Domingo 26 DE Mayo DE 2019
Mundo

Assange, un símbolo mundial atrapado en el vaivén de la política en Ecuador

Fecha de publicación: 20-04-19
Por: afp

Siempre controvertido, Julian Assange escapó por siete años de la furia de Estados Unidos metido en la embajada de un pequeño país que le dio y luego le retiró su protección. El fundador de WikiLeaks terminó atrapado en los vaivenes y rencillas de la política de Ecuador.

Cuando recibió asilo diplomático en 2012, tras haberse refugiado en la sede de Quito en Londres, Assange era visto como el símbolo perseguido de la libertad de expresión y un activo de los “gobiernos progresistas” que se oponían a Estados Unidos, señala Katalina Barreiro, académica del Instituto de Altos Estudios Nacionales.

El australiano de pelo blanco, que entonces tenía 40 años y enfrentaba una investigación en Suecia por presuntos delitos sexuales – cargos que luego fueron archivados -, había dejado al desnudo la diplomacia de Washington mediante la filtración de miles de cables secretos.

El Ecuador de entonces estaba gobernado por el socialista Rafael Correa (2007-2017), muy cercano al chavismo, quien plantaba cara a Estados Unidos y se jactaba de defender las libertades, pese a que libraba su propia batalla interna con la prensa que juzgaba corrupta y de oposición.

“Cuando le concedimos el asilo, no fue para justificar todo lo que hizo, quizás hizo cosas ilegales, pero no tenía garantías de un proceso justo en Estados Unidos”, señaló Correa a la AFP desde Bélgica.

– “Miserable hacker” –

Siete años después ni Assange ni Ecuador se ven iguales.

El jueves el creador de WikiLeaks fue sacado a rastras por agentes británicos más delgado que lo que entró, con barba y coleta. Reino Unido lo buscaba por violar la libertad condicional en 2012.

Previamente, Quito le había retirado su protección y un día antes, el miércoles, la nacionalidad ecuatoriana concedida en 2017, alegando la reiterada violación de las normas de asilo y de un protocolo de comportamiento.

Incluso el presidente Lenín Moreno, ex vice de Correa y convertido en su mayor adversario, lo llamó “miserable hacker” y “un malcriado” que, según él, llegó a manchar con “sus heces fecales” las paredes de la embajada.

Assange ya había sido amonestado por intervenir en las elecciones estadounidenses de 2016 y en el proceso independentista catalán en 2017.

Pero lo que terminó con la paciencia de las autoridades que lo acogían fue la sospecha de que WikiLeaks pirateó las comunicaciones de Moreno y las de su familia para filtrar fotos, videos y conversaciones privadas, que le han dado munición a los opositores.

Lo cierto es que la suerte de Assange cambió con la llegada de Moreno a la presidencia en 2017.

Inesperadamente, Moreno, delfín de Correa, entró en una pugna de poder con su exjefe que fracturó a la izquierda que gobierna el pequeño país petrolero desde 2007.

Y la “política exterior de Correa era el punto de inflexión. En este punto, ya hay un cambio radical”, señala Esteban Santos, experto internacionalista de la Universidad de las Américas.

– Un huésped costoso –

Moreno se apartó del chavismo, limó asperezas con la prensa ecuatoriana y restableció puentes con Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que Correa, para evitar su enjuiciamiento por el fugaz secuestro de un opositor, debió quedarse en Bélgica – adonde fue a vivir con su familia apenas dejó la presidencia -.

En una entrevista con AFP, Correa aseguró que su exvice ofreció Assange a la Casa Blanca a cambio de ayuda financiera.

El capturado fundador de WikiLeaks fue notificado del pedido de extradición a Estados Unidos para que responda por la filtración de los cables secretos, cargos por los que podría ser condenado a cinco años de prisión.

Pero más allá del trasfondo político, “lo que ha hecho Moreno es simplemente concluir con un tema que al país no le significaba ningún tipo de desventaja ni beneficio”, sostiene Michel Levi, de la Universidad Andina Simón Bolívar.

También Francisco López-Bermúdez, internacionalista de la Universidad San Francisco de Quito, cree que Ecuador nunca “debió meterse en este problema”. No le dio los mejores “réditos ni al gobierno anterior ni a Ecuador, que ha tenido incluso que gastar millones de dólares manteniendo a esta persona sin ningún sentido”, expresó.

Quito ha gastado 6,2 millones de dólares en la seguridad y manutención de Assange entre 2012 y 2018, según la cancillería ecuatoriana.

El abrupto fin del asilo al creador de WikiLeaks solo confirma “el salto espectacular a la derecha” de Moreno, señala Mauricio Gándara, exembajador ecuatoriano en Londres.

“Moreno se salió (…) de los socialistas del siglo XXI y saltó a la derecha; hacia los gobiernos capitalistas, lo cual le ha permitido estar en conversaciones y acuerdos con organismos internacionales como el FMI”, apuntó este internacionalista crítico de Correa.