q49 mil. Había un tramitador autorizado por el Director de Aduanas, el señor de nombre Jaime Díaz, él era quien pagaba los impuestos con cheques. Los cuales, al efectuar la defraudación, él cobraba un 20 por ciento de la comisión, sobre el cheque que él había emitido para pagar impuestos (…). Más adelante, cuando yo trabajaba como intermediario con el señor Moreno, había otras formas.

Grupo Salvavidas

 

PREGUNTA: ¿Qué era el Grupo Salvavidas? ¿Qué actividades tenía?

– RESPUESTA: Pues tenía diferentes actividades. Por ejemplo, se llevaban casos jurídicos. Recuerdo una vez del accidente del hijo del señor Moreno Molina. Este varón mató a un señor en Ciudad de Plata y posteriormente cambiaron un parte. Esto lo hizo el señor Osmundo Villatoro, que era el enlace del señor Moreno Molina con la Policía Nacional. Esta vez el grupo pagó Q30 mil, revirtiendo el caso, al decir que por imprudencia se había pasado la avenida. Y lo que había pasado, según dijo el señor Moreno Molina, que por ebriedad había matado a esta persona. Ese es uno de los casos. Otro caso que recuerdo es el de el general Efraín Ríos Montt, cuando le dieron una medida sustitutiva, porque consta en los diarios que esa vez iba acompañado de los licenciados Elio Sánchez del Grupo Salvavidas y Mario Augusto Morales Mazariegos, y me es ordenado por el señor Moreno Molina, que al señor Morales Mazariegos se le dieran Q50 mil para que la juez Villaseñor otorgara la medida sustitutiva del general Efraín Ríos Montt.

P: Aclárenos allí una cosa, ¿esos Q50 mil eran para pagar la medida sustitutiva o era para que la otorgaran o que la juez se quedara con ese dinero?

– R: Pues sí, porque la medida sustitutiva la pagaron con una fianza. Quien contactó a la jueza Villaseñor es el señor que es magistrado de la Corte de Constitucionalidad, papá del señor Osmundo Villatoro.

P: ¿El que es magistrado del Tribunal Supremo Electoral?

– R: Ese. Me recuerdo del caso de la señora Mirna Mack, en el cual está el general Godoy, el coronel Palencia, el coronel Oliva y se dieron Q100 mil, que eran destinados para los señores jueces, que llevaban el caso. Recuerdo también el caso del señor Michael Devine, el señor García Catalán, en el cual se dieron Q30 mil (…). El señor Mario Reyes se encargaba de conjuntar a toda la prensa y se daba Q5 mil a cada medio periodístico, escrito, televisivo o radial, para que escucharan la conferencia del señor García Catalán. También el caso del señor Gaitán, el señor Moreno nos dijo que le habían entregado Q50 mil al doctor Mario Castejón para que dejaran de estar acusando al en ese entonces general Gaitán. El caso de Jutiapa, en ese caso se le pidieron a los aduaneros Q200 mil, porque se había encontrado las anomalías del 63 A, en las aduanas de San Cristóbal, Valle Nuevo y Pedro de Alvarado. Dicho caso pasó al Ministerio Público de Jutiapa, y en este caso el señor González contactó a uno del Ministerio Público que en los sobres se le ponía el nombre Manolo (…). Solo supe el apellido, Linares, pero en el sobre se le ponía Manolo. El señor Moreno Molina ordena que le diga a los señores de Valle Nuevo y Pedro de Alvarado que junten la cantidad de Q200 mil, quienes estaban involucrados en esta situación, lo cual así se efectúa y lo cual se deposita a la cuenta del licenciado Vicente González. Este es otro caso. El caso por ejemplo del señor Julio Escobar, subdirector General de Aduanas, quien parece que no se quiso plegar a los lineamientos del señor Moreno Molina y fue muerto en la Iglesia de Santo Domingo con un verduguillo y el señor Moreno Molina nos hizo saber al grupo que eso les pasaba a quienes no se plegaban a sus lineamientos.

P: ¿Se llegó a tratar allí, en los casos jurídicos que se llevaban en esta organización, la muerte del señor Vicente González?

– R: Así es, porque esta muerte del señor Vicente González era una cosa muy rara, porque a este señor González, unos 15 días antes de su muerte, el señor Moreno Molina le regala un pick up que le había comprado al coronel Jacobo Edgar Salan y que el señor Portillo, quien pertenecía al Grupo Salvavidas, hace entrega de las llaves al señor Vicente González y me llama telefónicamente y me pregunta si yo no sabía por qué el señor Moreno Molina le había regalado ese pick up. Yo le dije que lo ignoraba, que yo la orden que tenía era pagarlo.

P: ¿Por qué le hace esa pregunta?

– R: Porque parecen rencillas entre ellos, ciertas divergencias con el señor Vicente González y, 15 días después, él es difunto y él [Alfredo Moreno] nos llama a una reunión en su casa. Y como yo era de confianza del señor Moreno, entro a las tres o cuatro salas de su casa, porque tenía deseos de ir al baño y encuentro al señor Minera en la casa de él.

P: ¿Quién es el señor Minera?

– R: Fungía como tercer jefe de la Policía Nacional y que era parte del Grupo Salvavidas. Posteriormente el señor Minera, que sube y le hace saber al grupo que en una riña familiar al señor Vicente González lo habían matado. También se dio otro caso de una muerte del hermano del señor Cárdenas, este era un militar, un teniente que yo no conocí y lo supe por el señor Cárdenas, quien comentaba que el señor Moreno lo había mandado a matar porque le quitaba parte del dinero que le tocaba recibir.

P: ¿Cómo estaba formado este Grupo Salvavidas? ¿Había una Junta Directiva?

