Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
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Para Estados Unidos, presiones abrieron camino a cumbre Trump-Kim

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), expresó su esperanza en que el esfuerzo por una reunión permita “progresos concretos en la cuestión nuclear norcoreana”.

Fecha de publicación: 10-03-18
Un soldado surcoreano pasa frente a una pantalla de televisión que muestra fotos del Presidente estadounidense y del líder norcoreano en una estación de tren en Seúl. Por: AFP/DPA/EL PAÍS
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La estrategia que unió sanciones económicas, amenazas militares y “presión máxima” por vía diplomática abrió el camino para la histórica cumbre entre el presidente Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un, afirmó ayer el vicepresidente estadounidense Mike Pence.

La Casa Blanca sorprendió al mundo en la noche del jueves al anunciar que Trump había aceptado una oferta de Kim de un encuentro, que posiblemente será realizado hacia fines de mayo, para discutir la seguridad y la desnuclearización de la península coreana.

Ayer, en una nota oficial, Pence apuntó que la oferta de Kim de un encuentro con Trump era la “evidencia” de que la estrategia de la Casa Blanca de aislar al gobierno de Pyongyang había dado resultado.

De acuerdo con Pence, “los norcoreanos vienen a la mesa a pesar de que Estados Unidos no ha hecho ninguna concesión”.

Por ello, añadió el funcionario, la “campaña de máxima presión continuará hasta que Corea del Norte tome medidas concretas, permanentes y verificables para poner fin a su programa nuclear”.

Trump mantuvo ayer una conversación telefónica con el presidente chino Xi Jinping y acordaron con mantener las presiones.

“Los dos líderes saludaron la perspectiva de un diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte, y se comprometieron a mantener la presión y las sanciones” hasta que el gobierno de Pyongyang avance hacia una desnuclearización “completa, verificable e irreversible”.

Soporte cauteloso

Esta posición es compartida por uno de los principales aliados asiáticos de Washington, el Gobierno de Japón, que también defendió la manutención de la política de presión sobre Pyongyang.

En un mensaje por televisión, el primer ministro japonés Shinzo Abe dijo que apreciaba “enormemente” el cambio de retórica por parte de Corea del Norte con relación a una desnuclearización, pero mantuvo la cautela. “No hay un cambio en la política para Japón y Estados Unidos”, afirmó.

Para la Casa Blanca, la campaña de “presión máxima” incluyó también insistir ante China, un aliado de Corea del Norte, a asumir un papel más activo para convencer a Pyongyang a abandonar su programa de armas nucleares.

El presidente chino Xi Jinping ya expresó su esperanza en que “Estados Unidos y Corea del Norte entrarán en contacto y dialogarán lo antes posible”.

En Nueva York, el secretario general de la ONU, António Guterres, saludó el “liderazgo y visión” exhibida por Trump y Kim en avanzar hacia un encuentro.

Guterres “se siente alentado por el anuncio de un acuerdo” para celebrar la reunión y “elogia el liderazgo y la visión de todos los interesados”, dijo el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric.

Para Rusia la reunión es “un paso en la buena dirección” y “necesaria para normalizar la situación”, dijo su canciller Serguéi Lavrov, quien asimismo expresó satisfacción por el encuentro que sostendrán los dirigentes de las dos Corea a fines de abril.

En tanto, la Unión Europea (UE) consideró “que la disposición” de Trump a aceptar la invitación de Kim es “un acontecimiento positivo”.

No obstante, anuncio del encuentro entre Trump y Kim pareció tomar por sorpresa al Secretario de Estado, Rex Tillerson, quien se encuentra en una gira por África.

Durante una visita a Yibuti, Tillerson dijo ayer que la apertura mostrada por Kim fue “un poco una sorpresa para nosotros”, después de un año de agresiva retórica y tensiones militares.

Al hacer el sensacional anuncio en la Casa Blanca el jueves, el negociador surcoreano Chung Eui-yong había afirmado que Kim está “comprometido con la desnuclearización” de la península coreana y con la interrupción de los ensayos con misiles balísticos.

Precisamente la desnuclerarización de la península y el fin de los ensayos misilísticos han sido algunas de las prioridades de la diplomacia global en los últimos años, y por eso se trata de una oportunidad.

Sin embargo, analistas no están tan convencidos. “Esencialmente le da (a Kim) un estatus de igualdad con el presidente estadounidense y fortalece su intento de que Corea del Norte sea reconocida como país nuclear de facto”, dijo Evan Medeiros, del Eurasia Group y exasesor de Barack Obama.

 

 

Tender puentes

Quien recibió con más entusiasmo el anuncio ha sido el presidente surcoreano Moon Jae-in, cuyo papel ha sido esencial en los acontecimientos de los últimos dos meses. El Presidente surcoreano apostó desde su llegada al poder por tender puentes hacia el norte para conseguir un diálogo entre Washington y Pyongyang y lograr la renuncia del Norte a su programa de armamento nuclear y de misiles. Suya fue la idea de intentar aprovechar los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang como una herramienta de acercamiento que, según parece, está dando frutos. –EL PAÍS

El sueño de Kim

Desde hace años Corea del Norte quiere que Estados Unidos lo trate de igual a igual. Al aceptar una posible cumbre con Kim Jong-un, Donald Trump podría hacer realidad el sueño del líder norcoreano sin obtener nada a cambio, estiman los expertos.

Ningún presidente de Estados Unidos en ejercicio se ha reunido jamás con un líder norcoreano, ni tampoco ha viajado a Pyongyang.

Kim Jong Il, el padre de Kim Jong-un, invitó en vano al presidente Bill Clinton a asistir a la primera cumbre entre las dos Coreas en 2000. Pero el exmandatario terminó viajando a Corea del Norte una vez que dejó la Casa Blanca, para lograr la liberación de unos estadounidenses, tal como lo hizo su predecesor Jimmy Carter.

Para los expertos, las sanciones cada vez más duras y las amenazas militares estadounidenses han obligado a Pyongyang a efectuar aperturas diplomáticas.

Desde el punto de vista de Andrei Lankov, del grupo Korea Risk, Pyongyang intentará ganar tiempo. “Los norcoreanos hablarán mucho sobre la desnuclearización sin ninguna intención de abandonar sus arsenales nucleares”.

La doctrina oficial del régimen presenta el arsenal nuclear como una garantía contra las amenazas de una invasión estadounidense.

Antes, Corea del Norte había dicho, según Seúl, que está dispuesto a hablar de la desnuclearización si desaparecían las amenazas militares.

Kim habrá “cumplido con el sueño de su padre y de su abuelo de haber hecho de Corea del Norte un Estado nuclear, y obteniendo un prestigio inmenso al reunirse con un presidente estadounidense en condiciones iguales”, declaró Abraham Denmark, del centro de investigación Wilson Center. –AFP

 

“Kim no está invitando a Trump para rendir las armas de Corea del Norte. Kim invita a Trump para demostrar que su inversión en capacidades nucleares y balísticas obligó a Estados Unidos a tratarlo como a un igual”.

Jeffrey Lewis, director del influyente Programa de No proliferación del este asiático.

“Vamos a seguir ejerciendo una presión máxima hasta que Corea del Norte tome acciones concretas hacia una desnuclearización de una forma que sea perfecta, verificable e irreversible”.

Shinzo Abe, primer ministro de Japón.

“Una respuesta internacional unánime. Incluidas las sanciones, ofrece una luz de esperanza”.

Angela Merkel, canciller de Alemania.

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