Martes 20 DE Noviembre DE 2018
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Temer de nuevo a salvo de un juicio por corrupción

Temer fue acusado por la Fiscalía General de dirigir una “organización criminal” y de obstrucción a la justicia.

Fecha de publicación: 25-10-17
Por: AFP
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Los diputados brasileños bloquearon este miércoles la segunda denuncia por corrupción contra el presidente conservador Michel Temer, que podría ahora tener la vía despejada para proseguir con su programa de ajustes en la mayor economía de América Latina.

La jornada fue particularmente tensa para el mandatario, que fue brevemente hospitalizado por una molestia urológica, aunque al anochecer recibió el alta y pudo retirarse a descansar.

“Estoy entero”, declaró Temer, de 77 años, al salir del Hospital del Ejército en Brasilia, en una frase que podría sintetizar su situación tanto física como política.

Temer fue acusado por la Fiscalía General de dirigir una “organización criminal” y de obstrucción a la justicia. Para autorizar a la corte suprema a examinar su caso, se requería el voto de dos tercios de la Cámara de Diputados (342 de los 513 escaños). Para bloquear el caso, bastaban 172 votos.

El dirigente volvió a recibir un importante apoyo de su bancada: 228 legisladores se habían pronunciado a su favor, en tanto que apenas 202 respaldaban la apertura de un juicio.

Se trata de ver ahora si conseguirá un respaldo similar al que le permitió en agosto frenar una primera denuncia por corrupción pasiva, por 263 votos contra 227.

El resultado final puede indicar la fuerza con la que contará para impulsar las impopulares reformas que reclama el mercado, empezando por la del sistema de jubilaciones, que requiere de una mayoría cualificada de 308 votos, por ser de carácter constitucional.

Temer, que asumió el poder en 2016 tras el impeachment a la izquierdista Dilma Rousseff, tiene un apoyo popular de apenas 3%, y el apoyo a sus proyectos puede comprometer la posibilidad de reelección de muchos de sus aliados en los comicios generales de octubre de 2018.

Sus planes se vieron favorecidos por un tímido repunte de la economía y una reducción de niveles récord de desempleo, después de dos años de profunda recesión.

Una fuente gubernamental aseguró a la AFP que Temer esperaba aprobar la reforma de las jubilaciones este mismo año.

“Eso es lo que Temer vino a hacer. No tiene alternativa”, dijo la fuente.

“La reforma será menor de lo que hubiera sido [sin las denuncias], pero será suficiente para dar sustento al bloqueo del techo de gastos. Será la gran obra de este gobierno”, subrayó.

Temer fue acusado de liderar una “organización criminal” para expoliar al Estado, que habría recibido 587 millones de reales en sobornos (casi 190 millones de dólares al cambio actual).

La investigación forma parte de una gigantesca saga corrupta que ha salpicado a los principales partidos brasileños, de izquierda y derecha.

Las acusaciones también alcanzaron a dos de sus principales ministros: el jefe de la Casa Civil Eliseu Padilha (una especie de primer ministro), y el secretario general de la Presidencia, Moreira Franco.

La oposición trató en vano de evitar dar el quorum para la votación.

“Aquellos que quieren desmontar el estado brasileño, que ya retiraron derechos de los trabajadores y que aprueban a este gobierno (…) Aquellos que blindaron a Michel Temer van a estar aquí manchando sus biografías”, había dicho el diputado Glauber Braga, del Psol (izquierda) tras ingresar al recinto.

Generosas “dádivas” a aliados

El diputado oficialista Bonifácio Andrada, relator del caso en la Comisión de Ciudadanía y Justicia, pidió a los legisladores que rechacen la denuncia por “infundada, mentirosa, vacía, falsa” y no autoricen a la corte suprema a analizarla.

El gobierno administró partidas presupuestarias y aprobó medidas polémicas, como un corte en las multas ambientales para las empresas, lo que llevó a diputados opositores como la comunista Jandira Feghali a denunciar que habían corrido “muchos millones” para agradar a la base aliada.

El diario O Estado de Sao Paulo evaluó este miércoles en 32.100 millones de reales (unos 10.000 millones de dólares) el costo de las dádivas otorgadas a diputados entre junio y octubre.

Temer busca completar el mandato de Rousseff, de quien era vicepresidente.

Su asociación con el Congreso le dio sustento para implantar un plan económico más ortodoxo que el que marcó los más de 13 años de gobiernos del Partido de los Trabajadores (izquierda). Pero con la lluvia de denuncias de corrupción y las elecciones de octubre de 2018 aproximándose, todas las votaciones sensibles pueden convertirse en un arma de doble filo.

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