Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
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Informe muestra el control de Los Zetas en prisión

Testimonios en juicios contra miembros de Los Zetas en Estados Unidos entre 2013 y 2016 apuntan a que hubo en torno a 150 calcinados en la cárcel.

Fecha de publicación: 22-11-17
Imagen de archivo de la cárcel. En septiembre de 2012 se fugaron 129 presos. Tras la fuga llegó un nuevo director, duró dos semanas. Un preso señaló que “lo mataron porque no se quiso poner al mando de los viejos”. Por: AP
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Oficialmente era una cárcel, pero en su interior ocultaba otra realidad: un centro de operaciones del Cartel de Los Zetas que lo mismo usaban para modificar vehículos y confeccionar uniformes que para encerrar a secuestrados y disolver en diésel los cadáveres de sus víctimas.

La prisión estatal de Piedras Negras, en el estado norteño de Coahuila y a seis kilómetros de la frontera con Estados Unidos, sirvió al menos entre 2010 y 2011 como un búnker de uno de los carteles más sanguinarios del país sin que las autoridades penitenciarias hicieran algo para impedirlo.

Elaborado por El Colegio de México, una universidad pública, el informe El Yugo Zeta, divulgado ayer, ofrece un acercamiento al uso de la cárcel de Piedras Negras como punto “clave en el esquema de negocios y terror” de Los Zetas.

Dirigido por los investigadores Sergio Aguayo y Jacobo Dayán, el reporte revela que junto al área donde se desintegraban los cuerpos de las víctimas se levantaba una de las torres de vigilancia del penal, el cual era controlado por Los Zetas mediante amenazas y castigos.

La venta de droga y las extorsiones a los internos financiaban la compra de voluntades. Además de un lugar de “exterminio” –en palabras de los autores-, la prisión era también refugio de líderes para evitar su detención o lugar de fiestas. Las torturas se hacían en la zona de máxima seguridad y los talleres de reinserción eran un negocio Zeta.

 El jefe Zeta de la cárcel, un expolicía municipal preso ahí y cuya identidad no se menciona en el documento, lo mismo salía del penal a tomar un café custodiado por guardias o seleccionaba a esposas de los internos para mantener relaciones sexuales. Tenía 34 colaboradores cercanos y otras 58 personas realizaban las tareas de confección de uniformes, modificación de vehículos, carpintería.

La tarea más delicada –y también la mejor pagada, a US$300 por noche– era la de los 20 “cocineros”, los encargados de disolver los cadáveres. Según los testimonios, algunas víctimas llegaban vivas y eran asesinadas allí. Otras eran desmembradas antes de quemarlas con diésel en tanques de 200 litros. Cuando terminaban el trabajo, los restos eran esparcidos en varios lugares cercanos, entre ellos un río o un campo de fútbol.

Los académicos piden profundizar en las investigaciones y procesar a los responsables. “La ausencia sigue siendo la verdad y la justicia”, añadieron.

Integrado inicialmente por militares de elite que desertaron, el grupo de Los Zetas surgió como brazo armado del Cartel del Golfo y logró convertirse en una de las organizaciones criminales más temidas que disputó el control del norte y este del país.

Récord de violencia

México registró un total de 2 mil 764 homicidios en octubre, cifra que lo convierte en el mes más violento en 20 años, de acuerdo con los números publicados ayer por el Secretariado Nacional de Seguridad Pública. El acumulado de homicidios es de 23 mil 968 desde enero hasta el 31 de octubre de 2017, con lo que se superó el récord de 22 mil 852 muertos registrados en 2011, el que era considerado como el más violento hasta hace poco. Los estados con mayor número de asesinatos son Guerrero, Estado de México, Baja California, Chihuahua y Veracruz. –DPA

US$75

Mil al año reunía el cartel producto de las extorsiones dentro de la cárcel. Los sobornos eran desde los US$50 al mes para un guardia a los US$500 del director del penal.

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