Jueves 22 DE Noviembre DE 2018
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Los demócratas y republicanos se preparan para las sorpresas en el sprint final

Gane quien gane ambos partidos tienen claro que luego de este proceso electoral tendrán que reinventarse.

Fecha de publicación: 07-11-16
En uno de los centros de votación en Indiana, los ciudadanos acuden desde el 12 de octubre a emitir su voto anticipado. Por: Lucy Chay elPeriódico
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Los políticos estadounidenses podrían celebrar su noche de brujas este 8 de noviembre al final de la jornada de los comicios electorales. La ansiedad sobre los resultados los está haciendo comer más dulces de lo normal. A pocas horas del gran día, los involucrados en la carrera presidencial solo saben contestar una sola cosa sobre el resultado que podría prevalecer: habrá sorpresas.

Las encuestas se resisten a señalar un empate, pese a que se evidencia una brecha casi inexistente entre el candidato republicano Donald Trump y la candidata demócrata Hillary Clinton.

Los involucrados en las campañas de ambos partidos tratan de aferrarse al escenario deseable, pero sin mucho optimismo, sin muchas ínfulas, saben que en esta carrera cualquiera que gane, no pasará limpio, habrá muchos moretones y raspones.

Ese cerrado escenario ha obligado a los partidos a salir de su zona de confort y cambiar la dinámica del trabajo realizado por décadas a nivel de base. Ya no pueden centrarse solo en el voto duro de ambas agrupaciones, han empezado una lucha férrea por los votos indefinidos, ese grupo impredecible, pero que en una elección tan atípica como esta, valen tanto como para ir hasta al mismo desierto a buscarlos.

Match point

Los jefes de campaña y estrategas tratan de no poner atención en las encuestas y mediciones que a diario salen publicadas en los medios nacionales y locales, indican que prefieren enfocarse en “lo importante, en la propuesta local, en los planes que tienen para cada comunidad”. Pero sus candidatos parecen no ayudarles mucho, aunque Clinton y Trump hacen lo imposible para ceñirse al libreto para no cometer un error de última hora que facilite a su rival la carrera, ambos partidos saben que están en un tramo en el que es tan fácil perder como ganar la batalla. A estas alturas, no pueden escatimar esfuerzos para lograr el apoyo, nada estará dicho hasta que se cuente el último voto.

Los demócratas aseguran que Clinton ya tiene los 270 votos electorales necesarios para ganar esta elección y los republicanos tratan de convencer que en los estados en los que históricamente se han apoyado no cambiarán, seguirán siendo tan rojos como siempre. Pero tras esos discursos sus acciones muestran la preocupación por ganar espacio y aplacar cualquier frente, “extender el mapa de intención de voto”, como prefieren llamarlo.

¿Cómo van a votar las mujeres? ¿cómo votará la generación milenial? cómo votarán los migrantes? Son incógnitas que se suman a los escándalos mediáticos de los candidatos y a la falta de simpatía que generan a lo interno y externo del partido.

Ha enfocarse

En medio de la incertidumbre los estrategas recomiendan enfocarse en sus campañas locales. Buscan incansablemente lo que llaman bolsones de coaliciones de personas que puedan impulsar el apoyo para lograr hasta el último voto electoral.

Pero la tarea no es sencilla, hasta las familias más pequeñas parecen estar divididas en sus intenciones de voto. “ Si Trump gana, será espantoso”, dice Mellissa una joven de 26 años que acude al llamado de Uber, para hacer un traslado de un grupo de latinos desde la comunidad india de Pima Maricopa, Phoenix, hacia el hotel en el que se hospedan. A ella no le parece el candidato republicano, pero reconoce que su hermano ya votó y votó a favor de Trump.

Muchos ya emitieron su voto – 33 estados de Estados Unidos dan la opción a sus habitantes de emitir su sufragio de forma anticipada – . Aunque los datos enviados por correo o de forma eléctrónica no se conocerán hasta el próximo martes, los centros de votación registran un aumento de la participación, desde el 12 de octubre pasado a la fecha, comparada con los comicios de hace 8 o cuatro años. Tan solo en Maricopa, de los dos millones habilitados para votar, hasta el viernes pasado, 1 millón de ciudadanos ya había acudido a llenar su boleta.

El voto anticipado es buena noticia para los estrategas y políticos, con esto se aseguran que la balanza no se inclinará hacia el candidato opositor con los escándalos en la recta final de la campaña. De esta forma esperan que las publicaciones recientes sobre la reapertura del caso de los correos electrónicos contra Clinton o las controvertidas declaraciones de Trump pasen sin hacer daño.

Una familia en Indiana, reconoce que en otras ocasiones han votado a favor de los candidatos republicanos, pero esta vez, están divididos, el abuelo de la familia dice que votará por Trump, pero su hijo y la esposa de éste reconocen que no les apetece votar esta vez y se abstendrán de acudir o enviar su voto. Mike Pence, el candidato vicepresidencial de Trump, es el gobernador de dicho Estado, pero esto no es un factor que determine la inclinación del voto en un lugar en donde fue criticado por la misma derecha de su partido por su impopular propuesta que según los críticos discriminaba a la comunidad LGTBI.

Del lado demócrata la historia no es muy diferente, algunos reconocen que votarán por Clinton, pero la comunidad latina no deja de expresar su desilusión por el fracaso de la reforma migratoria impulsada por Barack Obama y que ha quedado congelada en el Tribunal Supremo.

Ante este frente abierto, los demócratas se han tirado de lleno para no perder ese 12 por ciento del electorado que representan los 27.3 millones de latinos aptos para votar en estos comicios en Estados Unidos y de los cuales se estima que votarán 13 millones.

Solo así se entiende la visita de la fórmula presidencial Hillary Clinton- Tim Kaine a Arizona esta semana, un estado históricamente republicano y en dónde el 22 por ciento de los votantes son latinos. Los mismos líderes locales están sorprendidos, porque no se imaginaban hasta hace poco organizar la visita del binomio presidencial y mucho menos que uno de los candidatos hablara en español en un mitin, como lo hizo Kaine, el jueves al momento de prometer una reforma migratoria integral.

El sprint final en los estados péndulos

A pocas horas del gran día, las llamadas y visitas de voluntarios de cada partido aumentan en cada casa en donde sus dispositivos y bases de datos marcan que existe la posibilidad de un voto más. Mientras los candidatos presidenciales presionan con su presencia en los estados péndulos, denominados así por sus resultados indefinidos en cada elección. La atención se centrará en al menos ocho de estos distritos: Florida, Iowa, Carolina del Norte, New Hampshire, Nevada, Ohio, Pennsylvania y Virginia.

Mientras el último fin de semana de campaña termina, republicanos y demócratas saben que gane quien gane, el mapa electoral no volverá a ser el mismo y por lo tanto deberán reinventarse y recordarles a sus políticos algo que siempre olvidan: escuchar a sus bases.

 

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