– R: Había personal de apoyo, un Comité Ad Hoc, una Junta Directiva y ramas.

P: ¿Cómo estaba formado el Comité Ad Hoc y qué funciones tenía?

– R: Estaba formado por el señor Alfredo Moreno, Elio Sánchez, Vicente González, el señor Catalán y su servidor. Y aquí se trataban las sanciones disciplinarias del Grupo Salvavidas, los traslados de diferentes aduanas, situaciones en cuanto qué juicios se llevaban o no, qué juicios aceptaban o qué juicios no iban a aceptar el Grupo Salvavidas.

P: ¿Quiénes conformaban la Junta Directiva?

– R: El señor Alfredo Moreno Molina era el Presidente; el señor Elio Sánchez era el Vicepresidente; el señor Osmundo Villatoro Escobar era el Secretario; su servidor era el Tesorero; el señor Alfonso Portillo era encargado de Asuntos Políticos; el coronel Augusto Catalán era encargado de Seguridad; el general Efraín Ríos Montt era el encargado de Asuntos Jurídicos; también el señor Mario Augusto Morales, el licenciado Álvaro Sierra, el licenciado Ramón Sáenz, todos eran de Asuntos Jurídicos. El señor Ale Castillo era el Comodín; el señor Mario Reyes era Encargado de la Prensa; el señor Rolando Sagastume Donis era Encargado de Publicidad.

P: ¿Y las ramas?

– R: Las ramas eran miembros de la organización, pero que no estaban en la Junta Directiva. Por ejemplo, una rama era Misael Torres, era una rama de la organización que estaba plegada a los lineamientos del señor Moreno Molina y a cambio él recibía Q20 mil. Y así hay varias ramas. En la Policía Nacional, tenía al señor Minera; en el Ministerio Público, al señor Vicente González. En Migración tenía a Hugo René Mayado Lima. En los Juzgados tenía al licenciado de apellido Anavizca, tenía al licenciado Osmundo Villatoro y ellos se encargaban de contactar a los demás jueces para servir al Grupo Salvavidas a cambio de dinero.

P: ¿Para qué contactaban a esos jueces?

– R: Para que sirvieran al Grupo Salvavidas a cambio de dinero.

P: ¿Estaba enterado el general Efraín Ríos Montt de las actividades ilícitas del Grupo Salvavidas?

– R: Estaba enterado.

P: ¿Sabía el general Ríos Montt que el dinero que se le entregaba provenía de defraudación aduanera.

– R: Así es.

P: ¿Y lo recibía él?

– R: Lo recibía

P: ¿Cuánto recibía él?

– R: Me acuerdo que una vez, le llevó el señor Moreno Molina Q100 mil. Aquí le quisiera hacer una aclaración, el señor Alfonso Portillo recibía de la aduana Valle Nuevo Q50 mil quincenales y Q20 mil de la Aduana de Pedro de Alvarado. Los Q50 mil eran para el partido y los otros Q20 mil para el señor Alfonso Portillo como Grupo Salvavidas. Él lo que tenía que hacer dentro de la organización era acompañar al señor Moreno Molina para hacer los acercamientos y controlar al señor Gilberto Villagrán Gómez, que era administrador y amigo de él.

P: O sea, que entendemos de lo que usted acaba de declarar, que Alfonso Portillo también supervisaba la corrupción en las aduanas.

– R: Así es.

P: Al igual que todas las demás personas.

– R: Así es. Ahora, le voy a decir que él recibía los Q15 mil y se turnaban con el general Efraín Ríos Montt para los Q50 mil. Entregas que hizo el señor Moreno Molina en el Hotel Dorado, fueron organizadas en la casa del general Ríos Montt. En la casa de él, en la Colonia Tecún, zona 15 (…).

“Le quiero explicar que hay un grupo de apoyo, para llevar una secuencia. En la Aduana había una Junta Directiva, un Comité Ad Hoc y un Comité de Apoyo, muchas directivas que estaban formados por todos los militares, entre los cuales se encontraba el general Ortega Menaldo, el general Letona, el general Callejas, el coronel Díaz Barrios, Valerio Cárdenas, el mayor Luis Alvarado Batres, el coronel Fernández Ligorría, el coronel García Catalán, el coronel Hugo Morán Carranza.

P: ¿Qué funciones tenía este grupo de apoyo?

– R: Era el que le abría el tráfico de influencias.

P: ¿Todos estaban enterados de las acciones ilícitas?

– R: Sí, porque ellos, según le contaba Moreno, eran los que movían y realizaban las estrategias (…).

P: ¿Podría indicarme las claves que utilizaba el Grupo Salvavidas?

– R: Por ejemplo, el señor Moreno Molina era el Doctor o Don Arnoldo; su servidor era Jerez, no teniente Jerez; el licenciado Rolando Sagastume era Arquitecto Dos; el licenciado Vicente González era el Entrenador; el licenciado Misael Torres era el Futbolista; el general Roberto Letona Hora, “el señor que da la hora”; el general Fernández Ligorría, “liga, liga”; el señor Francisco Ortega Menaldo, era Conaldo; el señor Gilberto Villagrán era el Villano; el señor Alvarado Batres, el mayor Alvarado Batres, el Burro; el señor José Antonio Larroyo le decía Narices; a la Aduana Central le llamaba Hospital; al señor eh, el señor director, eh, como se llamaba este, Enríquez, José Enríquez le decía Chepe; a la Guardia de Hacienda, Compadre; a los guardias de hacienda que estaban en los lugares les decían lambiscones; al Ministerio Público le decía Mamá panzona; cuando venía, por ejemplo, alguna entrega de San Cristóbal, él decía los señores de Asunción Mita; cuando venía lo proveniente de Pedro de Alvarado, le decía los señores de Chiquimulilla; cuando él decía lo proveniente del Valle Nuevo, decía los señores de Jalpatagua; cuando venía dinero proveniente de Aguas Calientes, decía de Esquipulas; hablaba de Puerto de San José, el Poludo; cuando hablaba de Santo Tomás de Castilla decía “hasta no ver no creer”; eso es lo que yo recuerdo.

Dar bocado

“Entonces mi esposa sale para Miami, a petición del señor Moreno Molina, y yo me quedo aquí trabajando. En ese ínterin estaba, cuando llegó Alex Castillo Reyes y me dice que tenía conocimiento que el señor Alfredo Moreno Molina me había chillado en la Sección de Inteligencia, por narcotráfico y que él había contactado al capitán Romeo Guevara Reyes, porque él sabía que lo que yo hacía era trabajar para el señor Moreno, eso me explicó. A lo cual pidió el señor Romeo Guevara Reyes hablar conmigo. También el señor don Romeo Guevara Reyes estaba en la organización del señor Moreno. Accedo y me junto con él en el Hotel Las Américas, con Hipólito Santos Reyes, Alex Castillo y yo. Y el señor Guevara (…) me dijo, tenemos investigaciones, a nosotros nos llegó un parte de que usted no se dedica al narcotráfico. Pues yo no hago nada de eso, capitán, le dije yo, lo que hago es trabajar para ustedes, porque tenía conocimiento que se le entregaban diez mil quetzales semanales.

P: ¿Proveniente de las Aduanas?

– R: Proveniente de las Aduanas. Cuando yo le dije esto, me dijo, y usted cómo me dice esto. Y yo le dije, eso es lo que el señor Moreno le explica al grupo, eso es lo que yo hago y yo no estoy metido en nada de narcotráfico. Y el señor me dice, mire, nosotros lo hemos investigado y sabemos que usted no está en esto, pero sabemos que trabaja para el señor Moreno. Así es, yo trabajo para él. Quiero que el día domingo, me dijo, nos juntemos en la casa del general Francisco Ortega Menaldo, en La Cañada, queremos hablar con usted, porque lo que íbamos a hacer, me dijo, era darle bocado (…). O sea, matarme. Así es como el día domingo me dirijo a la casa del general Ortega Menaldo, y él me dice que me habían perdonado la vida, pero tenía que indicarles todo lo que hacía el señor Moreno Molina. Entonces yo temiendo por mi vida, les dije lo que ahora les estoy contando aquí a ustedes. Les conté todo hasta las cantidades de dinero que entregaba. Retírese y el martes me manda con Alex Castillo Q150 mil, dijo el general Francisco Ortega Menaldo, a la casa del capitán Guevara (…). Perfecto, dije entonces, y yo se los mandé. Y me dijo, me compra tres computadoras, una para el capitán Guevara, una para Letona y otra para mí y tres cajas de Swing. Muy bien, hago yo las compras, le mando las computadoras, le mando el whisky y le mando los Q150 mil a la casa del capitán Guevara. No me los quisieron recibir y dijeron que la orden quedaba al tiempo, hasta que el señor Moreno Molina viniera y que yo no le tenía que contar al señor Moreno de la plática con ellos, porque me recordaba que estaba mi vida de por medio. Eso me dijo el general Francisco Ortega Menaldo. Entonces viene el señor Moreno, yo no le cuento nada, le entrego el dinero y, dos noches después, me llama el señor Moreno y me dice, me tengo que ir a Washington. Y se fue el señor Alfonso Portillo a Washington con él. Y cuando regresó, venía muy preocupado y me dice, yo no sé ni cómo, pero esos chafas, me dice una mala palabra, están enterados de todo. Yo ya sabía porque ya se lo había dicho al general. Y me dice, vamos a hacer esto, yo voy a platicar con ellos y me hizo un círculo así, así y así, y me dice que una parte del dinero es para Mamá panzona; una parte es para la Guardia de Hacienda, le decía la Vaca verde; una parte es para el Director General de Aduanas; otra parte para los jueces; otra parte para los miembros del Grupo Salvavidas; otra parte es suya, me dijo; otra parte es mía y la de los militares. Usted va explicar eso, me dijo, y les va a indicar que lo que entra semanalmente es entre Q200 mil y Q300 mil. Esa fue la orden que yo recibí de él, a lo que yo les dije, que varía, informándole yo al capitán Guevara de la orden del señor Moreno y me dijo que yo fuera y que delante de él le dijera la verdad. A lo que yo le dije que estaba de acuerdo, pero que se recordara que mi vida estaba en peligro, que no tenía por qué encubrir al señor Moreno y que yo le dije que estaba de acuerdo. Entonces, también me acuerdo que el capitán Guevara Reyes me citó al Hotel Cortijo Reforma y me exigió la cantidad de Q500 mil, que yo tenía que entregarle por salvarme la vida, por no matarme. Y yo le dije que no, que si en eso consistía –debo decirle que yo me había tomado unos traguitos, porque yo tomaba antes–. Llegué con valor y le dije que yo no lo iba a hacer, porque yo lo que hacía era trabajar para Alfredo Moreno Molina y que no le podía entregar esa cantidad de dinero y que si él me hacía algo me iba a los Derechos Humanos y que iba a saber de todo el señor Moreno Molina. Entonces, me dijo, que no, que eso quedaba al tiempo, y que después íbamos a hablar de esto. A raíz de esto yo supe que el señor Moreno me quería matar, porque como le dije, yo ya sabía mucho. Creo que el atentado de mi esposa es fruto de lo que el señor Moreno quería hacerme a mí, matarla a ella. Esa fue una de las razones por las que yo me salí del grupo.

P: ¿El señor Alfredo Moreno Molina estaba engañando a la organización?

– R: Nos engañaba a nosotros y los engañaba a ellos. A nosotros nos decía que todos se los daba a ellos, y a ellos les daba lo que él quería y él se quedaba con todo (…).

P: ¿Usted recibía parte del dinero proveniente de la defraudación de aduanas (…) ¿Qué pasaba, que hacía usted con ese dinero?

– R: Pues era variable, porque me pagaba Q40 mil semanales, que también me los quitaba. Porque yo tenía que pagar por ejemplo todos los regalos que él le daba a los militares. Allí están las facturas, creo que allí aparecieron en Prensa Libre todas las facturas a mi nombre. Tenía que pagarle los regalos, yo tenía que seguirle dando a su señora madre, y tenía que mandarle gasto para el señor Alfonso Portillo. Yo tuve que hacer una reunión en San Juan Sacatepéquez, en el Hotel Camino Real, me costó más de Q120 mil.

P: ¿Para qué era esa reunión?

– R: Porque iba a llegar el general Efraín Ríos Montt, que ya no llegó y llegó el señor Moreno con el señor Alfonso Portillo. O sea, que sí me daba dinero, pero me lo quitaba. Era relativo, pues él lo hacía así con todos, a él no le interesaba que ninguno tuviéramos dinero porque le hacíamos peso. Lo quería solo para él. Yo le quitaba a los militares y ellos a nosotros.

P:¿Y el señor Alfonso Portillo. El jefe de Alfonso Portillo es el señor Moreno?

– R: El señor Moreno. Con el señor Moreno llegaba el señor Portillo y le decía, papaíto, ya no tengo para mi gasto. Y, enfrente de todos nosotros, le daba Q10 mil. También le dio dinero al señor Alfonso Cabrera de la DC; al general Gramajo y al candidato del Día, yo me fijé una vez que le entregó Q20 mil.

P: Señor Javier Ortiz, ¿era el señor Moreno el capo del contrabando?

R: Sí era.

 

“No se podía hacer nada que él no ordenara”

P: Señor Javier Ortiz, ¿cuándo usted fue a laborar a la Aduana de Agua Caliente lo hizo condicionado a que iba a recibir ciertos lineamientos.

– R: Así es.

P: ¿Quién le dio esos lineamientos?

– R: El señor Edgar Cordón Galdámez.

P: ¿En qué consistían esos lineamientos?

– R: En el trabajo que había explicado anteriormente, esto también le era dado por el señor Alfredo Molina al señor Edgar Cordón Galdámez, quien era administrador y él a nosotros que éramos los Vistas, explicaba yo anteriormente que era del sesenta y tres, a cincuenta, a formularios aduaneros, guía de consignatarios, guías de tránsito.

P: O sea, ¿era alterar cada uno de estos formularios?

– R: Así es.

P: Y aparentemente dar la visión de que era otra la cantidad.

– R: Así es.

P: O sea que ahí ya se producía la defraudación en el campo aduanero.

– R: Así es.

P: Está entendido entonces que quien ordenaba estas alteraciones era el señor Alfredo Moreno.

– R: No se podía hacer nada que él no ordenara.

P: Cuando usted tomó posesión en la Aduana de San Cristóbal, ¿también recibió las mismas instrucciones?

– R: Así es.

P: ¿Quién le dio estas instrucciones?

– R: El señor Moreno Molina y el señor Ricardo Flores, asesor del licenciado Caballeros.

P: Los dos directamente.

– R: Individualmente.

P: También era sobre la misma forma de operar esos formularios.

– R: Solo cambiaban los montos, eran Q80 mil para el señor Moreno y Q50 mil parece que estaban retirados, cada quien para su lado, los Q50 mil para el señor Director de Aduanas y los Q80 mil para el señor Moreno.

P: Usted está consciente de que ese dinero que usted entregaba al señor Moreno, era lo que realmente tenía que dar en la Aduana para el Estado.

– R: Ah no, era más.

P: Explíquenos por favor eso.

– R: Mire eran cuotas, cuotas que él ponía, se defraudaba al Estado y él lo que él ponía era que se tenían que entregar Q80 mil y Q50 mil a él, se llenara o no se llenara, se hiciera o no se hiciera la cuota, tenían que entregarle obligatoriamente a él Q130 mil semanales. O sea la defraudación posiblemente era Q200 mil, Q300 mil.

P: ¿Cuáles eran las atribuciones de los abogados Elio Sánchez Aguilar, José Vicente González.

– R: El señor Vicente González era intermediario del señor Moreno con el señor Misael Torres, director general de Aduanas; le quiero explicar algo señor Procurador, él siempre usó al intermediario, en su habilidad él siempre usaba intermediarios, entonces el licenciado Vicente González era el intermediario ante el licenciado Misael Torres, dándole a él las instrucciones que el señor Moreno Molina le diera a él, cambios, traslados, etcétera, estas eran las funciones de él, pasarle también al licenciado Misael Torres el listado de furgones robados, todo lo de su subvaloración. El licenciado Elio Sánchez y el señor Rolando Sagastume pasaban los datos a la Guardia de Hacienda eran el enlace entre el señor Moreno y los jefes regionales de la Guardia de Hacienda, en lo concerniente a furgones robados y los que pagaban en forma anómala el impuesto.

P: Dentro de otras funciones o lineamientos que le daba el señor Moreno, ¿era la de ordenarle a usted directamente, que alterara los formularios 63?

