Martes 25 DE Septiembre DE 2018
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Nicaragua aguarda resultados de diálogo mientras cuenta a sus muertos

Hoy varias ciudades de Nicaragua, incluyendo la capital, se encontraban bajo el asedio de paramilitares que junto a la policía ejecutaban detenciones ilegales.

Fecha de publicación: 15-06-18
Por: DPA
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El Gobierno de Nicaragua y la opositora Alianza Cívica reanudaron este viernes un diálogo nacional pero por el momento no lograron llegar a un acuerdo para resolver la crisis que sacude al país y que dejó ya 200 muertos según cifras no oficiales.

Transcurridas siete horas de pláticas, que dejaron de ser transmitidas en vivo por televisión a mediodía (local), las partes estaban enfrascadas en “una tercia”, con la mediación de los obispos de la Conferencia Episcopal, confió una fuente que pidió anonimato.

Por un lado, el Gobierno reclama que los manifestantes retiren más de 140 “tranques” (retenes) de las carreteras del país, mientras la oposición exige la presencia de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), del relator especial de Derechos Humanos de la ONU y de una misión de la Unión Europea (EU).

“Hay una discusión difícil, es muy complejo. Podría ser que la Alianza acepte un retiro gradual de los ‘tranques’, pero sujeto siempre al cumplimiento del Gobierno, que se ha caracterizado por no cumplir su palabra”, comentó el informante.

Hoy varias ciudades de Nicaragua, incluyendo la capital, se encontraban bajo el asedio de paramilitares que junto a la policía ejecutaban detenciones ilegales.

Los paramilitares encapuchados y fuertemente armados circulaban en camionetas sin matrículas en diversos barrios de Managua, donde además de las detenciones ilegales se registraron tiroteos.

Vista de la sede del FSLN ocupada y saqueada por una turba de manifestantes en Diriamba, a 40 km de Managua, el pasado jueves 14 de junio. MARVIN RECINOS / AFP

Las denuncias sobre la presencia intimidatoria de parapolicías también llegaban desde las ciudades de Nindirí, Masatape y Masaya (sur) así como de Nagarote y León (noroeste). En esta última ciudad la oposición anunció una huelga indefinida debido a la presencia de armados en las calles.

En tanto, la no gubernamental Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH) sumó hoy al recuento fatal otros 31 decesos, elevando la cifra de muertos a 200 desde que comenzaron las protestas, el 18 de abril con una manifestación estudiantil contra una reforma del seguro social.

Álvaro Leiva, director de la ANPDH indicó que sus miembros están cubriendo “emergencias tras emergencias” en varias ciudades del país, donde se vivían “horas de represalia y dolor”.

Leiva dijo que se encontraba en Nindirí y que le era imposible realizar su labor porque la ciudad se encontraba llena de civiles encapuchados y policías que en conjunto dominaban las calles de esa ciudad vecina a Masaya.

Durante la jornada de huelga nacional que este jueves paralizó el país, la acción policial y paramilitar contra manifestantes desarmados cobró muchas víctimas en Nagarote, Nindirí y Masatepe.

Cinco decesos ocurrieron en Bilwi (noreste), capital del Caribe Norte, donde el comercio cerró hoy sus puertas y las barricadas se levantaban en muchos barrios. Citando a una fuente opositora, el rotativo “El Nuevo Diario” informó que una joven de 15 años estaba entre los fallecidos y que además se contaban 20 heridos, muchos de gravedad.

En León también se registró el deceso de otro joven de 15 años, un monaguillo de la Catedral Metropolitana, quien recibió un disparo en el pecho por parte de fuerzas paramilitares afines al Gobierno, según denunció la Iglesia católica de esa ciudad.

En Tipitapa, 20 kilómetros al este de Managua, un manifestante de 22 años murió desangrado tras recibir impactos de bala cuando registraba en video una protesta de mujeres, que sonando cacerolas, exigían el cese de la represión y el retiro de policías y paramilitares.

La ANPDH lanzó un S.O.S. a nivel internacional por la “gravísima situación” que vive el país.

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, dijo hoy que su esposo, el presidente Daniel Ortega, está librando “una lucha contra el odio” y las “prácticas oscuras”, en alusión a las protestas cívicas que han puesto en crisis al Gobierno en los últimos dos meses.

“Es una lucha contra el odio, contra el rencor, contra afanes que de verdad son tenebrosos; prácticas que de verdad son oscuras (…) Prácticas indignas, vejámenes, torturas, crímenes de odio en todo el país”, afirmó en sus habituales declaraciones del mediodía a medios oficiales.

Temprano, el Gobierno de Nicaragua había rechazado una propuesta de los obispos que “urge” la presencia en el país de la CIDH  y de la ONU para que investiguen las “muertes y los actos de violencia” ocurridos en los últimos dos meses. Los obispos demandaron además la presencia UE para “lograr un apoyo político y estabilidad” en el país.

Monseñor Rolando Alvarez, moderador del diálogo lamentó el rechazo oficialista. “Creemos en conciencia que nuestra propuesta no dañaba a nadie y le hacía muy bien al país”, dijo.

“Para nosotros como obispos es lamentable, deplorable y triste que no podamos llegar a un acuerdo. Queremos que se establezca la verdad, el pueblo lo exige”, expresó por su parte el obispo Silvio Báez, crítico con Ortega.

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