Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Mundo

El Triángulo Norte entre las zonas más violentas del mundo

Pese a la reducción de homicidios en la región, se mantienen otros delitos como la extorsión y actividades de narcotráfico.

Fecha de publicación: 20-01-18
Por: AFP
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Con 13 mil 129 homicidios registrados en la zona el año pasado, Guatemala, El Salvador y Honduras lograron reducir sus índices de violencia con sus planes de seguridad, pero se mantuvieron como una de las regiones sin guerra más violentas del mundo.

Los tres países sufren la violencia provocada por el narcotráfico y las pandillas dedicadas a la extorsión y el sicariato, los principales causantes de sus elevados niveles de homicidios.

Al cierre de 2017, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala reportó 5 mil 384 muertes violentas, una reducción de 0.8 por ciento en comparación al año precedente y menor al descenso anual de entre 1.5 por ciento y dos por ciento que venía registrando desde 2010.

El Salvador acumuló de su lado 3 mil 954 homicidios, 25 por ciento menos que en 2016; y Honduras sumó 3 mil 791 asesinatos, 26.4 por ciento menos que el año anterior, según estadísticas policiales de cada país.

En 2016, el Triángulo Norte había sumado 15 mil 889 homicidios, distribuidos casi igualmente entre los tres.

Pese a las reducciones, están aún muy por encima del promedio mundial de 5.3 homicidios por cada 100 mil habitantes, según datos de 2015 del Banco Mundial.

Guatemala registró el año pasado 32 homicidios por cada 100 mil habitantes, El Salvador 60, y Honduras 42.7. La Organización Mundial para la Salud (OMS) considera que más de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes implica una epidemia de violencia.

Crisis social

La menor reducción del índice en Guatemala “no la estamos viendo como un éxito, sino como un fracaso, porque no se mantuvo la tendencia con la cual el país hubiese bajado de 30 homicidios por cada 100 mil habitantes”, declaró Mario Polanco, director de la ONG Grupo de Apoyo Mutuo (GAM).

Además, “las políticas (en el país) son pocas y no se renuevan, no se están evaluando de manera constante lo que provoca un acomodamiento en las fuerzas de seguridad que es aprovechado por los delincuentes”, reflexionó Polanco.

En el caso de El Salvador, la reducción “es un aspecto positivo del plan El Salvador Seguro que dio un enfoque distinto a la violencia”, según el especialista Héctor Carrillo.

Coordinador del programa de seguridad de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (Fespad), Carrillo considera que la reducción sensible de homicidios en ese país es el resultado de aumentar la presencia de la policía y el ejército en los municipios con mayores índices de violencia.

El Salvador mantuvo por segundo año consecutivo medidas “extraordinarias” de seguridad, que incluyeron severas restricciones en los presidios para cortar la comunicación con el exterior de los cabecillas de las pandillas en prisión, desde donde seguían delinquiendo.

Pero en el caso de Honduras, la reducción de los asesinatos ha cambiado poco la vida de pobladores en barrios dominados por pandillas, que controlan los pequeños negocios y la movilización de personas, según Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional.

Los gobiernos de los tres países se congratulan por la reducción de homicidios a pesar de que se mantienen otros delitos como hurto, asaltos, extorsiones y actividades relacionadas con el narcotráfico.

“La inseguridad pública es el reflejo de una crisis social y en la medida que se resuelvan las causas estructurales de la violencia, se va a construir una seguridad democrática sin muertes”, dijo Carrillo.

 

Duelo

 

El analista y profesor universitario salvadoreño Roberto Cañas advirtió que los gobiernos del Triángulo Norte no deben hacer “cuentas alegres” a partir de la reducción de las “estadísticas de la muerte” sin tomar en cuenta el futuro incierto que enfrentan muchas familias ante la violencia. “Se debería declarar duelo trinacional permanente, porque por cada homicidio que se comete hay de cinco a ocho familiares de la víctima” que sufren, afirmó. Quienes dependen de las víctimas “quedan desamparados, quedan huérfanos”, agregó. –AFP

US$750

Millones comenzaron  a recibir de  EE. UU. en 2017, Guatemala, El Salvador y Honduras como parte de la iniciativa Alianza para la Prosperidad, que busca reducir la violencia con programas de prevención y generación de empleo, así como disuadir a la población de migrar ilegalmente a la nación del norte.

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