Lunes 10 DE Diciembre DE 2018
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Constructoras Odebrecht y Braskem aceptan pagar US$3,500 millones en multas por sobornos en EE. UU., Suiza y Brasil

Los brazos de la corrupción a partir de la petrolera Petrobras se extendieron a países en África y América Latina como Venezuela, Perú, Ecuador, México, Panamá, República Dominicana, Argentina, Colombia yGuatemala.

 

 

Fecha de publicación: 21-12-16
Por: Aldo Gamboa y Carola Solé / AFP
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Washington, EE. UU. – La constructora brasileña Odebretch, situada en el corazón del escándalo de Petrobras, y su filial Braskem, acordaron este miércoles pagar multas récord de US$3,500 millones a Estados Unidos, Suiza y Brasil por sobornos a funcionarios y políticos de esos tres países.

 

El Departamento de Justicia (DJ) informó que Odebretch aceptó pagar al menos US$2,600 millones y Braskem US$957 millones; señaló que se trata del mayor caso ante la justicia estadounidense por sobornos pagados por empresas extranjeras.

 

Odebretch “se empeñó en un esquema gigantesco y sin paralelo” de sobornos para influenciar contratos y licitaciones “por más de una década”, afirmó. En tanto, Braskem también pagó millonarios sobornos utilizando el sistema montado por Odebretch para el mismo objetivo, apuntaron las autoridades estadounidenses.

 

Las dos empresas, que cotizan en la Bolsa de Nueva York, utilizaron el sistema financiero y bancario de Estados Unidos para pagar “centenas de millones de dólares en sobornos”, afirmó el Departamento. De esa forma, ambas empresas habían sido acusadas de “conspiración para violar” la legislación estadounidense contra sobornos.

 

“Departamento de sobornos”

La subsecretaria adjunta del Departamento de Justicia, Sung-hee Suh, expresó que “Odebrecht y Braskem utilizaron una unidad de negocios de Odebrecht, oculta y funcional, que podríamos llamar ‘Departamento de Sobornos’, que pagó sistemáticamente centenas de millones de dólares a funcionarios corruptos en países de tres continentes”.

 

Según las autoridades estadounidenses, un denominado “Departamento de Operaciones Estructuradas” de Odebrecht utilizaba un sistema separado de comunicaciones para negociar, planificar y realizar los sobornos.

 

Suh dijo que el DJ “reconoce que este caso es de extrema importancia en Brasil, y esperamos que Brasil siga siendo un socio importante en nuestros esfuerzos contra la corrupción”. En el caso de Odebrecht, la multa había sido fijada inicialmente en US$4,500 millones aunque ese valor quedó sujeto a un “análisis posterior de la capacidad de pago” de la compañía.

 

Odebrecht mostró en el proceso que “era solamente capaz de pagar hasta US$2,600 millones”, informó el Departamento de Justicia. Estados Unidos recibirá el 10 por ciento de ese valor y Suiza otro 10 por ciento, al tiempo que el 80 por ciento restante quedará para Brasil.

 

En el caso de Braskem, Brasil percibirá el 70 por ciento del valor de la multa, mientras que EE. UU. y Suiza recibirán el 15 por ciento cada uno.

Según el DJ, en el proceso quedó en evidencia que a partir de 2001 Odebrecht pagó unos US$788 millones a funcionarios gubernamentales y partidos políticos en diversos países para garantizar contratos.

 

Los brazos de la corrupción se extendieron a países en África y América Latina como Venezuela, Perú, Ecuador, México, Panamá, República Dominicana, Argentina, Colombia y Guatemala, dijo Suh.

 

Como parte del acuerdo para cerrar los casos Odebrecht y Braskem “deberán continuar su cooperación con la justicia, incluso en relación con investigaciones y procesos contra individuos responsables por conducta criminal”, añadió el gobierno estadounidense.

 

En el centro de la tormenta política

 

Odebrecht, que llegó a ser una de las mayores constructoras de América Latina, era un agente financiero clave para muchos políticos brasileños, de acuerdo con la causa que echó luz en el escándalo en la estatal de hidrocarburos Petrobras.

 

El escándalo alcanzó tal magnitud, por sus ramificaciones por prácticamente todo el sistema nacional de partidos, que es apuntado como uno de los factores fundamentales de la inestabilidad política que sacude al país desde hace tres años.

 

Nueva información puso en la mira la semana pasada al presidente Michel Temer y miembros de su gobierno por supuesta aceptación de dinero de Odebrecht para financiación de campañas electorales en 2014.

 

Unos 77 ejecutivos de la firma firmaron a inicios de mes acuerdos de delación premiada con la fiscalía brasileña en relación con las denuncias sobre sobornos a dirigentes políticos.

 

Para el diplomático Rubens Barbosa, exembajador de Brasil en Estados Unidos, Odebrecht está “siendo multada merecidamente y tiene que pagar el costo de la corrupción, pero yo no creo que sea algo malo esta multa”. Según dijo a AFP, Brasil cohíbe “esas prácticas irregulares (…) está combatiendo la corrupción y enviando a los corruptos a prisión”.

 

En tanto, la economista Margarida Gutiérrez, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, señaló a esta agencia noticiosa que el valor de la multa en sí no es lo más importante para Odebrecht en esta coyuntura, si no que “prácticamente está fuera de todos los negocios del mundo”, porque “no puede participar en ninguna licitación en Brasil ni probablemente fuera de Brasil (…) Tiene cómo recuperarse y pienso que está tomando los pasos necesarios”.

 

Gutiérrez dijo creer que Odebrecht conseguirá recomenzar “pero es un proceso difícil”.

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