Lunes 1 DE Junio DE 2020
Mundo

COVID-19, oportunidad para el crimen organizado

El Estado, con recursos limitados y desbordado por la atención de la emergencia, se debilita aún más, y los grupos criminales se empoderan.

Fecha de publicación: 17-05-20
En Cúcuta, Colombia, dos hombres fueron arrestados por llevar un ataúd lleno de paquetes de cocaína. Ambos se conducían en un carro fúnebre y dijeron que trasladaban el cuerpo de una víctima de COVID-19.
Por: AFP

Tráfico de insumos médicos, desarrollo del ciberdelito, asistencia social para fortalecer el control territorial: el COVID-19 se ha vuelto “una ventana de oportunidad” para el crimen organizado en Latinoamérica, afirmaron expertos en un foro convocado por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Desde mediados de marzo, los Estados se han centrado en atender la crisis sanitaria y económica. Pero las medidas para evitar contagios, como los cierres de fronteras y el confinamiento de la población, han potenciado a las multinacionales del crimen lejos de disuadirlas.

La emergencia “ha revalidado” estos grupos, dijo el director del Departamento de Delincuencia Organizada Transnacional de la OEA, Gastón Schulmeister, al advertir del “peligro de permeabilidad social, máxime en un escenario de crisis económica”.

La “tendencia más alarmante” es la capacidad de las organizaciones criminales trasnacionales (TOC, en inglés) para llenar los vacíos de un Estado ausente, reemplazándolo como “un actor legítimo y proveedor de servicios”, señaló Douglas Farah, presidente de la consultora estadounidense IBI Consultants.

En México, los carteles distribuyen comida y medicinas; en Honduras, las pandillas organizan campañas de desinfección de vehículos para proteger de COVID-19 los territorios que controlan, ejemplificó.

El impacto es “preocupante”: el Estado, con recursos limitados y desbordado por la atención de la emergencia, se debilita aún más, y los grupos criminales se empoderan.

“Claramente hay un cálculo político por parte de las TOC”, dijo Farah.

Y alertó de la “desestabilización a largo plazo” que esto supone para los gobiernos, incluso en áreas donde tradicionalmente no operaban las TOC, como el sur de Chile y Argentina.

Entre las TOC que se consolidarán con el COVID-19, Farah mencionó a la MS-13 y al PCC de Brasil.

Además, con las fuerzas de seguridad de los países concentradas en la vigilancia interna, el control de las fronteras decayó e impulsó otros negocios ilícitos como el tráfico de oro.

“Vemos una enorme cantidad de oro saliendo de Venezuela, de Nicaragua”, dijo Farah.

En el marco de su “adaptabilidad” a la pandemia, las TOC también apostaron al tráfico de supuestos remedios y vacunas para el coronavirus, así como el contrabando de mascarillas, agregaron los expertos.

Cadenas de suministro alteradas


Las TOC también se vieron sacudidas por el shock de oferta y demanda que provocó la pandemia. El narcotráfico sintió la paralización del transporte aéreo y la suspensión de la vida nocturna, pero según los expertos, no hubo escasez ni se dispararon los precios en Estados Unidos y Europa. Además, se notó el cierre de China, origen del fentanilo y de las drogas sintéticas que proveen los carteles mexicanos a Norteamérica. -AFP