Jueves 21 DE Febrero DE 2019
Mundo

Cien días al frente de EE. UU.

La valoración de los primeros días de gobierno del nuevo mandatario estadounidense es una de las más bajas. Pocos avances en sus promesas de campaña y muchos reveses son parte de los tropiezos en sus inicios al frente del país.

Fecha de publicación: 28-04-17
Trump en Maryland, el pasado 13 de abril. Por: DPA
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Seguramente Donald Trump ha generado más titulares que cualquiera de sus predecesores en sus primeros cien días como presidente, que se cumplen mañana. Pero también tiene las peores valoraciones en las encuestas y hay un abismo entre sus pretensiones y la realidad.

Trump se presentó para plantarle cara al establishment y en su toma de posesión, el 20 de enero, declaró al mundo cuál era su prioridad: America First, Estados Unidos primero. Cien días después está claro que está teniendo dificultades.

El magnate republicano pensaba que la presidencia estadounidense era como dirigir una gran empresa. Sin embargo, tuvo que admitir que no es así: “Ahora me doy cuenta de lo grande que es esto”.

Gran parte de los temas más tratados durante su campaña se encuentra actualmente en el nirvana político, muy lejos de convertirse en realidad. “¿Se entenderán alguna vez Trump y los republicanos en el Congreso?”, pregunta el corresponsal jefe de The Washington Post, Dan Balz.

Incluso la cadena más fiel al presidente, Fox News, afirma: “Sea como sea, Trump no alcanza los objetivos que se impuso”. Jonathan Alter, comentarista político en la cadena liberal NBC, lo tiene claro: “Estos son los peores cien días desde que se estableció este punto de referencia”.

“Cumple con sus promesas a una velocidad vertiginosa”, contraatacó su jefe de Gabinete, Reince Priebus. “Una cosa tras otra, estamos cumpliendo nuestras promesas”, escribió el presidente en Twitter.

Sin embargo, ha recibido varios reveses: no consiguió anular el Obamacare –a pesar de tener mayoría republicana en las dos cámaras del Congreso–, los tribunales frenaron su veto migratorio a ciudadanos de países de mayoría musulmana y su partido alberga muchas dudas sobre la construcción del muro en la frontera con México.

Puede que Trump consiga maquillar un poco a última hora la marca de los cien días, que el mismo considera “ridícula”, pero una reforma sanitaria no se alcanza en tan poco tiempo.

En política exterior hace más bien política interior: cuando se rebela contra los enemigos de Estados Unidos, cuando critica a Irán y amenaza a Corea del Norte, en realidad está practicando el clientelismo. Tampoco tiene una estrategia clara respecto a Siria y bombardeo lanzado allí como represalia tras un ataque químico en realidad no cambia nada.

Desde la Casa Blanca, Trump sigue dividiendo al país, que ya amenazaba con partirse en dos en la campaña electoral. Quien le contradice es insultado, las noticias críticas son consideradas falsas y los decenas de miles de manifestantes que casi cada semana salen a las calles contra Trump son, a su parecer, locos incitados por los medios de izquierdas.

Las encuestas muestran los peores resultados de popularidad de un presidente en sus primeros cien días. En la mayoría de los sondeos, solo el 40 por ciento de los estadounidenses está de acuerdo con Trump y sus decisiones, un resultado desastroso.

Entre las cosas que ha conseguido está el haber logrado imponer al conservado Neil Gorsuch como juez de la Corte Suprema. Pero los 25 decretos que ha ido presentando ante las cámaras contienen sobre todo órdenes de inspección para las autoridades.

Pero sería prematuro decir que la presidencia de Donald Trump es el intento fracasado de un outsider. Trump ha puesto patas arriba Washington y no se sabe lo que dajarán tras de sí él y su equipo tras cuatro u ocho años. Steve Bannon, uno de los ideólogos de la Casa Blanca, sigue trabajando en una nueva visión nacional de Estados Unidos. Aunque la Administración tiene que ser consciente de que el sistema parlamentario no tolera demasiadas dosis de rebelión.

Pero Trump tiene poder más allá del Senado y la Cámara de Representantes. La influencia de la familia del magnate inmobiliario en la política de la Casa Blanca cada vez es mayor. Su hija Ivanka cuenta con su propio despacho en el Ala Oeste y Jared Kushner, su marido, ha ampliado rápidamente su ámbito de influencia.

Además, varios exgerentes de Goldman Sachs, entre ellos el secretario de Tesoro, Steven Mnuchin, y el asesor de Trump Gary Cohn, tienen mucho que decir y ejercen su influencia.

Make America Great Again significa para Trump sobre todo crear más empleo. Su política económica se asienta sobre tres grandes pilares: desregulación, reforma fiscal e inversión en infraestructuras.

Es cierto que el presidente no se puede imponer a la anquilosada estructura política de la capital, pero llama la atención la cantidad de figuras políticas que han cambiado de opinión. Por ejemplo, la embajadora ante la ONU, Nikki Haley, fue durante la campaña una de las mayores opositoras a Trump entre los republicanos. Pero ahora está mejorando su imagen gracias al vacío en política exterior.

El presidente también tuvo que hacer limpieza entre su personal, pues algunos de aquellos en los que se depositaron grandes esperanzas en los primeros días resultaron no ser tan prometedores, como el general Michael Flynn. Al menos otras 14 personas de su administración no han llegado a los cien días en su puesto.

Y aún queda por ver qué ocurrirá con las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, que se esperaba que mejorasen con la llegada de Trump.

“El mundo tiene problemas, pero vamos a arreglarlos, ¿verdad? Eso es lo que yo hago: arreglo cosas”.

Donald Trump, mandatario estadounidense en el Desayuno de Oración Nacional, el 2 de febrero.

Univisión:

100 días de Trump

Especial El País

Análisis Fox News

Análisis de “Foreign Policy”

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