– R: Solo a mí, era a todos los que trabajábamos para él, o sea el grupo. Mire si usted se da cuenta en el año 1994 que yo trabajo para él en Aduanas, estaban metidos, todos estábamos incluidos, todos estábamos bajo las órdenes del señor Alfredo Moreno Molina.

P: En las instrucciones que usted recibía o que recibían los demás, ¿había alguna reunión especial donde él las daba?

– R: No, no, él usaba intermediarios, por ejemplo, si yo me iba de administrador a Agua Caliente, yo tenía que hacérselo ver a los vistas, me entiende, así como el señor Cordón Galdámez me lo hizo ver a mí, él no.

P: ¿Y por qué sabía usted que el señor Moreno Molina era quien las daba?

– R: Porque él me las dio a mí…

P: ¿En dónde?

– R: En la casa de su madre.

 

P: ¿Su madre estuvo presente?

– R: Sí, su madre estuvo presente.

Robo de furgones

 

P: Usted habló de una forma anómala del robo de furgón, quisiera que le explicara al Tribunal en qué consiste esa forma, ese control.

– R: Hay varias formas en que se robaban los furgones, a mí me enseñó.

P: ¿Quién le enseñó?

– R: El señor Alfredo Moreno Molina, por ejemplo, tenía en la CCT al señor Amílcar Ortiz. Guarda Almacén trabajaba para la organización del señor Alfredo Moreno Molina, venían todos los furgones de la CCT a este predio y en este predio se sellaban de recibido los furgones y estos furgones iban directamente al dueño, se robaban, completamente se robaban. Tenía en la Aduana Central al señor Ricardo Rodas Palma, jefe de Cheques, era otra forma de robar furgones, él sellaba las guías que se entraban de recibido pero también se iban y otra forma era que se recibían quienes efectivamente pagaban impuestos en una forma anómala.

Alfredo Moreno Molina.

P: ¿Estos furgones a dónde iban a parar?

– R: Eran de varios dueños. Hipólito Santos Reyes, un señor que es de Cobán, la señora Ana María de Marroquín, estaba el señor Walter Antonio Gonzáles de León, Julio Estuardo Gonzáles de León, Alex Castillo Reyes, el señor Rolando Cárdenas, el señor Otto Rembert Leal, en su subvaloración estaba el señor Rolando Chávez, Aroldo de León, estaba el señor Ernesto Morales Monzón, estaba el señor Roberto Gómez.

P: ¿Cuál era la forma de que usted mencionaba, operaba el señor Rolando Chávez?

– R: Subvaloración, por eso quiero indicar que anteriormente él contaba con la oficina de Valoración, que estaba a cargo del señor Moreno Molina, él mandaba al valorador, él se ponía de acuerdo con el señor Chávez y yo solo tenía que informar al señor Elio Sánchez para cuando esos furgones salían de la almacenadora no tuvieran ningún problema, se aceptara el valor. Como el caso del señor de Almacenes Lup, Peter Stolz que traía una mercadería que no era la declarada, allí venía toda la mercadería del contrabando del señor Moreno Molina, que don Peter Stolz y de la mamá de don Alfredo Moreno Molina. Me entiende y se liquidaba una cuota que no venía. Solo se liquidaba una parte pequeña, que al señor ya no le llegaba.

P: Esa mercadería tuvo usted conocimiento de que fuera a parar al Almacén ZAZ.

– R: No recuerdo. Nosotros no teníamos conocimiento de dónde iba a parar, porque estaban los tramitadores y agentes de aduana e intermediarios y esto es otra de las responsabilidades de Alex Castillo Reyes, él hacía los sellos falsos, la papelería falsa de empresas inexistentes, él hacía las patentes, él hacía todo por orden del señor Moreno Molina.

P: Disculpe, como usted era parte de la organización, todos los que formaban parte de la organización estaban enterados del movimiento que él hacía.

– R: Todos, ahora les voy a decir algo, cada quien en su rama, yo estaba enterado de lo que era de Aduanas, el señor Osmundo Villatoro de lo que era la Policía Nacional, el señor Vicente González del Ministerio Público y los Juzgados, cada quien en su rama y lo que era Migración el señor Hugo Lima. Y a todos nos exigía dinero. Imagínese que tenía que pagar la cerámica, la ropa que traía de contrabando la esposa porque era orden que teníamos que comprar la ropa de la esposa, así también era orden que los vistas de aduana le tenían que comprar los vehículos al señor Alfredo Moreno Molina entre ellos están el señor Gilberto Villagrán, compró un vehículo que estaba a nombre de la hija de Moreno, está un señor Samuel Díaz y Díaz que compró un carro, vista que estaba a nombre del señor Moreno Molina, el señor Mariano Ortiz compró una suburban, todo al precio que él ponía, todos hacíamos lo que él decía, no había ni qué regatear. (…)

P: ¿Las personas que transitaban en las Aduanas eran engañados?

– R: Eran engañados algunos, por ejemplo Hipólito Santos, Ana María de Marroquín, Alex Castillo Reyes y Otto Rembert, ellos sí lo sabían.

Las cifras

P: ¿Alguna mercadería era consignada a nombre de alguno de apellidos Rojas?

– R: Rojas, usted nunca va a encontrar consignado a ninguna persona, porque eran ficticias, eran empresas ficticias, por ejemplo La Centroamericana, era de Irene Escobar pero nunca aparecía Irene Escobar, todos eran nombres ficticios, todo lo que hacía el señor Moreno era ficticio. Porque él, dentro de su mente, no podía dejar huellas.

P: ¿En alguna oportunidad usted depositó operaciones a favor de Alfredo Moreno en el Banco del Quetzal.

– R: Sí señor, yo le deposité allí, le deposité en la tarjeta de crédito de su mamá y de él cuando andaba en el extranjero, me ordenó que le depositara de Q200 mil a Q300 mil cuando él andaba de viaje, en una cuenta a nombre de él en el Banco del Agro.

