Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Mundo

Candidata indígena da otros aires a la campaña en México

Es improbable que gane la presidencia de México, o que entre siquiera en la boleta electoral, pero su campaña ha generado un entusiasmo inusual.

 

Fecha de publicación: 02-11-17
Imagen tomada el 15 de octubre, de María de Jesús Patricio, en campaña en el feudo zapatista de Morelia, estado de Chiapas, sur de México.
Por: AP

Así funciona una campaña de base en México, un país donde la política ha estado siempre dominada por candidatos corruptos.

En primer lugar, casi nadie llama a María de Jesús Patricio por su nombre. Todo el mundo conoce a esta mujer nahua por su apodo, Marichuy. Nunca se ha vestido con traje o tacones, pero siempre aparece en público con una blusa con bordados indígenas y pantalones o falda.

No cuenta con una maquinaria política detrás, a menos que cuente el ejército de rebeldes zapatistas enmascarados que han prometido respaldarla en su estado, Chiapas, al sur del país.

Seguidores de docenas de grupos de tendencia izquierdista en la Ciudad de México organizan encuentros en cafés y pequeños conciertos y recorren los vecindarios en su titánica batalla de inscribir a 866 mil votantes antes del 12 de febrero para que pueda entrar en la lista de aspirantes a la presidencia en los comicios de julio como candidata independiente.

En la primera semana de recolección de firmas, Margarita Zavala -esposa del expresidente Felipe Calderón y una figura política reconocida por derecho propio- logró el mayor número de apoyos, con 13 mil 33 rúbricas. Pero la sorpresa estaba en el segundo puesto: Patricio, que no tiene un equipo detrás y era una desconocida hasta su nombramiento como candidata del Congreso Nacional Indígena el pasado mayo, que reunió 4 mil 734 firmas. Fue una cifra mayor a la obtenida por un importante gobernador estatal, un exlegislador y otros 44 políticos que intentan entrar en la lista definitiva.

Y además, según sus partidarios, está en inferioridad de condiciones porque las autoridades electorales emplean una aplicación de telefonía para registrar las firmas, lo que hace muy difícil o incluso imposible la participación de muchas personas pobres en regiones indígenas remotas con una recepción celular muy mala.

A Patricio ni siquiera se le llama candidata. Siempre se refieren a ella como “la portavoz” del Consejo Indígena de Gobierno, una escisión de los zapatistas, que protagonizaron una breve revuelta armada en 1994 pidiendo más derechos para los pueblos nativos, y otros grupos activistas. México tiene alrededor de seis millones de hablantes de lenguas indígenas y se considera que cerca de cuatro millones de personas más forman parte del colectivo por sus comunidades o familias.

Muchos de los indígenas empobrecidos y sin voz de México ven a Patricio como una vía para tener su propia representación política en un país donde durante años se ha votado en bloques, controlados por líderes locales que negocian su respaldo a la formación gobernante.

Patricio sería la primera candidata en presentarse formalmente en el nombre de los pueblos indígenas.