Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Mundo

Trump, un negociador puesto a prueba en Singapur 

El magnate inmobiliario Donald Trump concurrió a la presidencia estadounidense sin experiencia política previa, pero alardeando de sus grandes dotes como negociador de acuerdos, tanto dentro de casa como fuera.

Fecha de publicación: 11-06-18
Por: DPA
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Pero después de más de 16 meses en la Casa Blanca, el autor de “Trump: The Art of the Deal” (Trump: el arte de la negociación), no ha cerrado muchos pactos y este martes se enfrenta a uno de sus retos más difíciles, durante la cumbre con el líder nocoreano, Kim Jong-un, en busca de una solución al conflicto nuclear con ese país.

Trump llega a la histórica cita después de la debacle de la cumbre del G7 en Canadá, donde el presidente de Estados Unidos, en un giro inesperado, anunció por Twitter que retiraba su apoyo al comunicado final, conseguido después de difíciles equilibrios con los demás países participantes.

En el interior del país, Trump ni siquiera ha concluido aún negociaciones con la oposición demócrata sobre las prioridades nacionales que prometió en campaña, como las reformas sanitaria y migratoria.

Y en el exterior, la herramienta favorita del presidente ha sido una bola de demolición con la que ha echado abajo cualquier acuerdo previo que no le gustaba.

Suspendió un acuerdo comercial con sus aliados asiáticos, se retiró del acuerdo climático de París y también abandonó unilateralmente el acuerdo nuclear con Irán, sin olvidar que sigue negociando reformas al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Además, ha abierto nuevos frentes de conflicto, como el comercial con Europa y China, a quien acusa de llevar a cabo políticas comerciales injustas.

Esto no ha impedido que el multimillonario y showman, con su distintivo pelo rubio y que cumplirá 72 años sólo dos días después de la cumbre, siguiera ensalzando sus habilidades como forjador de acuerdos, más que como rompedor de los mismos.

Públicamente incluso ha especulado con mediar un acuerdo para el estancado conflicto israelo-palestino.

El tormentoso cortejo digno de una telenovela que desemboca en la cumbre de Singapur siguió a un año de máxima tensión en el que Trump calificó a Kim de “Rocket Man” (hombre cohete u hombre misil) y puso en marcha una campaña de “máxima presión” con sanciones y aislamiento diplomático al país comunista en respuesta a los reiterados ensayos armamentísticos de Pyongyang.

El libro de 1987 de Trump sobre negociación no es más que un compendio de tópicos sobre cómo tener éxito en los negocios. Cuando era candidato a la presidencia en 2016, Trump garantizaba que su tendencia a obligar a los acreedores a renegociar los términos de su deuda era el “signo de ser un gran forjador de acuerdos”.

Trump entró en el mundo de los negocios de la mano de su padre, hijo de inmigrantes alemanes, convertido en un millonario empresario de la construcción en Nueva York.

El diputado demócrata por Nueva Jersey Robert Menendez manifestó desde el comité de relaciones exteriores del Senado su gran preocupación por la “falta de preparación profunda” de Trump para la cumbre con Kim, después de que Trump la cancelara inicialmente a finales de mayo.

Para otros, como para el abogado de Trump Rudy Giuliani, el gesto fue un golpe magistral que puso a Kim de rodillas, antes de volver a dar marcha atrás.

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