Miércoles 16 DE Octubre DE 2019
Mundo

Elecciones en EEUU: ¿Prueba de fuego para el movimiento feminista? 

Las elecciones legislativas de medio mandato de este martes en Estados Unidos son la primera cita con las urnas desde el resurgir del movimiento feminista en el país, que ha motivado el salto de muchas mujeres a la arena política. El 6 de noviembre habrá 257 candidatas al Congreso. Jamás habían sido tantas. Y la inmensa mayoría, un 75 por ciento, son demócratas.

Fecha de publicación: 06-11-18
FOTO: AFP/J.BROWN
Por: DPA

“Este número récord es resultado directo de la movilización y organización a lo largo de todo el país en los últimos dos años”, apunta a dpa Cynthia Miller-Idriss, profesora de Sociología en la American University, en Washington.

El inicio de este impulso tiene una fecha simbólica: el 21 de enero de 2017, un día después de la investidura de Donald Trump, Washington vivió una de las manifestaciones más multitudinarias de su historia: en la Marcha de las Mujeres, más de un millón de personas protestaron contra el mandatario.

Los gorritos de lana rosa con orejas de gato se extendieron por la capital estadounidense. Fueron bautizados como “pussy hats”, un juego de palabras que hace alusión a aquella grabación en la que Trump aseguraba poder hacer lo que quisiera con las mujeres, incluido “agarrarlas por el coño”. “Pussycat” significa gatito en inglés y “pussy” es la palabra malsonante para vagina.

“Fue duro para muchos estadounidenses, hombres y mujeres, ver cómo aquel video no impidió su victoria”, recuerda Miller-Idriss. “Combinado con los miedos a que su administración limitara o acabara con el derecho al aborto y otros asuntos clave para las mujeres, la elección fue un hecho galvanizante”, añade.

“Muchas vieron en la victoria de Trump y la toma de poder republicana del Ejecutivo y el Legislativo una amenaza a los temas que más las preocupan, como la sanidad y el medio ambiente”, dice por su parte a dpa Kelly Dittmar, politóloga del Centro sobre Mujeres y Política Estadounidense (CAWP), que desde hace más de 50 años impulsa la participación política femenina.

“Otras están preocupadas directamente por Trump y dicen que un sentido de urgencia las llevó a postularse para luchar contra su agenda, pero también contra su retórica y su forma de liderazgo”, añade la especialista en género e instituciones políticas.

Emily’s List, una organización progresista que desde hace más de 30 años respalda a mujeres candidatas a puestos públicos, lo confirma: recibió más de 40.000 llamadas de féminas interesadas en presentarse a un cargo público tras la victoria de Trump. En 2016, hasta ese momento, el total no había llegado al millar.

La victoria de un presidente que denigró a mujeres durante la campaña, incluida su contrincante, Hillary Clinton, y ganó pese a aquel video fue el primer hito que alimentó el feminismo en Estados Unidos en la era Trump.

El segundo fue el movimiento #MeToo, que sacudió las artes, la política, la empresa y los medios de comunicación, sacando a relucir décadas de abusos sexuales. El tercero tuvo lugar hace apenas un mes. La confirmación como juez de la Corte Suprema del nominado por Trump, Brett Kavanaugh, pese a las acusaciones de abuso sexual, generó protestas y profundizó la división.

Este martes, 235 mujeres intentarán lograr un puesto en la Cámara de Representantes. El récord hasta ahora estaba en 167 en 2016. Al Senado optarán 22, frente a las 18 que en 2012 concurrieron y que hasta ahora suponían la cifra máxima.

Si cada una de ellas ganara, 208 entrarían en la Cámara de Representantes, que tiene 435 bancadas en las que en la actualidad solo se sientan 84 mujeres. De los 100 puestos del Senado, solo 23 tienen ahora nombre femenino.

Las cifras récord, que se dan también en las aspirantes al puesto de gobernadora y en niveles inferiores de la labor pública, han generado gran expectación. Pero Miller-Idriss y Dittmar advierten de que no hay que ver los comicios como prueba para el feminismo.

“Más allá de cuántas ganen o pierdan, el surgimiento y la diversidad de candidatas alterará el status quo en la política estadounidense, que ha beneficiado durante mucho tiempo a los hombres”, asegura Dittmar.

Miller echa la vista atrás y recuerda que en los comicios presidenciales de hace dos años Trump no tuvo el apoyo de las afroamericanas y, entre las hispanas, solo obtuvo el 25 por ciento. “Sí ganó la mayoría del voto de las mujeres blancas. Así que cuando se presentan estas elecciones como un test para el feminismo, se está pasando por alto el hecho de que las mujeres no blancas votaron ya en contra de Trump”, apunta la socióloga.

En cualquier caso, el camino no ha sido fácil. Un escollo ha sido la financiación de las campañas. Entre los vencedores de las primarias demócratas para la Cámara de Representantes, por ejemplo, ellas recaudaron una media de 1,4 millones de dólares, 185.000 dólares menos que ellos, según el Centro para una Política Receptiva, que analiza el uso que se da al dinero en la política y en las elecciones.

Queda mucho por hacer. Y como conclusión de su análisis, la politóloga Dittmar lanza una advertencia. Hay organizaciones como la suya, CAWP, que llevan décadas luchando. “Sabemos que llegar a la paridad no ocurrirá en un único ciclo electoral. El trabajo para la elección de mujeres debe persistir más allá de 2018”, afirma.

Etiquetas: