Jueves 18 DE Julio DE 2019
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Elecciones en Guatemala, ¿soluciones o más conflictos?

No parece que la primera vuelta electoral (ni la segunda) vayan a dar solución al gran enredo de problemáticas que rigen el día a día de Guatemala, un país que cada día se parece más al de sus vecinos nicaragüenses, no solo a nivel político e institucional, si no también a nivel social.

Fecha de publicación: 17-06-19
Pasada la media noche, con 49 por ciento de los votos escrutados, el TSE reportaba en su página web que la participación había sido de un 29.59 por ciento. Johan ORDONEZ / AFP
Por: DPA

Este domingo 16 de junio tendrán lugar las elecciones presidenciales, legislativas y municipales de Guatemala, unos comicios para los que están llamados a las urnas los más de ocho millones de ciudadanos inscritos del país, y en los que destacará la elección del nuevo mandatario o mandataria tras la imposibilidad de reelección –como marca la Constitución guatemalteca– de Jimmy Morales.

Los últimos cuatro años, gobernados por Morales, han estado marcados por la corrupción y los escándalos, tanto a nivel institucional como a nivel político, y no han mermado ni un ápice las problemáticas estructurales que lideran el día a día de Guatemala: la violencia, la pobreza y la inequidad. Así, los ciudadanos guatemaltecos han depositado cierto grado de esperanza en lo que pueda suceder este domingo, en aras de que con ello pueda llegarse a un punto de inflexión en el desarrollo del país.

 Sin embargo, el desarrollo de la campaña electoral ha dejado entrever a base de incertidumbre que todo puede pasar, como ya se ha venido demostrando en otras ocasiones a nivel electoral, y que los cambios no serán fáciles de ejecutar siempre que unos cuantos, aquellos con mayor poder e influencia, no estén dispuestos a ello.

De hecho, en las elecciones de 2015, el actual mandatario no contaba casi con respaldo, mientras que Manuel Baldizón se escuchaba como claro ganador a todas luces. Este último, quien quedó finalmente tercero en la contienda, contó con un 40 por ciento menos de los votos inicialmente esperados, no llegando ni a disputar la segunda vuelta. El balotage se llevó a cabo entre Morales y Sandra Torres, exmujer del expresidente Álvaro Colom, quien estuvo a punto de ser inhabilitada para participar en estas elecciones por el caso de financiación irregular en 2015.

En esta ocasión, Torres vuelve a sonar con fuerza para hacerse con la Presidencia junto a su compañero de fórmula, Carlos Raúl Morales, y en nombre de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), de corte socialdemócrata. Junto a ella, el centro-derechista Alejandro Giammatei (Vamos), el conservador Roberto Arzú (PAN-Podemos), Edmon Mulet (Partido Humanista de Guatemala) o el también derechista Julio Héctor Estrada (CREO), competirán por vencer en esta primera vuelta.

Se prevé, en cualquier caso, un escenario de disputa liderado por los candidatos conservadores, quienes ocupan la mayor parte de las opciones políticas. La nulidad por parte de la Corte Constitucional de la candidatura de la Thelma Aldana, quien se presentaba como una candidata de corte progresista y quien goza de experiencia y reputación en la defensa del Estado de Derecho, hace que gran parte del electorado sea un objetivo importante a captar por parte del resto.

 Al mismo tiempo, no quita importancia a los movimiento que Aldana lleve a cabo, pues su influencia y poder de movilización entre la sociedad guatemalteca puede dirigir a muchos de los votantes al abstencionismo, más teniendo en cuenta la falta de información sobre las candidaturas y los cambios que se introducen este año en la normativa de los comicios a través de la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

Entre estos, destacan la creación de un sistema mixto de selección de los diputados, la conformación de nuevas circunscripciones, el endurecimiento de los umbrales para conformar partidos políticos o el aumento de la deuda electoral, recoge ‘Esglobal’. Con ellos se busca, además, dar solución a la involución democrática que vive el país en los últimos años y que señala la organización Freedom Hause. Más de 700 cargos institucionales señalados por corrupción, entre ellos el mismísimo presidente de la nación, pero además Guatemala ha protagonizado una especie de censura de las voces discordantes.

La criminalización de las protestas civiles, la expulsión del país a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala de Naciones Unidas (CIGIG) –un ente independiente de investigación respaldado por las Naciones Unidas desde 2007, precisamente culpable de publicar los casos de corrupción del presidente Morales– o la inhabilitación de la candidatura de la mencionada exfiscal Thelma Aldana por la “constancia transitoria de inexistencia de reclamación de cargos”, ejemplifican la falta democrática señalada por expertos.

Sea como fuere, no parece que la primera vuelta electora (ni la segunda) vayan a dar solución al gran enredo de problemáticas que rigen el día a día de Guatemala, un país que cada día se parece más al de sus vecinos nicaragüenses, no solo a nivel político e institucional, si no también a nivel social. El descontento y desasosiego vivido por los guatemaltecos puede hacer estallar el orden civil en cualquier momento, un hecho que no haría sino agravar aún más los niveles de violencia e inseguridad que ya se viven en el país, muy especialmente por la presencia de cárteles de narcotráfico, maras y pandillas.

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