P: ¿Realizó usted operaciones de esa naturaleza en el Banco Continental?

– R: Sí, realicé una para el coronel Fernández Ligorría, posteriormente realicé depósitos a favor de Roberto Letona Hora, ordenado por el señor Moreno, de Q100 mil una semana, Q15 mil la otra y Q20 mil la otra, y así volvimos a regresar, eso era depositaba a nombre de la hija del señor Letona Hora, señorita Cleria Herrera de Letona.

P: Explique usted si la esposa, las hijas, la mamá y los hermanos, y otros familiares del señor Moreno, estaban enterados de las operaciones anómalas que realizaba el señor Moreno.

– R: Toda su familia estaba enterada, a excepción del niño chiquito, de ahí todos.

P: ¿Todos estaban enterados que todo esto provenía del contrabando?

– R: Toda su familia estaba enterada, imagínese cuando estuve en San Cristóbal me mandó a su hijo José Moreno, aunque no trabajaba en la Aduana, él estuvo allá conmigo, él lo mandaba para controlarnos, él siempre utilizó controles, en el noventa usó a Marlon, en el noventa y cuatro usó a otro hijo, José, y así le mandaba a su otro hermano con Rafael Serrano con Valle Nuevo, todas las actividades que se realizaban eran negocios de él.

P: Concretamente si el señor Rolando Chávez trabajó para Moreno.

– R: Trabajó para el señor Moreno.

P: No sabe si trabaja todavía.

– R: Ignoro.

P: Usted sabe más o menos la función del señor Rolando Chávez.

– R: Agente aduanal, para presentar pólizas, subvaluadas.

P: Subvaluadas, quiere decir, no acordes con el valor.

– R: Presentaba pólizas declarando una partida de mercadería en realidad había otra, en donde venía el contrabando de Alfredo Moreno Molina.

Asesinato de Vicente González

P: Usted dice que tenía conocimiento de la muerte de Vicente González, ¿a qué cree usted que le atribuye la muerte del señor Vicente González?

– R: El señor Moreno nos hizo ver que cualquier persona que se interponía en su camino él la mataba, eso nos lo decía, el que lo traicionaba se moría, entonces me parecía dudosa la llamada del licenciado Vicente González porque él mismo me dijo que había ciertas divergencias con el señor Moreno, que él no entendía por qué le estaba regalando ese picop en ese momento, que le había comprado el señor Moreno al coronel Jacobo Salán Sánchez.

P: ¿Entonces sí usted estaba enterado de las divergencias del señor González con Moreno?

– R: O sea, él no me las dijo, solo sabía que existían ciertas divergencias con él.

P: Esta función del señor Vicente González dentro de la organización comenzó o fue anterior a que este señor Vicente González trabajara en el Ministerio Público.

– R: Cuando él estaba, cuando yo entré, él estaba en el Ministerio Público. El señor Vicente González ya estaba trabajando allí. El señor Moreno lo utilizaba para presionar a los señores vistas de las Aduanas, por ejemplo, mandaba escritos pidiendo informes de los sesenta y tres para presionar a los muchachos y que le tuvieran más temor al señor Moreno Molina, después les mandaba como señal que el mismo señor González, como todo se hacía en clave, daba las gracias, o sea el señor Moreno estaba satisfecho de cómo estaban trabajando.

P: ¿Sabía usted que el señor Elio Sánchez Aguilar era asesor del Estado Mayor Presidencial?

– R: No.

P: ¿Sabía usted que el señor Fernando Ligorría era asesor del Estado Mayor Presidencial?

– R: No. Según me enteré era Jefe del Estado Mayor del Ministro de la Defensa, cuando yo trabajé con Moreno.

Alteración de documentos

P: ¿Cuál era el procedimiento que se utilizaba para rendirle cuentas a la Contraloría?

– R: A la Contraloría de Cuentas con las copias alteradas.

P: Pero adjunta a esa copia se adjuntaba una copia de la póliza o del formulario de aduanas.

– R: Los formularios.

P: ¿Quién era entonces el encargado de alterar ese formulario aduanero?

– R: En vista liquidaba dos formularios.

P: En las diferentes Aduanas que usted laboró, explíquele al Tribunal cuántas personas trabajaban allí y qué puestos desempeñaban. Comencemos con el rango superior.

– R: Administrador, vistas, revisores, cheque, guarda almacenes, trabajadores de aduanas, contadores, receptores, ellos forman una aduana.

P: ¿El administrador qué hacía? Estamos hablando del cargo de administrador.

– R: Estaba a cargo de aduana, todo el control.

P: ¿A qué se refiere con eso a cargo de la Aduana?

– R: Todo el control, todo lo que se hace en una aduana, todo el personal, todas las actividades de personal, técnicamente pago de impuestos, el movimiento de la aduana.

P: O sea que el administrador también veía que toda documentación que se llenaba y el dinero que se pagaba en concepto de impuestos fuera en orden y fuera cabal.

– R: Claro, el administrador estaba perfectamente enterado de toda la actividad.

P: De tal manera que el administrador aún sabiendo que había anomalías las autorizaba.

– R: Claro, el administrador ponía los lineamientos del señor Moreno Molina, él nos daba la orden, si no lo hacíamos nos íbamos trasladados.

Uno o dos furgones semanales

P: Cuando usted laboró en Aduanas, quiero que nos dé exactamente las fechas, lugares en donde Alfredo Moreno Molina ordenó que se ingresara mercadería de contrabando a la República de Guatemala.

– R: Exactamente las fechas no sé, pero la primera vez fue en el año de 1985, cuando fui llevado a la casa de él por el señor Edgar Cordón, de su mamá, perdón.

