Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Mundo

Ricardo Anaya, el joven desafiante 

Es conocido como “El joven maravilla” que logró ascender rápidamente en la política gracias a su talento, su elocuencia y preparación. Así es como sus simpatizantes ven a Ricardo Anaya, candidato a la presidencia de México.

Fecha de publicación: 29-06-18
Anaya en Acapulco, Guerrero, el pasado 20 de junio. FOTO: AFP/FRANCISCO ROBLES Por: DPA
Más noticias que te pueden interesar

Sus detractores, por otro lado, ven en él a un joven inescrupuloso y desafiante que, con mucha habilidad, logró quitar de su camino a cualquier obstáculo para su candidatura, incluso si esos obstáculos eran otros compañeros de partido con más tiempo de militancia.

Anaya, de 39 años, es uno de los candidatos presidenciales más jóvenes del México moderno. Abogado de profesión y nacido en el estado de Querétaro, comenzó en la política muy joven, siendo militante del Partido Acción Nacional (PAN, conservador), la fuerza de oposición más antigua del país.

Busca la presidencia junto a la coalición Por México al Frente, que reúne al PAN, al Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda) y al pequeño Movimiento Ciudadano. Esta unión entre partidos opuestos ideológicamente aspira a ser el primer Gobierno de coalición en México.

No parece importarle ser visto como el “niño bien” de las elecciones: domina el inglés y el francés, toca la guitarra, el ukelele, la flauta y el teclado, talentos que no duda en mostrar en sus propagandas. Está casado con Carolina Martínez, a quien conoció cuando ambos eran adolescentes y con quien tiene tres hijos.

A los 21 años fue candidato del PAN para diputado local de Querétaro y aunque perdió, logró el escaño nueve años después. En 2012, con 33 años, fue elegido diputado federal y fungió como presidente de la Cámara de Diputados.

Con un estilo moderno, Anaya mantiene un discurso progresista, con énfasis en la equidad y la igualdad de género, una forma de llegar a los más jóvenes, siempre con la promesa de crear un “futuro mejor” en base a la tecnologías y la innovación. Una especie de Steve Jobs mexicano que quiere dejar la “economía manufacturera” para pasar a una “economía del conocimiento”.

Anaya asegura que representa ese cambio y lo manifiesta en su eslogan de campaña: “De frente al futuro”.

“¿Qué tipo de cambio quieres?”, pregunta en uno de sus primeros spots publicitarios en el que no tarda en arremeter contra el nacionalista Andrés Manuel López Obrador y su “visión anticuada”. El veterano político se convirtió en el centro de sus críticas, estrategia para conseguir el voto anti-AMLO, acrónimo por el que es conocido.

“Soy el único que puede vencer a López Obrador”, ha dicho una y otra vez. El centroizquierdista fue visto desde el inicio como el candidato a vencer en estas elecciones.

Pero Anaya también ha puesto al actual Gobierno como su enemigo. Duro crítico de la administración de Enrique Peña Nieto y de su Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro), a ambos los ha acusado de valerse de instituciones del Estado para intentar sacarlo de la contienda con señalamientos de lavado de dinero.

Anaya asegura que Peña Nieto le tiene miedo. “Cuando yo sea presidente me encargaré de que enfrente la Justicia y, de resultar culpable, vaya a la cárcel”, ha advertido en reiteradas ocasiones.

Sin embargo, las acusaciones en su contra han mellado la imagen de político recto y limpio que se ha esforzado en proyectar.

“Es un candidato joven, pero lo han enredado con ciertas cuestiones como desvío de fondos para sus campañas”, dice a dpa la politóloga Helena Varela, de la Universidad Iberoamericana, que considera que esas acusaciones han “enturbiado” su campaña.

Para algunos analistas, el discurso de Anaya está un poco alejado de la gente. Unos consideran que pese a su gran manejo de la palabra y su oratoria, no ha logrado ser convincente.

“Es un candidato relativamente distante, le ha faltado entender la realidad del país”, apuntilla Varela.

Su figura también está marcada por la fama de “desleal”, como lo llaman sus adversarios. Para algunos analistas, sus ambiciones políticas lo llevaron a dividir al PAN, cuya dirigencia nacional asumió en 2015. Otros opinan que si se aspira a ser presidente, se debe tener cierto nivel de ambición.

Para quedarse con la candidatura hizo a un lado a veteranos militantes como Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón (2006-2012). La ex primera dama lo acusó de ponerle trabas a sus aspiraciones presidenciales y al final terminó renunciando al partido para lanzarse como independiente, aunque no prosperó.

Pero a Anaya eso no lo detiene y se muestra siempre desafiante ante sus detractores y rivales. “Nosotros somos los que vamos a ganar”, ese es su mantra. “Vamos a ganar la presidencia de la República”.

Etiquetas: