Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Mundo

Medio año de angustia: damnificados del terremoto aún esperan ayuda 

Para Juana González el terremoto del 19 de septiembre en México se cobró vidas en más de un sentido. Aunque no perdió a ningún familiar o amigo, siente que una parte suya le ha sido arrebatada al quedarse sin un techo.

 

Fecha de publicación: 19-03-18
Personas afectadas por el terremoto manifiestan frente a uno de los edificios dañados por el sismo, en Ciudad de México. FOTO: AFP/PEDRO PARDO Por: DPA
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“Nos dijeron que la casa era inhabitable”, dice con una mirada triste al contar cómo su familia se vio obligada a abandonar el que había sido su hogar por varios años, después de que resultara gravemente dañado por el sismo que golpeó varios estados centrales del país, sobre todo la Ciudad de México.

Su casa se encuentra en la colonia (barrio) del Mar, en la parte sur de la capital, y será demolida parcialmente en cualquier momento. González todavía no sabe cuándo ocurrirá y asume que es probable que el proceso tarde, lo que solo aumenta la angustia en la que vive desde hace seis meses.

“Primero estuvimos en esos albergues que instalaron para los damnificados, pero luego tuvimos que buscar (un lugar) para rentar porque no era algo estable”, cuenta a dpa. Ella y su familia se han visto obligadas a rentar habitaciones o departamentos desde entonces.

Son decenas los que se encuentran en una situación similar, ya sea porque sus hogares han sido demolidos, tienen orden de serlo o están a la espera de reparaciones.

El terremoto del 19 de septiembre significó un duro golpe para la Ciudad de México y para el país, tanto literal como figurativamente. Con una magnitud de 7,1, dejó un total de 369 muertos, 228 en la capital.

También dejó 38 edificios caídos, casi 90 con orden de ser demolidos y miles con diversos daños. Coincidió con el 32 aniversario del sismo de 1985 en la ciudad. Dos semanas antes, el sur y centro del país había temblado por otro sismo de magnitud 8,2, el más fuerte en México en un siglo.

El Gobierno de la Ciudad de México ha entregado desde entonces más de 2.500 créditos para reparaciones de vivienda, 348 créditos para reparar negocios y dispuso miles de dólares en ayudas económicas para renta temporal.

Sin embargo, los damnificados sienten que no se avanza. “No han hecho nada. La verdad, nada. Yo debía recibir la ayuda (económica), pero cada vez que voy al banco me dicen que no tienen el dinero, en el Fonden (Fondo Nacional de Desastres Naturales) me dicen que es cosa del banco”, manifiesta Teresa Coronado, otra damnificada.

Su casa también se vio muy dañada tras el sismo. Estuvo viviendo ahí junto a su familia, pero ahora les están exigiendo abandonarla porque necesitan demoler una parte y repararla. “Ellos nos dicen ‘sálganse’, pero ¿a dónde?”, se pregunta.

La incertidumbre se mezcla con la frustración por el tiempo que tarda el papeleo necesario para obtener apoyo económico o créditos. Los damnificados se quejan de que los trámites burocráticos para obtener los dictámenes oficiales que indiquen que una casa está dañada son muy lentos o no resuelven nada.

“Solo pedimos que nos arreglen, que nos ayuden y que no nos cobren”, dice Teresa Cervantes, de 70 años, otra damnificada que vive junto a su esposo diabético, ambos de bajos recursos.

El alcalde de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, dijo el viernes que su administración está haciendo “todo el esfuerzo que puede” con los recursos que tienen, pero que es claro que el proceso de reconstrucción todavía va a tardar algunos meses.

“En el sismo del 85 pasaron 32 años para que pudieran obtener respuesta las familias. Nosotros no vamos a caer en eso”, dijo a la prensa. Además, indicó que dejarán instrucciones para que el siguiente gobierno -el 1 de julio hay elecciones federales y regionales- continúe con las acciones de reparación.

AFP / PEDRO PARDO

Los vecinos de la colonia del Mar, donde hay al menos 300 casas dañadas y varias demolidas, pidieron de forma particular un estudio de suelo a especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ante la posible presencia de una falla geológica en la zona.

“Nosotros estamos demandando al gobierno certeza jurídica, nuestros dictámenes (sobre el estatus de sus viviendas). Seis meses después no tenemos nuestros dictámenes y eso nos pone en una situación muy frágil”, dice Juan Salgado, de 66 años, dirigente del grupo de damnificados de la Del Mar.

Salgado cuenta que desde el terremoto, varios damnificados han sufrido depresión al perder sus hogares, incluso tres personas de edad avanzada. “Los he visto llorar, sin aliento por haber perdido sus casas”, dice.

Aunque asegura que ayudar a sus vecinos a organizarse lo hace sentir bien, muchos de ellos se sienten desanimados al ver que los días pasan y las respuestas de las autoridades son pocas.

“Esto es como una enfermedad que nos carcome”, agrega Juana González con lágrimas en los ojos. “Es muy doloroso”.

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