Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
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“Lula” da Silva se entrega a la Policía

El expresidente brasileño sigue siendo el político más popular de Brasil pese a su condena por corrupción. Sobre todo las clases más pobres apoyan al antiguo obrero metalúrgico y ex líder sindical debido al éxito de los programas sociales impulsados durante sus Gobiernos.

Fecha de publicación: 07-04-18
Por: DPA
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El expresidente brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva se entregó este sábado a la Policía en Sao Paulo para empezar a cumplir una condena a 12 años de cárcel por corrupción, según informaron varios medios citando a fuentes oficiales.

El canal de televisión “Globo” mostró imágenes del convoy policial en que Lula, favorito para las elecciones de octubre, se dirigía a las instalaciones de la Policía paulista.

La entrega estuvo precedida por un drama de más de dos horas, después de que decenas de seguidores del expresidente bloquearan la salida del local del Sindicato de los Metalúrgicos donde estaba Lula en la periferia de Sao Paulo.

Varias personas sujetaron y tumbaron una valla para impedir que el auto del ex mandatario saliera. Lula salió finalmente más de dos horas después en autos de la Policía, según “Globo”.

La líder del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, había advertido antes a los militantes que Lula tenía que cumplir un plazo negociado con las autoridades para entregarse.

El radical de derecha Jair Bolsonaro, segundo en las encuestas para las presidenciales, tuiteó una imagen de una bandera de Brasil cuando Lula pasó a custodia policial.

Lula debía ser trasladado más tarde en avión a Curitiba, en el sur de Brasil, para comenzar a cumplir su pena de prisión. El drama judicial del carismático ícono de la izquierda, de 72 años, y jefe de Estado entre 2003 y 2010, mantenía en vilo al país desde hace dos días.

Lula había dejado pasar el viernes un primer plazo para ingresar a prisión, después de que los tribunales rechazaran varios recursos de su defensa para suspender una orden de arresto.

Los partidarios del expresidente brasileño (2003-2011) bloqueaban la salida de garaje del sindicato para impedir que Lula se entregara a las autoridades. AFP PHOTO / Miguel SCHINCARIOL

El juez Sérgio Moro, el principal magistrado de la megacausa sobre corrupción política “Lava Jato” (“Lavado de autos”) había ordenado a Lula que se entregase como tarde a las 17 horas del viernes (20:00 GMT) en Curitiba, donde está el tribunal de Moro.

Después de que Lula dejara transcurrir ese plazo, se esperó durante horas una inminente detención forzosa en un clima de enorme tensión en todo el país. El exmandatario se había refugiado desde la noche del jueves en el Sindicato de los Metalúrgicos paulista, su bastión político desde sus tiempos de líder sindical.

Según medios brasileños, los abogados de Lula negociaron su entrega a la Policía para hoy, después de que se celebrara una misa en memoria de la fallecida esposa de Lula, Marisa Letícia, que habría cumplido hoy 68 años. Después del acto Lula se dirigió a miles de seguidores en las afueras del sindicato en la localidad Sao Bernardo do Campo.

“Voy a cumplir el mandato (de prisión)”, dijo Lula. “Tengo la conciencia tranquila”, agregó. “No los perdono por haberle dicho a la sociedad que soy un ladrón”.

El ex mandatario se dio después un baño de masas frente al sindicato. La Justicia rechazó en las últimas horas nuevos recursos de la defensa para evitar la prisión.

Lula sigue siendo el político más popular de Brasil pese a su condena por corrupción. Sobre todo las clases más pobres apoyan al antiguo obrero metalúrgico y ex líder sindical debido al éxito de los programas sociales impulsados durante sus Gobiernos.

Muchos brasileños, sin embargo, sobre todo de las clases medias y altas, rechazan al ex presidente por los cargos de corrupción contra él. Un 40 por ciento de los votantes señalan en las encuestas que no votarían de ninguna manera por Lula.

El líder del Partido de los Trabajadores fue condenado por Moro inicialmente a nueve años y medio de prisión en julio de 2017 por cargos de que aceptó sobornos de la constructora OAS, en forma de la reforma de un apartamento, a cambio de beneficiar a la empresa en sus negocios con Petrobras. La petrolera estatal está en el centro de los escándalos de “Lava Jato”.

Una corte de apelación de Porto Alegre confirmó en enero la condena y aumentó la pena de prisión a 12 años y un mes, aunque Lula tiene aún posibilidades de apelar en dos instancias superiores.

El ex presidente puede llevar la revisión de su caso al Superior Tribunal de Justicia y la Corte Suprema (Supremo Tribunal Federal), pero a ambas apelaciones, que podrían durar meses, se le atribuyen pocas posibilidades de éxito.

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