Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
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El Congreso debate el destino de Rousseff y el futuro de Brasil

La crisis política ha paralizado el impulso de la economía y postergado otras medidas que los observadores consideran cruciales para reencaminar al país.

Fecha de publicación: 16-04-16
Por: AFP/DPA/AP
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La Cámara de Diputados debatía ayer la apertura de un juicio de destitución de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, en uno de los capítulos más dramáticos de la historia democrática de Brasil.

Puertas adentro, los legisladores pronunciaban argumentos de la acusación, que señalan a Rousseff, de 68 años, haber cometido “crímenes de responsabilidad” maquillando las cuentas públicas y abriendo créditos sin la aprobación del Congreso en 2014, el año de su reelección, y a inicios de 2015.

El abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, negó los cargos y denunció una tentativa de “golpe de Estado”, levantando indignación entre los opositores y aplausos de los diputados del Partido de los Trabajadores (PT), que gritaban “¡No habrá golpe!”.

Cardozo apuntó contra el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, uno de los impulsores del impeachment y juzgado a su vez por la Corte Suprema por denuncias de que se embolsó millonarias sumas de una red de sobornos de Petrobras.

“Es un proceso histórico, no hay ninguna duda”, declaró antes de adentrarse en el recinto Cunha, segundo en la línea sucesoria de Rousseff, detrás del vicepresidente Michel Temer, ambos del partido centrista PMDB.

Mientras, las calles de acceso al Congreso eran patrulladas por fuerzas de seguridad que permanecerán custodiando la zona hasta el domingo, día de la votación, cuando se esperan grandes movilizaciones.

La apertura de un juicio político requiere el apoyo de dos tercios de la cámara (342 diputados de un total de 513) y su ratificación por el Senado. Según el diario O Estado de São Paulo, los partidarios del impeachment cuentan ya con los 342 votos necesarios para superar la primera etapa.

En tal caso, Rousseff sería reemplazada transitoriamente hasta fines de 2018 por Temer, un abogado de 75 años, a quien la mandataria llama “traidor”.

Rousseff grabó un mensaje televisivo, con la intención de difundirlo ayer por la noche. Pero una medida cautelar impulsada por el partido de Paulino da Força la llevó a cambiar de planes, informó la estatal Agencia Brasil.

Los opositores habían convocado en Twitter a protagonizar “cacerolazos” durante la intervención de la jefa de Estado.

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) difundió por su parte un video en el que insta a los diputados a no embarcarse en “aventuras” y prometió ayudar a su sucesora, en caso de que fracase el intento de sacarla del poder, a buscar “un nuevo modo de gobernar”.  “En esa próxima etapa, usaré mi experiencia de expresidente para ayudar en la reconstrucción del diálogo y unir al país”, agregó.

Duro revés

El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil rechazó por mayoría la madrugada de ayer el recurso presentado por el gobierno para frenar el proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff. El juez Edson Fachin, relator del caso en el STF, replicó al justificar su voto que la Cámara de Diputados debe discutir las denuncias contra la presidenta, y no el contenido del informe de la Comisión del Impeachment. –EL PAÍS

Respaldo de la OEA

El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, luego de reunirse con la presidenta brasileña en el Palacio de Planalto, Brasilia, dijo haber pedido “un informe a la Secretaría Jurídica de la OEA que nos arroja conclusiones respecto a la falta de certeza jurídica de la acusación, su falta de consistencia con la legalidad de las causales del juicio de destitución para la presidenta”.

“Mayorías circunstanciales en el parlamento no resuelven por sí solas la legalidad”, afirmó. El diplomático uruguayo reconoció que existía preocupación por la situación de la mayor democracia latinoamericana.

“Una cosa es discrepar con el Gobierno, criticar los errores y exigir más diálogo y participación. (…) Otra es embarcarnos en aventuras, creyendo en el canto de las sirenas de los que se quieren sentar en el sillón (presidencial) antes de tiempo”.

Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.

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