Martes 21 DE Mayo DE 2019
Mundo

Hillary Clinton y Donald Trump, en la última página de una campaña histórica

Estados Unidos vivirá hoy una jornada en la que deberá elegir si desea situar a una mujer al mando del país o a un empresario sin experiencia política.

Fecha de publicación: 08-11-16
Clinton habla a sus simpatizantes en Grand Valley State en Allendale, Michigan. Por: AFP/AP/DPA/AGENCIAS

En la última jornada de campaña electoral, los aspirantes a la Presidencia de Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump se esforzaban por atraer los votos de miles de estadounidenses.

Con la meta a la vista, los dos candidatos se impusieron jornadas extenuantes. Ambos tenían previstas visitas a grandes ciudades del país hasta bien entrada la noche.

El momento crucial

Después de algo más de un año de marchas y contramarchas, dramas inesperados y una serie sin precedentes de escándalos de todo tipo, llegó el momento para ambos aspirantes de poner todas las cartas sobre la mesa.

Al iniciar ayer el último día de campaña, Clinton se comprometió a trabajar por la unión nacional, en caso de convertirse en la primera mujer presidente de Estados Unidos.

“Tengo mucho trabajo para unificar al país. Realmente quiero ser la presidenta de todos, de las personas que votaron por mí y de las personas que han votado contra mí”, dijo una sonriente Clinton a la prensa no muy lejos de su casa en Chappaqua, cerca de Nueva York

De acuerdo con Clinton, los electores deberán escoger entre “la división o la unidad, entre un liderazgo firme y fuerte o una bala perdida”. Pero la elección “es apenas el inicio”, dijo en Pittsburgh, retomando el tema de la unión. “Tenemos que cicatrizar este país, unir a las personas, escucharnos y respetarnos”, expresó.

La ex Secretaria de Estado, de 69 años, tenía previsto un cierre de campaña por todo lo alto, con paradas hasta la medianoche en Pensilvania, Michigan y Carolina del Norte. En Raleigh tendrá la colaboración de los roqueros Bruce Springsteen y Bon Jovi, aunque jugará su carta más fuerte un poco antes compartiendo escenario con el mandatario Barack Obama y la primera dama Michelle, así como con su marido, el expresidente Bill Clinton, en Filadelfia.

Golpe al “establishment”

Por su parte, en un acto público en Sarasota, Florida, Trump dijo que una victoria suya en la elección de hoy representaría un golpe letal a lo que llamó el “establishment corrupto de Washington”.

“Clinton es protegida por un sistema totalmente tramposo. Y mañana los estadounidenses harán justicia en las urnas”, expresó, para añadir que quería que “el establishment corrupto de Washington escuche: si ganamos, vamos a drenar ese pantano”. “¡Drenen el pantano, drenen el pantano!”, gritaba la multitud.

“¿Quién hubiera creído esto?”, preguntó Trump delante de los 4 mil adeptos que se acercaron a verlo en Sarasota, en referencia a su odisea de 18 meses en busca de la Casa Blanca. “Sí que ha sido una campaña”, agregó, insistiendo en una sorpresa en las urnas: “las mujeres se van a rebelar a lo grande”.

Aunque la campaña de Trump prometió un mensaje positivo para las últimas horas, el candidato hizo un discurso repleto de los ataques frontales que encantan a sus seguidores leales. Fustigó a Washington, el sistema de salud y Clinton. También cuestionó la legitimidad de la revisión de los correos electrónicos de una colaboradora de Clinton.

Para el magnate inmobiliario de 70 años la jornada era un torbellino: un mitin en Carolina del Norte, y luego otras paradas en Pensilvania, New Hampshire, antes de terminar su campaña en Michigan. Tras votar en Nueva York hoy por la mañana, el magnate tenía previsto regresar a Pennsylvania, Michigan, Ohio, North Carolina y New Hampshire a lo largo del día.

Encuestas y probabilidades

Ayer, el promedio de los sondeos atribuía a Clinton una delantera de aproximadamente 2.7 puntos porcentuales, aunque la dinámica de los últimos diez días de campaña fue favorable a Trump.

Un modelo matemático de proyección elaborado por la red de televisión NBC señala que Clinton ya tendría asegurados por lo menos 274 votos en el colegio electoral, cuatro más de los necesarios para sellar su victoria.

En tanto, el sitio web especializado FiveThirtyEight atribuye a Clinton 67.9% de probabilidades de ganar la elección, contra 32.1% para Trump.