P: En qué mes.

– R: No recuerdo.

P: En qué Aduana ingresó esa mercadería.

– R: En la aduana de Agua Caliente.

P: Recuerda el mes.

– R: No, no recuerdo.

P: Explique, en qué consistía esa mercadería.

– R: En aparatos eléctricos, ropa proveniente de Panamá.

P: ¿Qué cantidad de mercadería.?

– R: Si eran furgones, pasaban dos o un furgón semanal.

P: Le consta a usted si eran de Alfredo Moreno Molina.

– R: Sí, él me lo había ordenado, que fueran de él, que él me ordenaba que trabajar con el señor José Irene Escobar, con el señor Hipólito Santos Reyes y con la señora Ana María de Marroquín, lo que si me consta donde el contrabandeaba era con el señor de Almacenes Lup, don Peter Stolz, eso sí era de él.

P: Que contrabandeaban allí.

– R: Traían cajas con ropas, aparatos eléctricos, cerámica, fruta, whisky.

P: Pero esa ropa, esta fruta y ese whisky venían cargados a la empresa de este señor Stolz.

– R: Sí, pero yo lo entregaba a la casa del señor Moreno y a la casa de su mamá, que yo era el encargado de ver si llegaban las cajas completas.

P: Pero es verdad que el señor Stolz, presentaba su póliza respectiva y pagaba los impuestos respectivos.

– R: El señor Chávez, si mal no recuerdo.

P: Entonces allí no había defraudación, mucho menos contrabando.

– R: Bien había, porque declaraban una mercancía que era la que venía.

P: Y usted tenía conocimiento de eso.

– R: Sí, me daban el número de furgón y el número de cabezal.

Soborno al MP

P: Usted en su declaración mencionó que en Jutiapa habían presentado una denuncia al Ministerio Público e hizo un relato de la intervención de varias personas.

– R: Sí, pero allí no se llevó a cabo el proceso, porque se pagaron Q250 mil y el Ministerio Público guardó la denuncia.

P: Y usted estaba dentro de esa lista.

– R: Yo estaba dentro de esa lista.

P: De tal manera que usted salió favorecido con ese cohecho que se realizó a esas autoridades.

– R: Así es.

P: Durante el tiempo que usted relacionado, todos estos hechos, le consta en que ha trabajado Alfredo Moreno Molina.

– R: Siempre nos dijo que había trabajado en el Ejército.

P: Pero le consta a usted.

– R: Sí, una vez que fui al Ministerio de Finanzas Públicas y él estaba allí cuando vine a Agua Caliente a entregar el dinero.

P: Qué hacía allí él.

– R: Pues trabajaba en inspecciones ministeriales.

P: Si era un empleado menor.

– R: No sé. Trabajaba en una oficina propia con pantallas, no sé si era un empleado menor, lo que sí supe que él era el segundo después del Mayor de ese entonces, Francisco Ortega Menaldo.

P: La mercadería entonces que se ingresaba de contrabando según usted, no era propiedad de Alfredo Moreno Molina.

– R: Era de él, era una parte de él lo que entraba por don Peter Stolz.

P: Vio usted los documentos.

– R: De qué.

P: De los documentos de esa mercadería.

– R: No, yo vi la mercadería, en la casa de él y en la casa de su señora madre, a mí me tocaba ir a ver si llegaban las cajas tal y como él me decía, él tenía que ver el control si llegaba el número de cajas a la casa de la mamá como los que llegaban a la casa de él, que traía el señor Peter Stolz dueño del Almacén Lup, en las pólizas que liquidaban en la aduana.

P: El señor Peter Stolz tiene una empresa.

– R: Así es.

P: Cuál es la empresa.

– R: Almacenes Lup.

P: Y es a nombre de esta empresa que se hacía una serie de importaciones.

– R: Así es.

P: O sea que es esta empresa, la que traía la mercancía del extranjero y es esta empresa la que hacía la declaración en Guatemala, y es esta empresa la que pagaba los impuestos aquí en Guatemala.

– R: Sí, pero con la orden del señor Moreno Molina, que no se registrara ese furgón, me entiende, y que venía mercadería para él. Entonces se les avisaba a los vistas para que cumplieran la orden del señor Alfredo Moreno Molina y la mercadería salía pagando una mínima cantidad y trayendo otra clase de mercadería de diferente naturaleza a la declarada en la póliza.

P: Entonces, según su testimonio, Alfredo Moreno Molina le daba órdenes a militares, coroneles, generales, capitanes.

– R: Él me daba órdenes a mí, cómo lo hacía con los demás, allí sí no sé.

P: Miembros de aduanas.

– R: Él me las daba a mí para que yo las trasladara.

P: Y usted sabía que esas órdenes eran ilegales y aún así las cumplía.

– R: Sí, porque sino nos mataban o nos quitaban el trabajo.

P: Señor, usted está vivo después de dos años de este proceso, cómo explica que no lo han matado.

– R: Porque me he guardado y el Señor en su misericordia me ha guardado, he tenido que pagar un aparato de seguridad para resguardarme, me entiende, o sea porque no puedo andar libremente, yo sé que estoy amenazado de muerte por el señor Moreno Molina y me he tenido que guardar de eso.

P: Durante el tiempo que se ha llevado a cabo el proceso de Alfredo Moreno Molina dónde ha permanecido usted.

– R: En diferentes lugares, he permanecido en Chiquimula, he permanecido aquí en la capital, he permanecido en San Juan Sacatepéquez.

P: El Ministerio Público ha intervenido en su custodia.

– R: No. (…)

P: Y si usted efectivamente era parte importante en esa organización.

