Miércoles 21 DE Agosto DE 2019
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Farmacéutica enfrentará demanda por realizar experimentos médicos en Guatemala

Un juez estadounidense aceptó la demanda contra una compañía farmacéutica que realizó experimentos en el país en 1940 y 1950.

Fecha de publicación: 04-01-19
Foto: El doctor John Cutler haciendo experimentos con marines. | Carl Mydans Mundo.es
Por: AFP

Un juez federal estadounidense dijo que el grupo farmacéutico Bristol-Myers Squibb, la Universidad Johns Hopkins y la Fundación Rockefeller deben hacer frente a una demanda por su rol experimentos médicos realizados en Guatemala en la década de 1940, sin el consentimiento de los afectados.

Los denunciantes iniciaron una acción civil afirmando que los demandados los sometieron a ellos o a sus familiares a experimentos en Guatemala sin su consentimiento durante la década de 1940 y 1950.

El juez de distrito de un tribunal de Maryland Theodore Chuang aceptó la demanda rechazando los argumentos de que una reciente decisión de la Corte Suprema que protege a empresas extranjeras de juicios en el país por abusos a los derechos humanos cometidos fuera de Estados Unidos, también se aplique a los conglomerados locales.

El juez consideró que permitir que el caso siga adelante “promoverá la armonía” al dar a demandantes extranjeros la posibilidad de recurrir a los tribunales en Estados Unidos.

Una serie de experimentos en humanos realizados por estadounidenses en Guatemala, que nunca fueron publicados, fueron revelados en 2010 por la doctora Susan Reverby quien descubrió documentación de éstos en los archivos del científico a cargo de los ensayos, John Cutler, fallecido en 2003.

Cutler y su equipo de investigadores reclutaron entre otros a soldados, enfermos mentales, prostitutas y presidiarios en Guatemala para realizar un estudio que pretendía establecer si la penicilina podía ser utilizada para evitar las enfermedades de transmisión sexual.

El expresidente estadounidense Barack Obama se disculpó personalmente en octubre de 2010 por los experimentos, que su secretaria de Estado, Hillary Clinton, describió entonces como una prueba “falta de ética” y “condenable”.