Fraude descartado

En Washington, la jefa de la misión observadora de la Organización de Estados Americanos, Laura Chinchilla, declaró ayer a la AFP que no existe “un esfuerzo sistemático” para trampear la elección presidencial de hoy en Estados Unidos.

Donald Trump ha reiterado ante sus seguidores que existe la posibilidad de fraude para beneficiar a Clinton en las elecciones. Pero según Chinchilla, las denuncias recibidas “vienen por igual” tanto de demócratas como de republicanos, y generalmente se refieren a restricciones en el registro e identificación de votantes.

Intimidación

La Corte Suprema de EE. UU. y jueces federales en dos estados rechazaron ayer solicitudes de los demócratas para que impidieran lo que líderes partidistas dicen son los planes de los partidarios de Trump para hostigar e intimidar a los votantes hoy en las casillas electorales. La Corte hizo notar que la ley estatal ya prohíbe la intimidación a los votantes. Trump, que ha advertido repetidas veces que le van a robar los comicios, ha exhortado a sus seguidores a que actúen como observadores electorales en algunas partes del país para impedir el fraude. Eso ha azuzado los temores de que los votantes de las minorías sean confrontados y desafiados por autonombrados observadores en las casillas.

Trump realizó campaña en Manchester, New Hampshire.

Trump realizó campaña en Manchester, New Hampshire.

El peso del voto latino

Por lo menos 44.9 millones de personas han sufragado de forma anticipada por correo o en centros de votación, según estadísticas de The Associated Press. Niveles récord se han registrado en 28 estados y el Distrito de Columbia, y aún faltan millones de papeletas por llegar.

Las estimaciones indican que la movilización de los electores latinos podría ser aún más decisiva en esta elección de lo que fue en 2012, cuando inclinó la balanza en favor de Obama. Nunca tantos latinos –27.3 millones, 4 millones más que en 2012; 12 por ciento del electorado nacional– han estado habilitados para votar en Estados Unidos, según el Pew Research Center (PRC).

En Florida (sureste), la participación en las urnas de los hispanos (565 mil) habría duplicado a la de 2012 en la votación anticipada, según los análisis de politólogos y de una firma especializada que usa bases de datos sobre votantes, Catalist, citada por CNN. –Agencias

Analisis

¿Y si EE. UU. termina con otra elección no decidida?

¿Qué sucede si Estados Unidos despierta el 9 de noviembre con otra elección no decidida, intensamente disputada? ¿Qué pasa si el resultado se decide en el ínfimo margen en uno o dos estados, un candidato pidiendo un recuento, el otro ante las cortes?

El panorama ya sucedió en 2000, cuando la Corte Suprema selló efectivamente la elección en favor de George W. Bush. Esa decisión controversial fue tomada por un tribunal de nueve jueces. Esta vez, hay solamente ocho jueces y la posibilidad de una votación empatada. Eso dejaría válido un fallo de un tribunal inferior, federal o estatal, sin un fallo definitivo del máximo tribunal de la nación.

Hace 16 años, la Corte estuvo dividida cinco a cuatro sobre si debía involucrarse en la decisión y entonces votó para frenar un recuento ordenado por la Corte de Florida. Los cinco jueces más conservadores estuvieron de parte del republicano Bush, mientras que los cuatro más liberales fallaron por Gore.

Las probabilidades de que la historia se repita en Florida y en otras partes son pocas. Pero es difícil descartar cualquier posibilidad, no importa cuán remota, en una apretada campaña en la que ya ha habido demandas demócratas sobre supresión de votos y acusaciones republicanas de que la elección será amañada.

Cualquier decisión de pedir un recuento o disputar de cualquier otra forma los resultados de las elecciones dependería del margen en cualquier estado y su potencial para afectar el resultado nacional. En 2000, ni Bush ni Gore pudieron conseguir la mayoría de 270 votos en el Colegio Electoral sin Florida.

Si un recuento inicial no resuelve las cosas, una demanda pudiera seguirlo, y las apelaciones pudieran llegar hasta la Corte Suprema, donde la ausencia de una mayoría impediría una decisión. –AP

 


“No estamos obligados a aceptar una visión sombría y divisonista de EE. UU. Mañana, ustedes pueden votar por un Estados Unidos esperanzado, incluyente, generoso”.

Hillary Clinton, candidata demócrata.

“Es momento de rechazar a la elite mediática y liberal que ha desangrado a nuestro país. Es ya momento de que luchemos por América”.

Donald Trump, candidato republicano.