– R: Sí, era el cobrador del señor Moreno Molina.

P: O sea, que usted llegó a ser una persona suma confianza para ir a cobrar esas grandes cantidades de dinero.

– R: De tan suma confianza que me quería matar, señor abogado, yo sabía todo lo que él hacía.

P: Y usted estaba al tanto de cada una de las operaciones de él.

– R: Él me ordenaba que se hiciera en las diferentes Aduanas.

P: Y usted cooperó en cada una de esas actividades que ya ha mencionado.

– R: Mire señor, yo le dije en el año de 1986, cuando yo salí de la aduana de Agua Caliente, el señor me dijo que quedaba a disponibilidad de él y que tenía que trabajar con él en el momento que él me lo indicara, so pena de que él ya tenía sus apuntes de lo que habíamos hecho en la aduana de Agua Caliente y que si lo traicionábamos, nos mataba.

P: Quién mencionó que era el encargado de hacer los nombramientos en Aduanas.

– R: En Aduanas, el Ministerio de Finanzas Públicas, señor.

P: ¿Directamente el Ministro?

– R: No sé, o sea, cuando uno iba a firmar los contratos, sí, sí el señor Ministro.

P: El alguna ocasión usted vio los acuerdos de su nombramiento.

– R: No, no, no creo, no creo, solo firmaba.

P: Si era el Ministerio de Finanzas Públicas quien hacía los nombramientos, cómo explica la intervención de Alfredo Moreno Molina allí.

– R: Y no por él entrábamos a trabajar nosotros, cuando entré en el noventa, él me fue a decir que entraba a trabajar con él y efectivamente cuando llegué a Personal allí estaba mi nombramiento, cómo haría él, no sé, tráfico de influencias.

P: Y cuando usted ingresó a trabajar con él, sabía que ingresaba a hacer cosas ilícitas.

– R: Así es.

P: Y las hizo por mucho tiempo.

– R: Año y medio, las hicimos todos los que trabajábamos para él, no solo yo.

“Prácticamente el furgón se robaba”

P: Explique el procedimiento del por qué pasaban hasta ocho o diez embarques y por qué no uno para cada embarque, explíquenos el procedimiento por favor

– R: El procedimiento era el siguiente, se recibía el formulario DC 32, el primer formulario que amparaba el embarque, como lo ordenaba Moreno Molina. Posteriormente estos exportadores ya no traían DC 32 o ya no sacaban en el banco otra nueva licencia, sino que con la misma seguían efectuando posteriores exportaciones.

P: La Guía en Tránsito, podría explicar lo mismo.

– R: Es una guía que ampara mercadería que no se va a quedar en el área nacional, pero que va a usar el territorio para transitar hacia otro país, entonces se elabora la Guía en Tránsito en la aduana de entrada a la aduana de salida del territorio nacional.

P: En qué consistía la defraudación, en ese documento.

– R: En que la mercadería no salía, se quedaba acá, solo llegaba la guía a la aduana de salida. La mercadería se quedaba dentro del territorio nacional.

P: Y entonces qué sucedía con esa mercadería.

– R: Se quedaba adentro del territorio nacional, señor juez, sin pagar impuesto, o sea prácticamente el furgón se robaba tal y como ordenaba el señor Moreno.

P: Explique en qué consiste el Fondo Mayor y Menor.

– R: Esta era una modalidad que había en la aduana de Agua Caliente en el año de 1985-86. Fondo Mayor era el que manejaba el señor administrador de esta época con el señor Alfredo Molina, directamente que consistía en el dinero que se obtenía de las formas anómalas con el señor Moreno Molina ordenaba que se trabajaba. Entonces el señor Moreno, el señor Galdámez manejaba lo que era Guías en Tránsito, 63 A y Guías de Consignatario, eso lo manejaba exclusivamente el señor Moreno, el señor Galdámez con el señor Moreno. El Fondo Menor que consistía en el DC 32, cincuenta a formularios aduaneros eso se manejaba conjuntamente con el administrador y los Vistas que éramos nosotros y de ahí se le llevaba otra cantidad al señor Moreno Molina.

P: ¿Por qué en 1990 ya no existían esos fondos?

– R: Porque los había suprimido el señor Moreno Molina, ya solo se me había ordenado que teníamos que darle una cuota de Q50 mil semanales.

P: Podría usted explicarle al Tribunal para qué servía el grupo ese que usted decía Salvavidas, ¿cuál era su función?

– R: Se miraban varias cuestiones, políticas, jurídicas, manejo de corrupción en Aduana, Policía Nacional, Guardia de Hacienda, juzgados, en el Ministerio Público, esas eran las principales actividades. Todas eran anómalas.

P: ¿Podría usted aclararme cómo estaba organizado este grupo, por favor?

– R: Estaba organizado con personal de apoyo.

P: Mire comenzando desde la jerarquía de grupo para abajo.

– R: Por eso, de allí era la Junta Directiva, de allí el Comité Ad Hoc y las Ramas.

¿Arrepentimiento?

P: Usted también manifestó que había recibido una cantidad de dinero, pero no me quedó claro lo que usted recibía en su participación de estas actividades.

– R: A mí me pagaba el señor Alfredo Moreno dependiendo de sus ingresos, Q50 mil o Q40 mil, no más de eso.

P: ¿Esos Q40 mil o Q50 mil en forma semanal?

– R: En forma semanal.

P: También quisiera que me aclarara cuál es el motivo por el que usted declara.

– R: Primeramente por un cambio en mi vida y es un arrepentimiento ante el señor mi Dios y que yo estoy aquí señor juez, cuando fui requerido por el Ministerio Público de propia voluntad decidí declarar en este juicio. Gracias.

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