Martes 13 DE Noviembre DE 2018
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Papa califica de “calumnia” acusaciones a obispo de encubrir pedofilia en Chile

Las acusaciones de haber encubierto los abusos sexuales a menores de Fernando Karadima, un influyente sacerdote chileno, han convertido a Juan Barros, obispo de la ciudad de Osorno, en la piedra en el zapato del papa Francisco durante su visita a Chile. Karadima, conocido como formador de obispos, fue acusado por el Vaticano  por pederastia y condenó en 2011 a “retirarse a una vida de oración y penitencia”. Un sonado caso que golpeó a la Iglesia católica chilena.

Fecha de publicación: 18-01-18
Por: AFP
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“No hay una sola prueba en contra, todo es calumnia ¿Está claro?”, dijo el papa Francisco este jueves, al defender al obispo chileno Juan Barros, acusado de encubrir abusos sexuales del clero a menores.

Abordado por periodistas a su llegada a la ciudad de Iquique, en el norte de Chile, el último destino de su visita al país, Francisco se refirió por primera vez durante este viaje a las acusaciones en contra de Barros, obispo de Osorno, cuya presencia en las actividades de Francisco han levantado una fuerte polémica.

“El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia ¿Está claro?”, dijo Francisco. Barros es acusado por víctimas del sacerdote Fernando Karadima, condenado por el Vaticano en 2011 por abuso sexual a menores, de encubrir sus acciones.

“¡Como si uno hubiese podido sacarse una selfie o foto mientras Karadima me abusaba a mi o a otros con Juan Barros parado al lado viéndolo todo!”, replicó de inmediato en su cuenta de Twitter, Juan Carlos Cruz, una de las víctimas del sacerdote, en un sonado caso que golpeó a la Iglesia chilena.

El papa declaró el martes su “dolor y vergüenza” por los casos de abusos sexuales contra menores en Chile, que desde el año 2000 involucran a unos 80 sacerdotes. “Estas personas desde arriba están locos y @Pontifex_es (papa Francisco) habla de reparación a las víctimas. Seguimos igual y su perdón sigue siendo vacío”, agregó Juan Carlos Cruz.

El papa se reunió el jueves con víctimas de abusos en la Nunciatura pese a que no estaba previsto en la agenda.

Este espinoso asunto que ha mancillado la imagen de la Iglesia católica en todo el mundo, ha perseguido como un mantra el viaje del papa en Chile, donde se pide al Vaticano actos y no sólo palabras.

 

“Yo nunca he sido testigo de eso (abusos de Karadima) y les pido por favor que me dejen tranquilo”, dijo Barros el miércoles tras ser abordado por la prensa al llegar a Temuco para participar de los actos papales en esa ciudad.

Barros “es un mentiroso, un delincuente, que tiene amnesia tras encubrir a Karadima. Es un encubridor de abusos y debiera estar en la cárcel o por lo menos destituido”, afirmó a medios locales Juan Carlos Cruz, víctima de Karadima.

El nombramiento

Los dolores de cabeza para Francisco comenzaron cuando en 2015 nombró a Barros obispo de la ciudad de Osorno (930 km al sur de Santiago). La decisión provocó el repudio de parte de los feligreses que conocían las acusaciones contra el prelado.

Grupos laicos realizaron masivas protestas e irrumpieron en varias ceremonias religiosas que Barros oficiaba, demandando su renuncia. Las protestas llegaron al Vaticano, donde voces disidentes buscaron presionar al papa para que anulara el nombramiento. En el Congreso chileno, 51 diputados pidieron revertir la designación.

El papa lanzó una polémica defensa de Barros, afirmando entonces en un video grabado por feligreses en el Vaticano que no había pruebas que evidenciaran las acusaciones. Llamó “tontos” a los detractores de Barros y aseguró que la polémica fue instalada por “zurdos”, refiriéndose a la izquierda.

Sin embargo, en una carta enviada a la Iglesia chilena ese mismo año y revelada antes de su llegada a Chile, manifestó su intención de proponerle a Barros que renunciara o se tomase un año sabático, lo que no se produjo por supuestas presiones de la Nunciatura en Santiago.

Juan Barros (izquierda), participa en una misa al aire libre celebrada por el Papa Francisco (R) en la playa de Lobitos, cerca de la ciudad norteña chilena de Iquique. AFP PHOTO / Vincenzo PINTO

Círculo de hierro

El obispo Barros ha admitido reiteradamente su gratitud con Karadima por haber sido su guía espiritual por 35 años, pero solo eso.

Barros, siendo aún adolescente, conoció a Karadima cuando éste era sacerdote de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en el exclusivo barrio de Providencia. Se ordenó en 1983, manteniendo una estrecha relación con Karadima y participando de su “círculo de hierro”.

A él pertenecían sacerdotes formados por Karadima que hoy ocupan altos cargos en la iglesia chilena.

Víctimas del influyente sacerdote acusaron a Barros de haber presenciado los reiterados abusos que sufrieron a manos de Karadima, e incluso afirmaron haber visto caricias entre ambos religiosos.

“Juan Barros estaba ahí y Juan también se besaba con Karadima y lo veíamos varios”, aseguró Juan Carlos Cruz. Barros también fue obispo de la ciudad de Iquique (norte) entre 2000 y 2004, y obispo castrense entre 2004-2015, antes de ser nombrado en Osorno.

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