Viernes 19 DE Abril DE 2019
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Robert Mueller, el fiscal que llevó la investigación de la trama rusa

Sonriente y con traje ceñido, Robert Mueller acudió el domingo por la mañana a la iglesia episcopal St. Jonh, justo enfrente de la Casa Blanca, un guiño irónico de este hombre que cierra el círculo de una investigación contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Fecha de publicación: 24-03-19
El fiscal especial, después de asistir a una iglesia, en Washington, DC. FOTO: AFP/Tasos Katopodis Por: AFP

Horas después de su visita religiosa, se iba a conocer las principales conclusiones de sus investigaciones, principalmente que no hubo colusión entre Trump y Rusia durante la campaña presidencial de 2016.

Durante dos años, Mueller fue todo lo contrario que el multimillonario, su bestia negra, una sombra amenazante que se cernía sobre su presidencia. Es austero, disciplinado, huye de los medios y se ha forjado un amplio respeto dentro de la dirigencia política mientras conducía la investigación más sensible que ha enfrentado el poder en Estados Unidos.

Durante meses, este exdirector del FIB buscó responder a una pregunta decisiva para el futuro de Estados Unidos: ¿hubo colusión entre el presidente republicano y Moscú para ganar las elecciones de 2016?

Indiferente al ruido mediático y a la algarabía política, Robert Mueller, de 74 años, fue tirando metódicamente de todos los hilos que tenía a su disposición en busca de la verdad.

Y este viernes entregó su informe. Su contenido es confidencial, pero en una carta al Congreso, el secretario de Justicia Bill Barr dijo que “este fin de semana” podría resumir sus “principales” conclusiones.

No ha habido indicios de si Trump o los miembros de su familia o sus exasesores de campaña fueron implicados en connivencia con Rusia u obstrucción de la justicia, dos de los principales focos de la investigación que han ensombrecido el gobierno del magnate republicano desde dos años.

Fiel a su estilo, Muelller simplemente entregó su informe a Barr, desatando la onda de choque.

Robert Mueller sólo tiene dos años más que Trump. Al igual que él proviene de una familia acomodada del noreste de Estados Unidos. Frecuentó instituciones académicas de prestigio, pero la comparación se acaba aquí.

El presidente tiene una personalidad extravagante que bordea lo escandaloso y en el panorama mediático está siempre omnipresente, en contraste con la calculada austeridad de Mueller.

De traje oscuro y pelo discreto, está claro que Mueller no busca la atención. En 2008, en un discurso para conmemorar el aniversario del FBI había citado al tenista Arthur Ashe, para quien “el verdadero heroísmo es notablemente sobrio y muy poco espectacular”.

Retomando el lema de la policía federal “Fidelidad, valor e integridad” suele decir a sus subordinados que “esta no es una consigna, es un modo de vida”.

– “La verdad” –

Desde que fue nombrado para liderar la investigación sobre la trama rusa, en mayo de 2017, siempre se cuidó de permanecer en la sombra, mientras rascaba información entre documentos judiciales que en su gran mayoría están protegidos por el secreto judicial.

Paso a paso, inculpó a una treintena de personas o de entidades y obtuvo la condena parcial de parte de ellos, sin revelar qué información tenía sobre el presidente.

En las audiencias delegaba en sus subordinados. Nunca tuvo contacto alguno con la prensa, dejando a su portavoz responder con un lacónico “sin comentarios”.

Esta rectitud le valió amplio respeto a ambos lados del espectro político, aunque los republicanos siguieron su labor con un cierto nerviosismo.

Mientras Mueller trabajaba, Trump denunció sin cese “una caza de brujas”, pero evitó atacarlo frontalmente.

Si bien le reprochó estar “fuera de control” o se quejó de su “parcialidad”, no reaccionó con la virulencia que a menudo caracteriza a sus tuits.

De todas formas, Mueller no es del tipo de persona al cual estas cosas le importan.

¿Su brújula? La verdad, nada más que la verdad.

“Un día me dijo: ‘cualquier cosa que sueñes, asegúrate que sea la verdad'”, contó a la revista GQ John Miller, uno de sus exsubordinados en el FBI.

– Aprobado por el 100% –

Robert Mueller es un exoficial de los marines y fue distinguido por su valor en combate durante la guerra de Vietnam. Esta es otra diferencia con Trump, que se libró de la guerra por razones médicas. Luego Mueller consagró su vida al servicio público, mientras Trump hacía fortuna en el sector inmobiliario.

Después de sus estudios de Derecho, Mueller sirvió como fiscal investigando con la misma tenacidad la banda Hells Angels, la mafia o a los banqueros deshonestos.

Como número dos del Departamento de Justicia durante la presidencia de George Bush padre, supervisó la investigación por la explosión del avión Boeing sobre la localidad escocesa de Lockerbie, que dejó 270 muertos en 1988.

Fue nombrado director de la policía federal una semana antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y permaneció en el cargo durante doce años, el mandato más largo después del récord que tuvo el fundador del FBI, Edgar Hoover.

Una prueba de su independencia fue que en 2004 amenazó con dimitir si el presidente George Bush hijo persistía con un controvertido programa de escuchas extrajudiciales.

Cuando su mandato de diez años estaba por expirar, el presidente demócrata Barack Obama le pidió en 2011 que permaneciera a la cabeza del FBI. Otra prueba del respeto unánime que genera es que esta extensión fue aprobada por el 100% de los senadores.

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