Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Nación

Mujeres unidas contra la corrupción piden justicia

En el atrio de la Catedral Metropolitana dos activistas piden la cancelación de partidos políticos financiados por la corrupción.

Fecha de publicación: 18-08-15
Cinco días de huelga de hambre cumplen hoy las dos mujeres. Por: Andrés Ríos
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Dos mujeres que se preocupan por la crisis política que padece el país, decidieron hacer algo notorio, algo que conmoviera a los guatemaltecos y los hiciera despertar, según cuentan.

 

Brenda Hernández tiene 51 años, es madre y abuela, integrante del movimiento Otra Guatemala Ya, que durante 15 años se ha dedicado a la verificación y capacitación en el cumplimiento de estándares laborales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el continente. Actualmente labora para la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos-Guatemala (Udefegua).

 

Gabriela Flores, de 24 años, madre de una niña y miembro del colectivo Ajoder mantiene, junto a Hernández, una huelga de hambre desde el 14 de agosto, con el principal propósito de exigir la renuncia del mandatario Otto Pérez Molina.

 

Hernández propuso la huelga de hambre y Gabriela decidió apoyarla. Ambas mujeres instaladas bajo un toldo y casas de campaña, hicieron del atrio de la Catedral Metropolitana su fortín, desde el cual exigen también la cancelación del partido Libertad Democrática Renovada (Lider) y otras agrupaciones políticas financiadas, a las cuales acusan de ser financiadas por la corrupción.

 

Las activistas explican que su huelga consiste en no consumir alimentos sólidos, por lo que han buscado la manera de sobrevivir bebiendo agua pura, sueros, agua de coco, Ensure, naranjas Washington y atol de elote que les obsequian simpatizantes con la causa.

 

Hernández cuenta que muchas personas se acercan para mostrarles su apoyo y que algunas, “se han marchado de allí muy conmovidas por nuestra decisión de permanecer en huelga de hambre, en contra de las injusticias que todo el pueblo de Guatemala está padeciendo”.

 

Las familias de las dos mujeres también las apoyan, pero tienen sentimientos encontrados porque temen por su salud. La oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) les brinda atención médica una vez al día. También llegaron una vez al lugar socorristas de la Cruz Roja para tomar signos vitales y constatar que su estado de salud era aceptable.

 

Los controles de salud realizados por la PDH son de vital importancia, para evitar un daño físico irreversible. Cuentan con un plan establecido para tener una recuperación gradual, ya que no intentan atentar contra su salud porque “ninguno de estos personajes merece que se le entreguen más vidas de las que ya quitaron por sus actos de corrupción, y crímenes de guerra”, mencionó Hernández.

 

La activista espera que más personas se unan a esta huelga y así poderse turnar, al tiempo que realiza un llamado al pueblo para que sigan en alerta, exigiendo sus derechos y no se dejen vencer.

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