Jueves 18 DE Abril DE 2019
Mundo

Denuncian “desaparición” de sus esposas

China niega la existencia de campos de reeducación. Sin embargo, la administración y la prensa del Estado revelaron que existe una treintena de ellos, donde residirían unos 4 mil detenidos.

Fecha de publicación: 26-03-18
Paquistaníes cruzan el paso fronterizo entre Pakistán y China. Por: AFP

“¿Dónde están nuestras mujeres?”. Decenas de paquistaníes piden cuentas a Pekín, después de que sus esposas chinas fueron supuestamente internadas en campos de reeducación, en plena ola de medidas represivas para evitar cualquier posible contagio yihadista.

Se trata de empresarios que llevan mucho tiempo trabajando en el Xinjiang, al noroeste de China fronteriza con Pakistán donde residen unos 10 millones de uigures, una etnia mayoritariamente musulmana.

Casados con chinas, esos paquistaníes volvían a su país cada año por negocios o para renovar su visado, dejando sola a la familia durante unos meses. Pero, desde el año pasado, las llamadas telefónicas y los SMS se quedan sin responder.

“Mi esposa y mis hijos fueron arrestados en marzo del año pasado. No he tenido noticias desde entonces”, declara preocupado Iqbal, que prefiere no decir su nombre completo para proteger a sus familiares. En julio, intentó reunirse con su esposa en China pero en la frontera no le dejaron pasar. “Las autoridades me dijeron que mi esposa estaba en ‘formación’ y que el gobierno estaba cuidando de mis hijos. Les supliqué que me dejaran hablar con mis hijas, pero se negaron”, cuenta.

Iqbal es uno más entre decenas de comerciantes paquistaníes que no saben nada de su familia, según denunció Javed Husain, un diputado del parlamento de Gilgit-Baltistan, una región de Pakistán fronteriza con China. A principios de marzo, los parlamentarios regionales votaron una resolución de condena de estas medidas que califican como “detenciones ilegales”.

En cuanto a China, sus autoridades permanecen en silencio al respecto. “Las dos partes mantienen su comunicación sobre los casos relativos a los intercambios entre las personas de los dos países”, se limita a indicar el ministerio chino de Relaciones Exteriores.

Pekín e Islamabad lanzaron el corredor económico China-Pakistán, que debería conectar el oeste chino con el puerto paquistaní de Gwadar.

En 2013, firmaron acuerdos por US$46 millardos para la construcción de infraestructuras en este corredor comercial y así estimular la economía, aún anémica, de las regiones implicadas.

Pero la ecuación resulta complicada para China, que debe abrir sus fronteras a los intercambios pero al mismo tiempo impedir la llegada de “terroristas” desde el vecino Pakistán.

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