Domingo 17 DE Noviembre DE 2019
Mundo

Dan a conocer aspectos de odisea de niño japonés

El niño japonés abandonado por sus padres en un bosque como castigo, Yamato Tanooka, perdió dos kilos de peso durante los seis días que permaneció solo y recorrió unos diez kilómetros hasta localizar el hangar militar en el que se refugió. Todavía sigue internado en el hospital y fue desde allí que aceptó las disculpas de su papá.

Fecha de publicación: 06-06-16

“Le dije ‘Papá te ha hecho vivir momentos muy duros, lo siento mucho”, explicó Takayuki Tanooka, de 44 años, en una entrevista a la cadena TBS. “Y mi hijo me respondió: ‘No pasa nada papá, te perdono”.

Yamato, cuyo caso conmocionó a todo el país, fue encontrado el viernes en un campo de entrenamiento militar donde se había refugiado, a 5.5 kilómetros del lugar donde sus padres lo habían abandonado el 28 de mayo, molestos por su comportamiento cuando iban en el auto. Cerca de 200 soldados, bomberos, policías y voluntarios trabajaron en las tareas de búsqueda, publicó en su página clarin.com.

El pequeño de siete años, que fue trasladado en helicóptero al hospital de Hakodate, en Hokkaido (norte), tras ser encontrado el pasado viernes, recibirá el alta médica mañana, informó el medio japonés Kyodo, según cuenta la agencia de noticias EFE.

El pequeño, castigado por lanzar piedras a otros vehículos y personas, también reflexionó sobre su comportamiento. “Me equivoqué porque no escuché lo que me dijo mi padre”, detalló el periódico nipón Sankei Shimbun. Según fuentes relacionadas con el caso citadas por Kyodo, el niño anduvo en la dirección contraria a la que se dirigió el vehículo de sus padres, quienes volvieron por él unos minutos después y no le encontraron.

Durante los seis días que pasó completamente solo en esta zona boscosa poblada por osos y donde la temperatura bajó hasta los cinco grados, Yamato no comió aunque sí pudo beber agua gracias a que el refugio contaba con un grifo.

El niño, que pasó el fin de semana dibujando y jugando a las cartas con su familia, le dijo a su padre durante una visita que quería volver a casa y comer una hamburguesa preparada por su madre. Además de las secuelas físicas, las autoridades de Hokkaido pidieron el viernes a los servicios sociales que investiguen si el niño ha sufrido abusos psicológicos por parte de sus progenitores.