Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
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Ex jefe de campaña de Trump imputado por conspiración en caso ruso

Otro exasesor del presidente se declaró culpable de mentir sobre los lazos de la campaña con Rusia. El domingo, Trump acusó a los demócratas de usar “esta terrible cacería de brujas para hacer política”.

Fecha de publicación: 30-10-17
Por: AFP
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El ex jefe de la campaña electoral del mandatario Donald Trump, el abogado Paul Manafort, fue imputado este lunes por conspiración contra Estados Unidos y lavado de dinero, en el marco de las investigaciones sobre la presunta colusión con Rusia durante los comicios de 2016, que el presidente volvió a negar.

Paralelamente, un exasesor del presidente se declaró culpable de mentir sobre los lazos de la campaña con Rusia.

Manafort y su socio Rick Gates fueron inculpados por 12 cargos que no están relacionados directamente con actividades del comité electoral de Trump, sino con delitos cometidos mientras el influyente abogado dirigía la campaña presidencial.

Se trata de las primeras acusaciones formales aprobadas por el fiscal especial Robert Mueller, que examina las relaciones entre el comité electoral de Trump y Rusia para influenciar el resultado de los comicios de 2016.

El caso se concentra en los movimientos financieros de Manafort y Gates durante una década, incluyendo el período de la campaña electoral, cuando ambos actuaron como “agentes no registrados de Ucrania” en Estados Unidos, según el documento de inculpación de 31 páginas firmado por Mueller.

Para “esconder (…) decenas de millones de dólares” de pagos recibidos de Ucrania, Manafort y Gates “lavaron el dinero mediante un enorme número de corporaciones estadounidenses y extranjeras, asociaciones y cuentas bancarias”.

Por ello, Manafort fue imputado por falso testimonio sobre su papel como agente extranjero y no presentar las debidas declaraciones sobre cuentas bancarias en el exterior y registros financieros.

Manafort fue nombrado jefe de la campaña electoral de Trump en junio de 2016, pero fue apartado del cargo en agosto cuando emergieron sus lazos con Ucrania.

Tras conocerse los procedimientos judiciales, Trump recurrió a Twitter para reiterar en mayúsculas: “¡No hay COLUSIÓN!”.

Con relación a los cargos contra su ex jefe de campaña, apuntó: “Lo siento, pero esto ocurrió hace años, antes de que Paul Manafort sea parte de la campaña de Trump. Pero ¿por qué no son Hillary Clinton y los Demócratas el foco?”.

El domingo, también en Twitter, rechazó cualquier colusión y acusó a los demócratas de usar “esta terrible cacería de brujas para hacer política”.

Manafort se presenta al FBI

Manafort y Gates “canalizaron millones de dólares” hacia cuentas abiertas por ellos mismos o sus “cómplices” en Chipre, San Vicente y las Granadinas y las islas Seychelles, apuntó Mueller.

Esa actividad, señala el documento judicial, ocurrió entre 2008 y 2017, y por lo que se mantuvo cuando Manafort conducía la campaña de Trump.

De acuerdo con el fiscal especial, ambos, “junto con otros, conspiraron de forma consciente e intencional para defraudar a Estados Unidos”.

De esta forma, Mueller dejó abierta la puerta a más imputaciones por este caso.

Manafort se presentó la mañana del lunes voluntariamente en la oficina local del FBI (la policía federal estadounidense) en Washington, acompañado de un hombre que no fue identificado, después de recibir una orden para entregarse.

En tanto, el exasesor de campaña para Relaciones Exteriores de Trump, George Papadopolous, se declaró culpable de haber mentido a agentes del FBI que lo interrogaron sobre la presunta colusión con Rusia.

El canal de televisión CNN informó el viernes que un gran jurado federal autorizó la imputación formal de al menos una persona, desatando una oleada de rumores sobre inminentes arrestos en Washington.

Interminable controversia

Mueller, que dirigió el FBI durante 12 años, fue escogido en mayo de este año para conducir las investigaciones sobre el papel de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016.

Las sospechas sobre los contactos entre el equipo de Trump y Rusia durante la campaña e inmediatamente después de su victoria electoral ya provocaron verdaderos terremotos políticos en el nuevo gobierno.

Luego de su investidura, Trump nombró al general Michael Flynn como su asesor de Seguridad Nacional, pero tuvo que despedirlo apenas 20 días después al conocerse que mantuvo contactos ocultos con diplomáticos rusos.

En tanto, el nuevo secretario de Justicia y Fiscal General, Jeff Sessions, tuvo que recusarse de cualquier pesquisa sobre el caso, ya que también mantuvo contactos no divulgados con diplomáticos rusos.

Trump forzó posteriormente la renuncia del director del FBI, James Comey, por considerar que había permitido que las investigaciones se concentraran en Flynn.

Ante este cuadro caótico, Mueller fue nombrado fiscal especial. Su intachable legado y su integridad son reconocidos unánimemente en Washington, algo poco frecuente.

Según la prensa local, Mueller solicitó a la Casa Blanca la entrega de una extensa lista de documentos, incluyendo detalles referidos a las discusiones internas que condujeron a la destitución de Comey.

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